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Quique Sánchez Flores. El arte en el futbol

En una clase de teatro, el maestro hizo la pregunta clásica: ¿qué es el arte? Típica pregunta bizantina a la que nunca se va a llegar a una solución porque es de las cosas más subjetivas que el hombre ha creado. Como conclusión general, quedamos que es todo aquello que genera una emoción y que tiene una técnica que puede perfeccionarse . En mi mente yo solamente pensaba en la volea de Zidane en Glasgow, o algún tiro libre soberbio de Cuauhtémoc Blanco. El futbol (los deportes en general, pero aquí hablamos de futbol) puede llegar a ser considerado arte. Sin embargo, el mundo los ha separado por razones que se me escapan.

Hace falta alguien nacido del futbol y la música para entender que pueden ser caras de la misma moneda. Enrique Sánchez Flores es hijo de la cantante Carmen Flores. Su hermana es la legendaria Lola Flores, a quien Miguel Bosé calificó como fue para España lo que Madonna para Estados Unidos. Una artista de gran popularidad, que filmó en México las películas ¡Ay pena, penita, pena! (1953) y La Faraona (1956). Quique también es hijo de Isidro Sánchez García-Figueras, jugador del Real Madrid, el Betis y el Sabadell. En una familia así, ¿qué cosas se le han de haber metido en la cabeza? Es común ver futbolistas que salen con actrices o personas de la farándula, pero realmente nadie que vaya a tener su funeral en Bellas Artes o que reciba comparaciones con los grandes del arte. En Quique se conjuntaron una corriente seria del mundo artístico con la del futbol. Como jugador solo estuvo en 3 equipos: Valencia, Real Madrid y Zaragoza. Como entrenador ha sido un gitano y ha estado en el triple de los que jugó.

trafford

Para esta temporada va a estar en el Espanyol, pero eso no es lo relevante. En su presentación, luego de tener un lío con sus maletas en el aeropuerto y llegar tarde a la conferencia de prensa, declaró que su objetivo es recuperar la cara más competitiva e histórica de esta entidad.

Queremos llegar al corazón de las personas

¿Cuántos entrenadores, jugadores y directivos hablan de eso? Se habla de títulos, resultados, campeonatos, fichajes, pero jamás de llegar al corazón de las personas. Se disculpan con la afición por los malos resultados, pero al siguiente partido salen con la misma actitud, o se siguen tomando las decisiones para sacar la mejor tajada. Hace falta una visión distinta; ver al futbol más allá de la matemática y de los negocios, imprimirle alma y que cada vez que ruede la pelota, los aficionados en las butacas comiencen a sentir una ligera taquicardia. Superbia in proelia como es el lema del Manchester City; orgullo en la batalla sea victoria o derrota.

afición triste

Siento que aquí podré construir y crear emociones para que la gente venga a divertirse es otra joya de frase. El cuate ve la cancha como un escenario en el que cada movimiento no tiene como objetivo generar billetes sino reacciones. Old Trafford es apodado El teatro de los sueños por la simple razón de que ahí se representan los grandes anhelos de los hinchas (también una que otra pesadilla, porque al final de cuentas también son sueños).

En el rectángulo verde se conjuntan todas las emociones humanas, y Quique Sánchez lo sabe. En lugar de empleados u objetos, él los va a tratar con el cariño con el que Miguel Ángel se acercaba a El David, o Picasso agarraba sus pinceles. Es una forma distinta de querer hacer las cosas, y en este momento que el futbol se encuentra en el banquillo de los acusados junto con los políticos bajo la pena de escepticismo, es una decisión que vale la pena.

Por: Bernardo Otaola /@bernaov