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Si Baudelaire hubiera escrito de futbol

Dicen que para trabajar basta estar convencido de una cosa: que trabajar es menos aburrido que divertirse, y hace tiempo, un grupo de locos inmigrantes llegaron al continente americano, y trajeron uno de los trabajos más grandes y divertidos del mundo. Algunos saben ya de qué les estoy hablando, otros aún no tienen ni una pista que les diga por dónde voy.

En esta trabajo siempre ocurre magia, la metáfora está presente en todo momento, en cada situación de apremio basta con llevar la mente de paseo e imaginar una escapatoria increíble para poder sortear dificultades y volverte el favorito de la multitud, porque el empleo del que hablo, está expuesto al aplauso o al reproche de las multitudes, más que un simple laburo, es en realidad un verdadero espectáculo.
El amor puro por este bello espectáculo, es un sol cuya intensidad absorbe todas las demás tareas.

Tal vez necesito ser más claro, la imaginación ha creado este mundo, lo gobierna, los mejores exponentes de este trabajo, son aquellos que utilizan la creatividad de su mente dentro del campo de batalla, porque también es una batalla. Es un arrebato de sentimientos y de emociones difícilmente capaces de igualar por otros espectáculos.

Algunos dicen que es sólo un juego, como el espantoso juego del amor, en el cual es preciso que uno de ambos jugadores pierda el gobierno de sí mismo. Pero por este juego, se han salvado vidas, se han creado amistades, se han creado lazos, se han escrito libros, se han inventado términos, incluso, se ha reconfigurado el significado de algunas palabras.

Algunos no comprenden el cariño que muchos tienen por este juego, dicen que quienes lo practican están locos y quienes (de alguna manera) viven de él también, pero no se dan cuenta de que lo que es creado por el espíritu es más vivo que la materia, y este trabajo es una pasión y las pasiones son difíciles de arrancar del alma.

En este momento ya la mayoría sabe de lo que les hablo, de qué laburo, a qué trabajo me refiero, de qué juego les escribo. Y claro que dirán: parecen obsesionados, cuando miran ese juego, gritan como locos y lloran como niños. Claro que lo hacen, claro que les emociona mirar una jugada de lujo, llorar una derrota, cantar un triunfo, durante 90 minutos nada más importa, el futbol es el único lugar dónde que procedas del cielo o del infierno, qué importa … Si ... tu pie ... abre la puerta de un infinito que amo y jamás he conocido… esa puerta del infinito, es la puerta del gol.

Cualquiera que ha jugado con la de gajos, sabe lo que se vive en torno a ella. Cualquiera que ha visto a su equipo campeón, puede vivir con es ilusión, la de repetir la hazaña, no importa si han pasado 20 o 70 años de su último triunfo, el aficionado añora el regreso de su club ¿Qué le importa la condena eterna a quien ha encontrado por un segundo lo infinito del goce?

Charles Baudelaire tiene una cantidad incontable de versos, poemas, libros enteros, dedicados a los placeres de la vida, yo considero que uno de los placeres más grandes de mi vida ha sido leer a Baudelaire y también jugar al futbol. ¿Te imaginas que le hubiera escrito a este deporte? Las frases resaltadas son pequeños aforismos mencionados en distintas obras de Baudelaire.

Por Jorge Emilio Mendoza Piña @georgehatetweet