Un momento decisivo

Por Pedro González @gonmoc

Un instante, un paso mal dado, una mala decisión o incluso una cábala pueden ser la diferencia entre la mortalidad y la gloria eterna. Este probablemente fue el momento que definió a Roberto Baggio como un miembro del primer grupo. Después de un partido cerrado que terminó empatado, el mejor futbolista italiano de toda la historia tuvo en sus pies la inmortalidad… el último penal de la tanda regresaría la vida a la selección ‘azurra’ y probablemente el triunfo porque, como se dice popularmente, “caballo que alcanza rebasa”. Con eso Italia se hubiera convertido en la selección más ganadora de copas mundiales de la mano de su mejor jugador, que hubiera subido al Olimpo. Pero erró.

Veamos esta imagen, el momento en que Baggio recibe el balón para colocarlo en el punto de penal y retar al destino con un disparo que cambiaría su suerte para siempre. Un hombre budista, de rodillas de cristal, y un talento del tamaño del Mediterráneo… suena difícil que sintiera la presión el ’10’ de uno de los mejores conjuntos que ha tenido el país de la bota. Recibió la pelota sin verla, como diciéndole: “acabemos con esto de una vez sin hacerlo complicado”. Tenía la vista clavada en sus aspiraciones, en el momento que había deseado toda su infancia, pero cuando golpeó el balón no encontró su centro, no se concentró en suerte tan determinante y envió el balón alto, en el resquicio del cielo donde quedarán para siempre sus más grandes sueños.

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