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Chacarita Juniors, ¿la barra más peligrosa de Argentina?

El Club Atlético Chacarita Juniors juega actualmente en la “Segunda División” Argentina, conocida oficialmente como la Primera Nacional. No han sido figuras en la historia del futbol por sus triunfos, sino por su particular afición. Te dejamos una investigación sobre la Banda de San Martín.

El futbol es un aglutinante de emociones que desata pasiones, alegrías y tristezas en sus fieles seguidores. Para muchas personas, ser hincha de un equipo es comparable a conocer el amor verdadero, un amor que se vive y se sufre a la vez. Por lo menos así lo ven muchos aficionados en Argentina, un país donde el futbol se respira en las calles e incluso puede ser más importante que la familia.

No es ninguna sorpresa ver cómo en los estadios argentinos se desborda la pasión por este deporte, rozando el exceso y fanatismo. Banderas que no dejan de ondear, lluvia de papeles que inunda la vista del público presente, tambores y trompetas que van al ritmo de los cánticos, bengalas que dan color o iluminan en la oscuridad y trapos con los colores del equipo que acompañan todo este circo

Dicha pasión no es ajena a las divisiones inferiores del balompié argentino. Los clubes que militan en ligas de menor categoría logran levantar ánimos dentro de sus seguidores más fieles, sin embargo muchas veces el supuesto calor de la emoción se transforma en una reyerta muy violenta con resultados lamentables. Claro ejemplo de ello, y no el único, es la afición del Club Atlético Chacarita Juniors, conocidos como La Banda de San Martín; hinchas muy apasionados pero extremadamente violentos.

La barra de Chacarita Juniors, una intensa banda por excelencia, no abandona a su club y es que es capaz de desafiar a sus rivales y a las autoridades en nombre de defender sus colores. 

La historia del equipo se remonta al primero de mayo de 1906, cuando fue fundado bajo una tradición política de izquierda, dado que los promotores lo hicieron a partir de un local del Partido Socialista. Más allá del mito, el equipo se creó con la intención de darle un club al barrio de Chacarita en la provincia de Villa Crespo en Buenos Aires.

Se les conoce como Los Funebreros debido a que los fundadores trabajaban en el cementerio del barrio. El equipo ha llevado este apodo con orgullo, pues considera que “entierra” a sus rivales en el campo. Si no, La Banda de San Martín se encarga de ello, lamentablemente en el sentido literal.

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La barra brava de Chacarita Juniors ha generado un largo historial de incidentes violentos dentro del balompié argentino. A los integrantes se les acusa por no entender cuando la pasión por el futbol acaba, pues entran en un círculo delictivo con registros de agresiones, robos y asesinatos. 

El club es más conocido por la extrema violencia de su afición que por su juego. Recordando que sus últimos ascensos a la Primera división se dieron en las temporadas 1998-99, 2008-09 y 2016-17. Dentro del mundo de las barras bravas, La Banda de San Martín ha generado odio y miedo en sus rivales y espectadores del futbol.

Boca, River, Tigre e incluso su acérrimo rival, Atlanta, han probado un poco o mucho de la intensa violencia de la barra de Chacarita Juniors. Incluso la misma directiva del equipo no está a salvo. En 2013, un miembro de La Banda de San Martín apuntó con un arma de fuego al vicepresidente del club, lo que derivó en una investigación por parte de la policía nacional, la cual no llevó al culpable ante la justicia.

Otro enfrentamiento fue el que tuvieron con los hinchas de Nueva Chicago en 2015. La violencia fue tal que incluso golpearon a personal de la directiva del club rival. Sin mediar palabra empezaron a pegarle a la gente que estaba con la camiseta de Chicago, estaban los que pegaban y los que robaban. Así lo describieron los aficionados agredidos por los de San Martín. Tampoco hubo detenidos ni fue sancionado el club.

Desde hace aproximadamente 12 años, los hinchas de equipos rivales no pueden acceder al estadio de Los Funebreros. Esto debido a que las fuerzas del orden público son incapaces de mantener a salvo a los aficionados rivales de las acciones de los barristas de Chacarita Juniors, porque literalmente los cazan para golpearles o robarles. De hecho, los directivos y familiares que llegan a acompañar a los jugadores rivales lo hacen bajo su propio riesgo.

Para hablar de la acción más cruda por parte de los funebreros debemos remontarnos al año 2012. El Chacarita disputaba con su gran rival, el Atlanta, una edición más del clásico de Villa Crespo, el cual terminó en empate 1-1. Los hinchas del Chaca comenzaron a agredir a los directivos y familiares del equipo rival dentro del rectángulo verde, los cuales también respondieron. De igual forma, los aficionados tricolores arrojaron piedras al campo de juego lo que provocó que la policía interviniera.

La pelea fue llevada después a la calle donde la policía intentó controlar nuevamente la situación lanzando gases lacrimógenos y balas de goma en contra de los barristas. La Banda de San Martín respondió enfrentándose a los elementos de la ley con palos y objetos punzocortantes. La situación no mejoró y los hinchas Funebreros comenzaron a hacer destrozos en las cercanías del estadio. Incluso incendiaron dos patrullas en el lugar junto con un vehículo de la Gendarmería.

Finalizados los altercados -los cuales tampoco dejaron detenidos-, los directivos del Atlanta junto con sus jugadores y familiares lograron salir del estadio de Chacarita. El resultado final fueron varios heridos, tanto aficionados, jugadores y policías, además de que la casa del conjunto funebrero fuera clausurada por el resto de la temporada. En esta ocasión también se abrió una investigación para hallar responsables, y en eso quedó -otra vez-.

Las violencias descritas a lo largo de sus episodios más duros han sido físicas y delictivas, sin embargo, no han sido las únicas que se profesan en alusión al escudo y a sus colores. Sino que algunos de sus más conocidos cánticos, dedicados a sus rivales como Tigre y otros en general, hacen alegoría a la violencia sexual, machista y homofóbica.

Desde la creación de las barras populares y en recintos tan radicales, la pasión por el orgullo y prestigio del club se ha romantizado y justificado pese a llegar a atentar contra la vida de sus rivales. La del Club Chacarita Juniors solo es un ejemplo de tantos en el mundo, recordando lo sucedido hace dos meses en la cancha del Estadio La Corregidora en México.

Heridos con arma blanca o de fuego, botellazos o cargas contra la policía… ya han sido costumbre para La Banda de San Martín, cosa que le ha costado a la directiva del club infinidad de sanciones. Aún así, la barra de Chacarita Juniors continúa, cantando y peleando, saltando y robando; feroces y bárbaros les llaman los medios en Argentina, y cortas les quedan estas palabras, donde también estos espacios mitifican la “pasión” al equipo desde los micrófonos. 

Son bautizados como una de las barras más violentas de Argentina y no cabe duda que son el claro ejemplo de la pasión llevada al extremo, donde el amor por unos colores avala la violencia física y verbal, en nombre de ser fiel al equipo y considerar como rival de muerte al contrario.

Por: Redacción

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