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Demetrio Madero y el fin de la sequía

Hoy ya no es común el romanticismo por la playera, la devoción por los colores de un club. Para bien o para mal, los tiempos en los que había un romance por el equipo parecen remotos, son símbolo de una época que se encuentra en el pasado. El futbol mutó ya hace tiempo y la movilidad de los jugadores hoy es indiscriminada: se puede ser de un club y mañana formar parte de la plantilla del eterno rival

Sin embargo, siempre es bueno voltear hacia atrás y recordar a las grandes figuras de otros tiempos, las que condensan las miradas que hoy parecen irse diluyendo. Demetrio Madero es un ejemplo de esto: un jugador que nunca usó otro jersey que el de Chivas, que jamás cambió su camiseta con un rival del América, un defensa de la vieja escuela.

Los inicios de Demetrio Madero

Nacido el 22 de diciembre de 1960, su descubrimiento se dio gracias a que se llevó una gira de exhibición por parte del célebre Campeonísimo. Entre los destinos que visitaron se encontraba Puerto Vallarta, enfrentándose al seleccionado del lugar, del que era parte Madero. Su juego fue tan destacado que atrajo la atención de la gente del Guadalajara, quienes lo llevaron al Club Deportivo Tapatío, que militaba en la Segunda División y fungía como filial del Rebaño Sagrado.

Sin embargo, su estancia fue breve, ya que pronto fue llevado al primer equipo. Aunque parecía que su carrera comenzaría a despegar en la primera división, la realidad es que pasó un tiempo en la banca. Fue hasta 1980 que comenzó a recibir minutos y poco a poco logró hacerse de un lugar en el once titular. Toda su carrera la pasó con el rebaño sagrado, teniendo como mayor logró el campeonato de la temporada 1986-87.

Para dimensionar la importancia de este título, debe tenerse en cuenta que con el campeonato del  torneo 1969-70, el Campeonísimo dio cierre a la época dorada del club Guadalajara. Luego de aquel trofeo, el rebaño no volvió salir campeón durante 17 años. En este tiempo el club llegó a acariciar la gloria en un par de ocasiones, ya que alcanzaron a dos finales, pero lamentablemente no consiguieron la victoria : Una ante el Puebla en el 1982-83 y otra, aún más dolorosa contra el América en la temporada 1983-84.

La llegada del título

Lo anterior es otra de las razones por las que el Demetrio Madero es uno de los históricos de Chivas. Aquella temporada el Rebaño Sagrado tuvo una gran temporada y al lado de compañeros como Omar Arellano, “Yayo” de la Torre o “el Chepo” de la Torre, no solamente lograban conseguir los resultados, sino que además eran un conjunto que desplegaba un gran juego, atractivo. El papel de Madero fue resguardar la central de aquel club en el que hizo una extraordinaria mancuerna con Fernando Quirarte, labor que consiguieron con creces, ya que de 40 partidos jugados, solamente fueron recibieron 28 goles, siendo la mejor defensa del torneo.

A pesar de esto, la final contra Cruz Azul supuso un momento complicado. En la ida Guadalajara cayó 2-1 en el Azteca, por lo que el partido de vuelta estaba envuelto en un alto grado de tensión: “Camino al Jalisco, había el nervio normal. Ya habíamos perdido dos Finales, pero en el grupo se sentía cierta seguridad de que nos podíamos coronar en el Jalisco ha declarado el ex futbolista.

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Sin embargo las cosas mejoraron para Chivas en la vuelta. Con un estadio repleto, el conjunto tapatío anotó tres goles, mientras que la máquina no pudo romper las redes ni una sola ocasión. Con un global de 4-2, Demetrio Madero y los suyos lograron dejar atrás una marca de casi veinte años sin celebrar un campeonato, convirtiéndose en leyendas de su club. A pesar de su destacado papel dentro del campo con el Rebaño, logró muy pocos llamados al Tri, por lo que no logró afianzarse con el conjunto nacional.

La carrera de Demetrio Madero dentro de las canchas terminó en 1993, en el mismo club en el que militó toda su vida: Guadalajara. Sin embargo, nunca ha perdido de vista al club y es común escucharlo en entrevistas opinando acerca de la situación de su club. 

Cuando se le pregunta sobre aquel campeonato histórico responde que “Son sentimientos muy difíciles de expresar. Yo no conocí el vestir otra playera, entonces fue algo muy especial. Cuando era niño soñaba con ser futbolista y ahora parece que soñé que fui futbolista”.

Por: Alberto Román / @AlbertoRomanGar

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