El futbol profesional carece de esa esencia que el futbol de barrio mantiene, no se juega por un título en especial, no se anotan goles en busca de un trofeo bañado en oro, ni se juega en una cancha con un césped más suave que una almohada. No, el balompié de élite ha recibido críticas ásperas debido a que atiende intereses económicos por encima de un deporte que impulse el bienestar y el desarrollo de una sociedad. La ambición por las ganancias estratosféricas que genera la redonda ha llevado a directivos, jugadores, árbitros e incluso aficionados y presidentes a coludirse en medio de negocios corruptos que manchan la historia de este noble juego. El Calciopoli fue uno de los ejemplos más claros de cómo pueden amañarse resultados con el único fin de obtener un beneficio económico.

14 de julio del 2006, Luciano Moggi, director general de la Juventus F.C., y Antonio Giraudo fueron acusados de conspirar junto con Pierluigi Pairetto para designar árbitros que favorecieran en los partidos a la Vecchia Signora en las temporadas 2004-05 y 2005-06.

Asimismo, el presidente de la Federación Italiana de Futbol, Franco Carraro y el vicepresidente Innocenzo Mazzini estaban involucrados en el fraude. El escándalo cobró relevancia debido a que uno de los árbitros destinados a participar en la Copa del Mundo, Massimo de Santis, estaba incluido dentro de las investigaciones por amaño de partidos.

Juventus fue el equipo más afectado por la fiscalía italiana. Su descenso a la serie B del calcio fue el castigo principal, así como el despojo de los 2 scudettos obtenidos en ambas temporadas (2005-2006).

Otro implicado en el Calciopoli fue el A.C. Milán que en principio había sido privado de disputar la UCL e iniciar la temporada con 30 puntos menos. Tras apelar la decisión en el Comité Olímpico Italiano, su sanción se redujo y pudo ganar la Champions la siguiente campaña.

La Fiorentina A.C. estuvo condenada a participar en la serie B la siguiente temporada pero el castigo se suavizó y logró permanecer en la primera categoría con 30 puntos menos sin posibilidad de disputar competencias europeas. La S.S. Lazio, la U.S. Regina y la S.S.R. Siena también fueron castigadas con puntaje en la siguiente temporada.

El scudetto de 2005 quedó desierto, mientras que el título de 2006 fue otorgado al Inter de Milán, quien al parecer no estuvo implicado en el fraude.

EL resultado fue un total de 48 implicados, la acusación principal: fraude deportivo y asociación criminal. En 2007 ya habían sido juzgadas 43 personas y algunos de los juicios aún continúan pendientes.

Sin duda el Calciopoli dejó más dudas que respuestas hacia la credibilidad de este deporte y las consecuencias fueron evidentes; el máximo organismo regidor del futbol, la FIFA , ha sido investigada ahora por sus distintas prácticas fraudulentas, manchando cada vez más el nombre del futbol.

Por Jorge Emilio Mendoza Piña @georgehatetweet

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