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El milagro del Nottingham Forest

Trabajo, dedicación y corazón son aptitudes que hacen grandes a los equipos, es decir, que trasciendan en la historia. Gracias a todo esto, hemos podido vislumbrar a equipos como Real Madrid, Bayern Munich, Barcelona, Milan, etc. Pero también gracias a ello, podemos ser testigos de cómo los equipos menos favorecidos se sobreponen a las circunstancias y le dan la vuelta al mundo entero. Nottingham Forest. Sí, no te culpo si no lo conocías. En un mundo rodeado de anécdotas de los gigantes del futbol, lo que lograron estas personas debe ser recordado.

1975 es el año clave para este humilde equipo de East Midlands. En enero de aquel año, Brian Clough, ex jugador de futbol, arribó al banquillo. Hasta esos momentos, el club no tenía una popularidad más allá que la local y se encontraba jugando en la segunda división de Inglaterra.

Dos años fueron suficientes para el entrenador. En ese tiempo, Clough logró que el equipo caminara regularmente, conquistando los puntos necesarios para otorgarle la máxima categoría. De nuevo estaban ahí; una nueva oportunidad. Antes, sus balances eran estar en la parte baja de la tabla, pero estaban hartos de eso.

Lo primero era reforzar al equipo. Clough comenzó a presionar y le funcionó. Trajeron al portero Peter Shilton, mientras que en la defensiva añadieron a Kenny Burns y Archie Gemmill. Gracias a la llegada de esa gente, junto con las personas que ya venían trabajando en el club, se comenzó un estilo de juego dinámico; un ataque creativo inspirado en una defensa certera. Fue todo un éxito. Entre noviembre de 1977 y noviembre de 1978, el Nottingham Forest estableció una marca de 42 partidos sin perder.

Esta racha trajo consigo el campeonato de la Liga Inglesa de 1977-1978 y un segundo lugar en la temporada 1978-1979. Durante este tiempo consiguieron 21 victorias y 21 empates. Fue hasta 2004 que un equipo inglés pudo batir este récord: el Arsenal.

En su año de ascenso, el Nottingham Forest se convirtió en el equipo sensación. Su primera temporada se convirtió en su primer campeonato, lo que también le dió la oportunidad de presentarse por vez primera en la Copa de Europa.

Todos pensaron que hasta aquí llegaba el Forest; que el impulso anímico no daba para más. Pero el hambre de gloria se apoderó de los ingleses y, con un paso firme, dijeron “este es nuestro momento”.

Su primer rival fue su compatriota y vigente campeón, el Liverpool, que comenzaba a dar tintes del dominio inglés que caracterizó los años siguientes. La eliminatoria se definió en el primer duelo, cuando el Nottingham se impuso 2-0 ante los reds, los cuales no pudieron mover las redes en la vuelta.

La primera sorpresa del certamen estaba dada, y solo unas pocas personas comenzaron a mirar al vencedor. Los octavos de final solo sirvieron para atraer más espectadores, ya que los ingleses superaron por 7-2 al AEK Atenas.

Su duelo de cuartos de final fue sorpresivo: nadie se esperaba que el Grasshopper eliminara al Real Madrid y, por ende, se enfrentara a los ‘Tricky Trees’. De nuevo, el primer duelo definió la eliminatoria; fue imposible para los suecos regresar de un 4-1 en contra y, con un 1-1 en la vuelta, se despidieron de la competencia.

Por fin en semifinales se vio un duelo aguerrido. El Colonia, campeón de Alemania, no estaba dispuesto a quedarse en el camino. El primer duelo fue en Inglaterra, en lo que puede considerarse un partido de locos. Los visitantes se fueron adelante por dos goles, gracias a Van Gool al minuto seis y Muller a los 20 minutos, sin embargo los locales se repusieron y le dieron la vuelta al marcador gracias a Birtles, Bowyer y Robertson. Para poder poner punto final, a nueve minutos de que se acabaran las acciones, Okudera empató el partido.

Todos se encontraban sorprendidos del espectáculo que se presentó en la cancha del City Ground. Estaba claro que fue un auténtico duelo de titanes. La vuelta se convirtió en uno de los partidos más esperados; todos querían ver cómo se terminaba la historia entre dos clubes dispuestos a trascender.

En un partido lleno de centros, remates y salvadas por parte de los porteros, el Nottingham logró imponerse por un remate de Bowyer después de un tiro de esquina. Los ingleses volvieron a terminar con la esperanza teutona, y gracias al estilo dinámico del Forest, el equipo logró posicionarse en su primera final continental.

La escuadra red no tuvo que despedirse de Alemania, ya que la final se jugó en ese mismo país. Nottingham Forest vs Malmo. Ese fue el duelo decisivo por “la Orejona”, el partido menos esperado de la quiniela, al que nadie le apostaba un centavo.

Ambas escuadras eran primerizas en esa instancia, por lo que la gente estaba expectante al resultado del encuentro. La final no tuvo muchas emociones. Robertson fue la llave que pudo abrir la cerradura. Con una escapada por la banda logró centrar a Trevor Francis que remató sin portero y le dejó la ventaja a su equipo. La escuadra visitante no hizo más. De hecho era más probable que se incrementara la ventaja a que se empatara el marcador, pero un poste y unos centímetros impidieron que el marcador se moviera.

Fue así como el Nottingham hizo historia al convertirse en campeón debutante en la Copa de Europa. Premio a su esfuerzo, a su sufrimiento, a los años en segunda y, sobre todo, al trabajo y dedicación de toda la institución.

“No fue un gran partido, ellos fueron un equipo aburrido. De hecho, Suecia es una nación aburrida. Pero hemos ganado, que importa lo demás.” Brian Clough.

Pero las cosas no se quedaron ahí. Si hoy hablamos del Nottingham Forest no es porque se quedó con solo un campeonato. Simplemente hizo lo que se le exige a un equipo campeón: repetir.

Hasta ese momento solo dos equipos habían sido campeones en su año de debut: El Real Madrid (1956) y el Internazionale (1964). El Forest comenzó la defensa del título avanzando sin inconvenientes, y dejó atrás al Öster con un 3-1 global. Los octavos de final fueron iguales. El Arges Pitesti se fue con un 4-1 del torneo, dándole solo más prestigio a los logros de los ingleses.

El Dinamo de Berlín pareció dar la campanada. En el primer duelo se llevó una sorpresiva victoria de visitante 0-1. Lo que parecía el principio del fin fue solo un tropiezo. Para la vuelta, los alemanes se vieron irreconocibles, y solo pudieron ver cómo los ingleses les metieron 3 goles más, mientras que ellos solo pudieron anotar en una ocasión. Con un 3-2, el Nottingham se instaló en la semifinal, sellando ya la paternidad de los ingleses a los alemanes.

El Ajax parecía ser el rival idóneo para detener al Forest. Llevaba ya seis años sin poder campeonar, así que tenían que dar el todo por el todo. Lastimosamente para los de Países Bajos, el 2-0 de la ida dejó las cosas muy cuesta arriba, y a pesar del 1-0 en la vuelta, el arquero inglés salió en plan grande y no permitió la eliminación.

El Nottingham llegó a su segunda final consecutiva, y de nuevo tendría que verse las caras con un equipo teutón. El Hamburgo llegó a la última pelea después de eliminar al Real Madrid, dejando claro lo que después se convirtió en la maldición de los merengues en tierras alemanas.

El duelo se llevó a cabo en el Santiago Bernabéu el 28 de mayo de 1980. El encuentro de nuevo fue muy táctico, apenas con algunas llegadas. En ese tipo de partidos, solo una magia individual puede destacar.

Robertson de nuevo fue la clave para la victoria inglesa. A los 20 minutos comenzó a intentar llevarse rivales desde la banda, y después de un rebote pudo disparar desde fuera del área raso y pegado al poste, dejando sin oportunidad al portero. Fue el 1-0 definitivo.

El Hamburgo intentó recuperarse, pero si algo era la fortaleza del Forest era la defensa. Con gran actuación del guardameta, acompañada de las intervenciones de sus colegas, el Hamburgo no pudo evitar que, una vez más, los ingleses se llevaran la máxima distinción.

El Nottingham Forest se proclamó por segunda y última vez como monarca de la Copa de Europa. En cuatro años, el humilde club se proclamó campeón de Inglaterra y bicampeón de Europa.

Fue de esos momentos que solo se viven una vez, de esos que hay que enmarcarlos y guardarlos para siempre en la memoria. Nadie ha podido replicar lo hecho por ellos, y solo el destino sabrá si alguien, alguna vez, podrá replicar el milagro del Nottingham Forest.

Por: Miguel Bustamante

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