No es un secreto a voces que el conjunto de Vallecas es querido en el país azteca, sus ideales, su juego, su orgullo, son algunos factores que han enamorados a miles de aficionados mexicanos. Más allá de los clubes más acaudalados y comerciales del balompié español, el Rayo Vallecano despierta un sentimiento del espíritu del futbol.

Ese espíritu nos hace creer en este bello deporte, eso es lo que genera el Rayo. Su historia en México comenzó cuando jugó a nuestro país. ¿Cómo es posible eso? En realidad la escuadra de la franja como tal no vino, sino que se trató de varios jugadores rayistas convocados para jugar con la Selección Española, y la cual participó en los Juegos Olímpicos de 1968.  

Su travesía comenzó en 1967, cuando el Rayo era una de las mejores canteras de jugadores en todo Madrid, por lo que el proceso para conformar al representativo llegó a Vallecas. Recordemos que desde 1928 las selecciones profesionales no disputaban los Juegos Olímpicos, sino que esto estuvo a cargo de selecciones amateurs y posteriormente en escuadras sub 21.

España llevaba más de 40 años de no presentarse con una delegación de futbol para los Juegos Olímpicos, sin embargo, para México 68 la cosa cambió. Para formar al equipo que representará a la nación ibérica, Vallecas se convirtió en semillero con jugadores como Andrés Mendieta, Lorenzo Benito, Hernández, Chufi, González, Felines, Aparicio, Ortega y Grande.

Todos ellos generaron una fiesta en el barrio madrileño, pues el Rayo se encontraba presente dentro de la selección ibérica. Para lograr clasificar a México 68, el conjunto español venció primero a Islandia. Pero el partido decisivo lo tuvo con Reino Unido, en el partido de ida España ganó por la mínima gracias al gol del rayista Ortega, y en el juego de vuelta  terminó en ceros, lo que provocó una ambiente de júbilo en España, pero más que nada en Vallecas.

Tras cuarenta años España volvió a los Juegos Olímpicos con una delegación para jugar futbol. Fue así que el primer acercamiento del Rayo a México llegó en el 68, con los jugadores rayistas en el conjunto ibérico. El arranque de los europeo comenzó bien, primero ganaron a Brasil, después Nigeria no pudo hacer nada contra la furia roja y en el último partido de grupos los nipones y españoles quedaron empatados.  

Para la siguiente ronda España tuvo la mala suerte de enfrentar al local, México. La cancha del Estadio Cuauhtémoc fue el escenario para lograr un nuevo capítulo en la historia del futbol español. Sin embargo, la fortuna se puso de lado del conjunto azteca, quien ganó 2-0 el encuentro. El sueño español y la travesía rayista en México se dio por concluido. A pesar de su breve estadía en el país, los jugadores rayistas tuvieron su primer acercamiento con México. Ellos pusieron la semilla de lo que en el futuro se convertiría en el amor de algunos seguidores mexicanos por el Rayo Vallecano.  

Leer más: Dezső Novák, el húngaro olímpico

Síguenos en Google News

Por: Manuel Vázquez Laguna

Comentarios