Por la cabeza de todos los aficionados gunners ronda la pregunta: ¿qué le hace falta al Arsenal? Entrenadores como Arsène Wenger y Unai Emery intentaron responder, también Stan Kroenke (dueño del equipo desde 2018) junto con los gestores deportivos de Arsenal. Sin embargo, parece que el mayor cuestionamiento del club londinense sigue sin responderse. ¿Acaso es lo económico? ¿Es una cuestión meramente deportiva?

La transición de la era Wenger: los antecedentes deportivos de Arsenal

Uno de los puntos de quiebre para analizar el presente del club es, sin duda, la relación de amor/odio que el club tuvo con Arsène Wenger. Los más de 20 años frente a la institución bastaron para que el estratega francés probara el cielo y el infierno. Si ponemos en una balanza la gestión de Wenger, sabremos que difícilmente la podremos tildar de perdedora.

3 Premier League, entre ellas la mítica temporada invicta de lo Invencibles comandados por Dennis Bergkamp y Thierry Henry, más 7 Community Shield y 7 FA Cup. Cabe aclarar que la FA Cup y Community Shield fueron los torneos más constantes para el estratega, pues el Arsenal no gana la Premier League desde 2004, es decir, hace 15 años.

Seguro recuerdas este conjunto que marcó época.

A pesar de ello, una de las mejores herencias que Arsène pudo dejarle al club fue el estilo futbolístico. Wenger arribó a Arsenal con una fuerte influencia de la disciplina japonesa (pues dirigió en aquel país). El técnico inició en el club un régimen físico y alimenticio sin precedentes. Aunque hoy en día nos pueda parecer sumamente normal, lo que hizo en 1996 fue revolucionario.

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En cuanto a la idea de juego, el francés vino a definir el ADN Gunner. Este se ejemplifica en dos pilares: formación de jugadores y un estilo de juego basado en la posesión y buen trato del balón.

En cuanto a la formación, hay que hacer una aclaración. Por formación de jugadores Arsenal entiende lo siguiente; captar talento joven, por ejemplo, Theo Walcott (formado en Southampton), Mattéo Guendouzi (formado en PSG) y el mismo Titi Henry (formado en Mónaco). Estos jóvenes se unen a los canteranos como: Alex Oxlade-Chamberlain (hoy jugador de Liverpool) y Jack Whilshere (actualmente milita en West Ham United).

En lo que refiere al trabajo en el campo, la escuela de Arsène Wenger y Arsenal es una de las más reconocidas en el futbol. Juego de posesión, toques cortos y precisos, dos contra uno en ofensiva y defensiva, líneas muy juntas y explosividad por las bandas para abrir espacios definen a uno de los estilos más completos (en opinión de quien escribe) que podemos encontrar en el balompié. Sin embargo, el mayor error de Arsène Wenger fue pensar que su estilo debería permanecer inerte.

Esto llevó a Wenger a convertirse en el villano del equipo. Arsenal era un equipo con armado de juego, pero incapaz de adaptarse a los cambios tácticos durante el partido, haciendo monótono y predecible al cuadro londinense. En suma, el primer requisito para retomar protagonismo en Europa, es adaptar un estilo definido a las nuevas dinámicas de juego.

Presente y futuro de Arsenal: lo que requieren los gunners

Como mencionamos arriba, el primer paso para irrumpir de lleno en Europa es redefinir el estilo futbolístico. Aspecto en el que sigue trabajando Unai Emery. El técnico vasco se adapta perfectamente al ADN Gunner, pues mantiene los principios básicos heredados. Sin embargo, Emery no le teme a los cambios tácticos en el terreno de juego.

De hecho, los parados durante su gestión se caracterizan por adaptarse al rival. En una jornada podemos ver el 4-2-3-1, estilo básico dentro de la idea de Arsenal, pero en el siguiente encuentro podemos ver una línea de 3, con 5 en medio campo, un 4-3-3 o un 4-4-2. La idea de Emery se basa en escenarios, de ahí los distintos parados dentro del campo.

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A pesar de esto y como lo declaró Aaron Ramsey. “Con Emery tratamos de presionar más arriba para adelantar la líneas y recuperar el balón en zonas más peligrosas”. En pocas palabras, el trabajo hasta ahora de Emery se basa en renovar un estilo que parecía estar estancado.

Hasta el momento podemos decir que el proceso de renovación continúa, pues aunque quedaron fuera para estar en la próxima Champions League, si conquistan la Europa League accederían al máximo torneo de clubes en Europa.

La otra cara de la moneda es la gestión deportiva. Arsenal no es ni remotamente un club pobre. Su dueño, Stan Kroenke, reconocido magnate estadounidense, es dueño de Colorado Rapids, Los Ángeles Rams y los Denver Nuggets.

De hecho, Arsenal ocupa el puesto número nueve de los equipos más ricos del mundo con un ingreso anual de 497 millones de dólares. Ahora bien, si acotamos la lista únicamente a clubes de la Premier League, Arsenal ocuparía el lugar cinco, por debajo de Liverpool y Chelsea. Por lo tanto, el club cuenta con fondos que perfectamente pueden ser utilizados en refuerzos.

Sobre todo si tomamos en cuenta que la fórmula (que medianamente ofrece éxitos) se basa en comprar jugadores de cartel para cobijar a los jugadores jóvenes. Es donde el club londinense no ha concretado un cambio sustancial. Es cierto que llegaron jugadores como: Mesut Özil, Pierre Emerick Aubameyang, Alexandre Lacazette y Sokratis Papastathopoulos (un defensa que realmente necesitaba Arsenal) quienes le han dado forma a la nueva era de la institución. Pero es igual de cierto que Arsenal requiere de fichajes de peso, jugadores top del futbol europeo.

Tal vez por ello, la directiva de Arsenal busca a Andoni Zubizarreta y Robert Fernández (ambos con pasado culé) para ocupar el puesto de director deportivo. La primera opción era Mochi, lamentablemente éste regreso a Sevilla. La tarea de ambos es iniciar un proyecto deportivo que sea capaz de unir el poderío económico de Arsenal con la gestión de talento joven.

En síntesis, desde la partida de Arsène Wenger y la irrupción del capital de Qatar en la Premier, Arsenal vive una reestructuración deportiva. Sin embargo, los gunners tienen que aprovechar su potencial y ofrecer un proyecto que atraiga a jugadores probados al club, a la par de concretar la transición táctica propuesta por Emery.

Por: José Macuil García

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