Alguna vez, en una conversación con amigos de la universidad nos planteamos la siguiente pregunta: ¿Qué es lo que más le interesa a un equipo de futbol? Esto nos remitió a diferentes respuestas, pero todos concluimos que son dos temas principales los que son relevantes para un club: el éxito deportivo y el económico. Esto, me parece, no es un secreto para nadie y muchas veces están relacionados el uno a otro.

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Pero, ¿pueden ser estas las únicas razones de existir de una organización deportiva? 

Hace un par de semanas salió a la luz un estudio que, a petición de la propia Liga MX, midió el impacto económico que genera el balompié en el país. Los números no son nada sutiles: este deporte genera 114 mil millones de pesos al año, lo que es igual al 0.4 por ciento del valor del PIB nacional. 

Además, produce más de 193 mil empleos y, para rematar, representa el 54 por ciento del PIB en la industria deportiva. De ese tamaño es su impacto, ni más ni menos.  Dicho lo anterior, está claro que el futbol tiene un gran poder en México, ¿pero qué hay de su responsabilidad? 

La realidad es que los clubes mexicanos se distinguen mucho por ser reactivos y no proactivos. Se han limitado a responder ante los temas que son de urgencia a nivel internacional como la discriminación, el fair play, o la equidad de género, lo cual no está mal; sin embargo, de no haber sido así, dudo que haya surgido como propuesta voluntaria desde su misión como organización. 

Ahora bien, ¿entonces cuál es la responsabilidad social de un club de futbol? 

La respuesta es un poco menos que simple pero puede resumirse en lo siguiente: “es asumir responsabilidad de aquellos temas que resultan de interés para los diferentes grupos o públicos con los que tiene relación”, y por grupos podemos comprender a aficionados, patrocinadores, comunidades rurales y el propio gobierno, solo por mencionar algunos. 

Cada uno de ellos puede tener diferentes intereses y problemáticas que busquen resolver, desde generar un impacto económico, social o ambiental, y es decisión de un club atenderlos o no.

Es importante mencionar que, hoy en día, la responsabilidad social es un tema que cada vez tiene mayor auge. Esto se debe a que las organizaciones son conscientes de que, para sobrevivir a largo plazo, es fundamental lograr el desarrollo sostenible en la sociedad y, por qué no, en el mundo. Sin un ecosistema sano, ningún negocio puede prosperar. 

¿Qué equipos mexicanos son socialmente responsables? 

La Liga MX ha creado un área dentro de su estructura llamada LigaRSE, la cual, según su página web, tiene como objetivo “convertirse en la organización mexicana con mayor y mejor respuesta activa de Responsabilidad Social y ser el primero en tener el Distintivo Empresa Socialmente Responsable del mundo”. 

De entrada, ya hay varias deficiencias en esa visión, ya que el Distintivo ESR es solo un reconocimiento que se otorga a las empresas que promueven la responsabilidad social en México, por lo tanto ninguna otra en el mundo puede obtenerlo. Además, en mi experiencia, este distintivo solo es el primer paso para considerarse una organización socialmente responsable. Contrario a lo que podría pensarse, no lo es todo. 

Actualmente son cuatro los clubes que ostentan este distintivo: Guadalajara, Atlas, Tigres y Monterrey.  

¿Qué hacen en Chivas? 

Tal cual, como club, no hacen muchas cosas de responsabilidad social. Ese trabajo se lo dejan a la Fundación Jorge Vergara, la cual se enfoca en tres pilares: Salud, Educación y Deporte. Dentro de sus acciones más destacadas están la alianza con “Be the match”, organización no lucrativa dedicada a encontrar donaciones de médula ósea a personas que lo necesitan, así como su programa “Semilla Morada”, en donde se apoya a personas de comunidades vulnerables con capital semilla para que puedan tener sus propios negocios. 

¿Qué hay de Tigres? 

Destacan por tener el sello “Neutral Carbon”, el cual mide el nivel de CO2 que se produce en sus instalaciones, esto con el propósito de tomar mejores decisiones para tener un menor impacto ambiental. También promueve el reciclaje de los residuos que se generar en su estadio (botellas de pet). Sin mencionar el trabajo que hacen con la Fundación de la UANL en donde se promueve la educación a través de becas. 

¿Y los Rayados? 

Ellos destacan principalmente por dos cosas: sus acciones ambientales a través de la reforestación del Parque la Silla, y su apoyo a niños con cáncer. Además, recientemente obtuvieron la certificación LEED, la cual le permite gestionar de mejor forma el uso de energía en su estadio. Esta certificación solo la ostentan grandes compañías como BBVA en su torre corporativa en la Ciudad de México. Además, son el ÚNICO club mexicano que cuenta con un informe anual de responsabilidad social en donde comunican todas sus acciones realizadas con sus respectivos resultados.

Como pueden ver, además del éxito deportivo y económico, el futbol puede generar un beneficio social que responda a las necesidades más puntuales de los grupos con los que los clubes se relacionen. Y si bien, en este aspecto aún no hay mucho avance en México, a nivel mundial y, sobre todo en Europa, el tema comienza a ser una prioridad para la alta dirección de las organizaciones de este deporte. 

Más allá de una visita al hospital, una donación o una sesión de fotos con aficionados, estoy convencido de que el futbol puede ayudar a resolver problemas realmente importantes en nuestro país, y parte de esa tarea también es nuestra. Como aficionados, está en nuestras manos interesarnos e involucrarnos. 

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Responsabilidad Social en la Liga MX

En octubre pasado, Responsiball una organización dedicada a promover la responsabilidad social en los clubes del mundo publicó su ranking anual el cual mide el impacto ambiental y social de las ligas en el mundo. 

Y bueno, hay que decirlo, por primera vez la Liga MX entró en la calificación. Pero ese es otro tema del cual me gustaría hablar muy pronto. Mientras, les dejo los resultados del ranking. ¿Qué opinan?

Por: Eduardo Rivera / @eduardo_rimay 

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