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Los recientes hechos ocurridos en Ciudad Universitaria han sacado a colación la aparente ligazón entre los miembros de las barras del futbol mexicano y el porrismo. Si bien se puede hablar de una relación entre ambos se tiene que especificar de qué tipo es dicho vínculo y a la vez aclarar qué es cada cosa. En los últimos días no han faltado imágenes e “investigaciones” periodísticas que desentrañan el hilo negro de los grupos porriles insistiendo en la identificación entre estos y las barras, contribuyendo a la confusión sobre quiénes son los porros. Es por esta razón que intentaré esclarecer qué es cada agrupación y cuales son sus finalidades.

No es la primera vez que se liga a las barras del futbol mexicano con otros agrupamientos de distinta índole. Así, hace años se habló de que en las barras del América había presencia de marasalvatrucha (El Universal, 2005 y La Jornada, 2007). Más reciente, se ha homologado a los grupos porriles con las barras del futbol mexicano, específicamente las barras de los Pumas de la UNAM. Esta idea toma como punto de partida los orígenes del porrismo y los traslada sin más al presente sin tomar en cuenta los orígenes de las barras.

1) Si bien los inicios del porrismo se ubican en el siglo pasado varios los involucran inevitablemente en su génesis con la afición por el futbol y el americano, pero esto no es del todo preciso. Por ejemplo, la “Federación de Estudiantes de Guadalajara” cuyo organismo se oponía al proyecto de la educación socialista en México en 1934. Según la revista Alma Mater de la Universidad Autónoma de Guadalajara en la edición especial de su 80 aniversario fue gracias a los fundadores de esa organización que surgió la UAG, sin embargo, el grupo derivó en la creación de los tecolotes, (de allí el nombre de Tecos para el equipo de futbol) grupo de choque de esa Universidad privada. (Cfr. E. González Ruiz, MURO, Memorias y Testimonios 1961-2002, p. 300.)

2) El caso del porrismo en la UNAM es el que más ambigüedad ocasiona. Primero hay que distinguir que los porros son considerados como grupos al servicio de intereses particulares. Aunque varios grupos porriles se justifican como promotores del deporte, acaso un conjunto de estudiantes que se cuidan de los ataques de otras escuelas como las vocacionales del IPN o de los colegios de bachilleres. Para algunos porros su tarea es “defender al plantel y a la institución a la que pertenecen”, no obstante, sus miembros no son todos parte del alumnado pues hay quienes ya han sido expulsados, otros llevan años controlando a dichos grupos.

3) Se dice que estas agrupaciones porriles son a las que se les regalan boletos para ir al estadio y hacer desmanes. Aquí hay que puntualizar lo siguiente: los porros son quienes van a los partidos de americano, en especial al clásico Poli vs UNAM. Mientras que para los partidos de futbol acuden las barras. Las barras son grupos de animación cuya principal tarea es alentar al equipo y seguirlo en los juegos de visita, en el caso de los Pumas la barra más grande es La Rebel, aunque también están La Plus, La Ultra, La Unión Auriazul, entre otras.

En cuanto al boletaje, es sabido que la directiva tiene acuerdo con los líderes de las barras pero eso no tiene que ser tomado como algo inaudito, pues desde hace años las autoridades de todos los equipos han tomado esta medida como un condicionante para el comportamiento de los hinchas, algo que también sucede en Europa y de hecho no a todos se les da boleto, sino que también tiene un costo, así que es falso que todos o la mayoría entren gratis, más bien sucede que por acuerdo unos aseguren su boleto.

4) Pero, ¿cuál es el vínculo entre ambos? Los porros están organizados en el interior de las prepas y los cch’s. Los hay en el turno matutino, como vespertino y de hecho pueden ser varios grupos por plantel, no solo uno. Las barras, en este caso La Rebel, está seccionada por frentes o por otras agrupaciones más pequeñas en su interior. Muchos se autodenominan con el barrio al que pertenecen, así uno puede encontrar la Rebel Tlalnepantla, Rebel Ecatepec, Rebel Pantitlán, etc.

La cuestión que causa equívoco es cuando coincide un grupo porril con un frente de la barra. Por ejemplo, en el CCH Azcapotzalco se puede encontrar la Rebel Azcapo, que a su vez funge como agrupación de porros. Empero, NO habría que confundir con aquellos que independientemente de si son o no estudiantes del cch pertenecen a la zona de Azcapotzalco y que son miembros de La Rebel cuyo nombre también sería Rebel Azcapo. O por otra parte, que haya quienes son de La Rebel pero pertenezcan a cualquier otro agrupamiento porril. Esta situación acontece para los otros planteles de
la UNAM.

Entonces, cuando se habla de una barra se habla de sujetos que su interés es el futbol pero que algunos de ellos están involucrados con los porros, pero en todo caso son solo una fracción de toda la diversidad que existe en los grupos de animación.

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5) Unos y otros comparten ciertas manifestaciones como gritar el Goya o portar distintivos de la institución o del equipo. Sin embargo, hay aspectos que los distinguen: los porros usan el jersey de americano con el escudo de la UNAM y el nombre de su agrupación, generalmente ellos no cantan, sino que lanzan consignas (porras) sobre ellos mismos o de humillación e intimidación hacia otros porros. Por su parte, las barras lanzan cánticos, es decir que llevan una tonada de una canción, generalmente de apoyo al equipo, aunque también de burla a las otras barras de otros clubes. Por ello es preferible que no se hable de porras sino de barras ya que incluso la palabra porra en México se refiere o a una consigna en favor de algo o alguien, así como una organización familiar para alentar a un club de futbol, lo que había en México antes de las barras. Así pues no hay que confundir a porros y barras, pues son cosas distintas.

Por: Moisés Anaya

¿Conoces a la barra «Orgullo Punk & Skin que apoya a los Pumas? Mira el siguiente video.

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