Three Sided Football

El Three Sided Football es una interesante variación del futbol tradicional. La competencia se desarrolla entre tres contrincantes que, repartidos en una cancha hexagonal con tres porterías, buscan recibir la menor cantidad de goles posibles para ganar.

La idea surgió en 1962 por el artista danés Asger Jorn. Sus preceptos estéticos se adherían a los de la Internacional Situacionista y sus respectivas críticas a la modernidad capitalista. Jorn concibió el proyecto para revalorizar la idea del futbol como terreno de antagonismos y dualidades, mismas que para el artista eran un reflejo de la lucha de clases y la repartición del poder.

En este sentido, el Three Sided Football es un ejercicio lúdico y estético que, a través del balompié, busca reflexionar sobre la inevitabilidad de la confrontación y la sociedad contemporánea.

¿Cómo funciona el juego? Checa este video:

La idea. Situacionismo y trialéctica

Jorn concibió al Three Sided Football (3SF) en el marco de una crítica al capitalismo y a la modernidad como experiencias totalizantes. El situacionismo es su principal influencia. Fue una propuesta estética de la posguerra que reflexionó a través de la relación del arte con la cotidianidad y las formas con las que podemos escapar a las lógicas homogeneizantes.

Los artistas situacionistas buscaban reflejar cómo es que las verdades interiores o de la conciencia escapan al intento por totalizar la experiencia desde distintos dispositivos materiales del capitalismo (arquitecturas, geografías, etc.). Así, como la propia Internacional Situacionista lo expresaba en su manifiesto de 1960, son las experiencias cotidianas expresadas a través de juegos y ocurrencias, que pueden expresar aquello que escapa a la homogeneización.

Lee más: Joan Gamper del honor al suicidio

Sobre esta base teórica que se resume en voltear las expresiones del sistema tradicional y la cultura en contra de ellas mismas es que Jorn construyó el juego como una idea de explorar, a través de lo deportivo, el escape a la automatización.

La idea de superar la automatización del juego le valió a Jorn la posibilidad de hablar metafóricamente sobre concebir las relaciones marxistas dialécticas y la lucha de clases de una manera más compleja. En este sentido, los tres equipos suponían ser también una forma de repensar el poder en las sociedad contemporáneas. Las trialécticas, como el propio Jorn las bautizaría, son una suerte de metáfora sobre lo que podría ocurrir si escapamos a ese pensamiento.

Para Jorn, el Three Sided Football era también la oportunidad para reflexionar sobre el ya otorgado y a veces irreflexivo antagonismo entre dos equipos. En una suerte de reflexión por volver al origen del futbol supone un retorno al juego por el juego, sin reglas ni árbitros; únicamente contando con la mediación de la pasión por el deporte.

Ésta es quizá, una de las claves para entender su actual éxito. En medio de lo que parece ser una decadencia de la competencia y del espíritu deportivo en el ámbito futbolístico, eclipsado por una nueva y gigantesca industria mediática del balompié.

El juego. Colaborar para competir

La idea central del 3SF es que tres equipos se confronten en una cancha hexagonal con tres porterías, en donde cada uno busca anotar en las metas de los equipos contrarios. Los principios de juego son los mismos: faltas, saques de banda y tiros libres. Recientemente, se decidió contar con dos árbitros para mediar la competencia.

Contrario al futbol tradicional, el equipo que menos goles recibe y no el que más anota es el ganador. Lo interesante de la propuesta resulta ser que dos equipos pueden aliarse contra el otro. Más que ser una competencia sobre la fortaleza individual, es una reflexión sobre las potencias de la cooperación.

Las reglas, por supuesto, son variables y dependen de cada situación. Al no haber un mecanismo de regulación central que sería contradictorio con los propios principios ideológicos del juego, no existe un número base de integrantes del equipo ni una duración obligatoria de los juegos. Mark Dyson, actual dirigente de la principal liga del 3SF en el mundo afirma las únicas tres pautas. 1) debe de haber tres equipos en el campo al mismo tiempo, 2) gana el equipo que menos goles conceda y 3) la pelota debe de ser redonda.

La propuesta

El concepto ideado por Jorn fue puesto en práctica hasta los noventa. Luther Blisset y la Asociación Psicogeográfica de Londres agruparon y organizaron pequeñas competiciones en Londres. Desde entonces, el juego y su potencial crítico y lúdico se ha extendido a través de círculos de artistas, bienales, pero también, jugadores y amantes del futbol, a distintos países europeos y a otros rincones del mundo como Australia.

El juego ha sido también escenario de episodios relevantes sirviendo como protesta por numerosos colectivos de artistas para pensar precisamente los antagonismos modernos.

Te puede interesar: Norbert Elías, el futbol en el proceso de civilización

El caso más sonado sucedió en 2012 en Inglaterra, cuando artistas de la galería Whitechapel utilizaron al juego para reflexionar sobre las elecciones, haciendo una referencia a los tres partidos a través de tres equipos para mostrar la democracia contemporánea como una ilusión en la repartición del poder. La idea ha sido establecida como también por equipos como el Athletic de Bilbao, quienes implementaron el sistema para formar jugadores en su sistema de cantera.

Actualmente, el Three Sided Football cuenta con una considerable historial que apunta ya hacia su profesionalización. En 2012 se fundó la primer liga profesional a través de la Deptford Three Sided League. Con base en Inglaterra, ha llevado a distintos lugares del mundo el innovador concepto.

En el torneo inaugural también se fundó la International Three Side Football Federation, que dos años después inauguró la Primera Copa del Mundo de 3SF, en donde participaron equipos de Francia, Alemania, Polonia, Inglaterra y Dinamarca. Los daneses resultaron los ganadores de la justa.

La segunda Copa del Mundo se llevó a cabo en 2017 en la ciudad alemana de Kassel -el próximo será este año en Londres. La propuesta es innovadora y promete renovar el futbol, no sólo en la reflexión metafórica marxista, también para oxigenar un deporte que ante una intempestiva burocratización, parece voltearse cada vez más hacia el negocio que a la esencia de la competición.

Por: Redacción

Comentarios