El ser humano siempre ha tenido la necesidad de contar con una mitología que sirva de referencia para la vida: batallas épicas, villanos detestables y héroes que representen el pináculo de la humanidad. Por lo mismo de la importancia de difundir esta mitología es que se creó el género de la épica. Los tiempos cambiaron junto con la visión del mundo, pero las personas seguían ávidas de grandes héroes y hazañas. Ahora ya no hablamos de Zeus y Aquiles, sino de Messi y Cristiano. Ya no es Homero el que nos narra, sino publicaciones como El Gráfico.

El periodismo deportivo bien contado puede llegar a tener tintes literarios, y El Gráfico a través de sus 98 años de historia ha logrado convertir al deporte -especialmente al futbol- en la épica de nuestros días. Fundada en 1919 por un uruguayo de nombre Constancio Vigil, su primer número era exclusivamente de fotos y más enfocada a eventos de la sociedad que el deporte en sí. El Gráfico, revista de sports, teatro, arte y variedades era el slogan oficial. Pero fue justamente la innovación en la fotografía lo que permitió a este medio impreso hacerse un lugar dentro de los puestos de periódicos.

Aníbal Vigil, el primer director de la revista e hijo del fundador fue el que empezó a darle más espacio al deporte y en 1925 El Gráfico cambió totalmente su línea editorial para dedicarse únicamente a ser el principal órgano deportivo de América del Sur. Paralelamente en esos años el futbol en Argentina vivía un auge y se encontraba en la lucha entre el estilo de jugar latinoamericano -fintas, gambetas- y el tradicional inglés. El Gráfico tomó partido convirtiendo el futbol criollo o latinoamericano en una forma de identidad.

Entre la filas de El Gráfico pasaron gente como Ricardo Lorenzo, mejor conocido como Borocotó, quien apodó al River Plate de los años 40 -aquel equipo de Labruna, Pedernera, Lostau y otros- como La Máquina por la forma tan perfecta en que jugaban. Otro que también escribió fue Félix Daniel Frascara Frascarita, que cuando Argentina ganó en 1957 el campeonato sudamericano contra Brasil escribió

Ya ‘somos’ campeones. Permítase la primera persona del plural aunque nosotros, los que escribimos y tomamos fotos no hayamos tocado la pelota. La seguimos en todas sus evoluciones, con relativa tranquilidad, pero con innegables ganas de que la selección albiceleste saliera triunfante

Con esta clase de narradores y de narraciones, El Gráfico se convirtió en un actor decisivo en la creación de la idiosincrasia futbolística argentina. Además, el precio y el alcance de la revista lo convertía en una lectura obligatoria y en un elemento con el que la sociedad crecía y se formaba bajo los valores que El Gráfico consideraba importantes -desde el nacionalismo hasta el culto por el deporte-. La calidad de sus redactores también generaba un puente entre las clases populares y las elites, ya que convivían todos los estilos y todas las visiones de la sociedad. Di Stéfano catalogó salir en la portada de la revista como uno de los tres logros que todo futbolista argentino soñaba con alcanzar -los otros dos eran jugar con la Selección y en la primera de su equipo-.

Para que las hazañas y los héroes se consagren se necesita de un heraldo con suficiente reconocimiento y calidad para lograrlo. Que tenga una voz crítica y de autoridad para convencer al pueblo de que son ellos los merecedores del Olimpo. El Gráfico es el heraldo de nuestro tiempo.

Por Bernardo OV

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