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Sheffield Wednesday

El futbol inglés tiene algunos de los clubes más antiguos de la historia; el país cuna de este deporte guarda celosamente en las páginas de la historia una que trata de búhos y el proletariado. Sheffield es una ciudad al norte de Inglaterra con una tradición siderúrgica muy importante, tanto como su gusto por el balompié. En 1820, un grupo de trabajadores cuyo día libre era el miércoles decidió que la mejor idea para el nombre de su agrupación sería Wednesday Cricket Club, que, como se puede intuir, solo se dedicaba al cricket. 

Un grupo de miembros de aquel club decidieron que aquel deporte no era suficiente y fundaron el miércoles cuatro de septiembre de 1867 el combinado de futbol para aquella agrupación. El Wednesday, como se le conocía entonces, es el quinto club más antiguo de Inglaterra. Pero no todo fue en ascenso de inmediato, tardaron 20 años en trasladarse al terreno profesional y no fue hasta 1887 que sus jugadores comenzaron a cobrar por jugar para el equipo: cinco chelines por juego de local (25 libras) y siete chelines con seis centavos por partido de visita (37.5 libras). Cualquier jugador contemporáneo soltaría una carcajada si se le propusiera ganar aquella cantidad. 

La historia comenzó en Highfield, un pequeño parque recreacional en el centro de Sheffield, pero solo duró dos años. En seguida se mudaron a Myrtle Road, aun en el sector amateur. Para 1877 llegó Sheaf House, el tercer hogar de los Búhos, donde permanecieron diez temporadas. Luego de ser nómadas por 20 años, y para celebrar su paso al profesionalismo, decidieron que era hora de tener casa propia; llegaron a Olive Grove, donde debutaron enfrentando al Blackburn Rovers, otro histórico del futbol inglés. Fue en 1896 cuando los de Sheffield alcanzaron la gloria por primera vez: la FA Cup llegó a la casa de los Owls con un doblete de Fred Spiksley, quien al retirarse se dedicó a la dirección técnica y ganó títulos con el Real Club España, en México. 

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El equipo nómada de Sheffield encontró su hogar hasta finales de siglo; en 1899 el Wednesday aterrizó en Owlerton, región a la que deben el apodo de Búhos.  La nueva cancha trajo buena suerte, los del norte de Inglaterra se coronaron bicampeones de Inglaterra al ganar las ligas de 1902-1903 y 1903-1904, el pequeño club de cricket que inició a mitad de semana se alzaba como monarca británico.

En aquellos días, cuando lo profesional se mezclaba con lo amateur, el equipo blanquiazul vivió sus mejores días; para 1907 añadieron un trofeo más a las vitrinas; la FA Cup regresó a Sheffield con el Wednesday. Luego vinieron tiempos amargos en los que carecieron de títulos por 22 años, hasta que llegó la 28-29, y después la 29-30. El segundo bicampeonato de los británicos, ahora en Hillsborough, nuevo nombre del viejo Owlerton. Nunca, desde entonces, el galardón máximo ha vuelto a sus manos. 

Aquellos fueron los últimos años gloriosos del Antiguo Wednesday, que en 1929 se estableció oficialmente como Sheffield Wednesday, nombre que mantiene hasta la fecha.  Aunque ya no fueron frecuentes los festejos, no terminaron ahí; en 1935 el torneo más antiguo del mundo volvía a casa de los Búhos que vencieron al West Brom en el antiguo Wembley por 4-2. La FA Cup nuevamente voló a Sheffield para descansar en los escaparates de Hillsborough. 

The yo-yo years

Los Búhos no se han caracterizado por ser los más regulares en la historia del futbol inglés: entre 1945 y 1989 los de Hillsborough vivieron ascensos y descensos constantes entre la primera y la segunda división. En la década de los 50, descendieron en tres ocasiones, sin embargo, todas las veces lograron regresar al máximo circuito al siguiente año. Para 1961 el equipo logró establecerse y luchar por el título contra el Tottenham, pero los de Sheffield se conformaron con el segundo puesto. Ese mismo año los albiazules llegaron a la final de la FA Cup una vez más, pero cayeron ante el Everton perdiendo una ventaja de 2-0.

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La mala suerte del antiguo club de cricket de los miércoles no terminó ahí; en 1964 tres de sus jugadores se vieron envueltos en escándalos de apuestas: Peter Swan, David Layne y Tony Kay fueron hallados culpables por apostar en contra de su equipo. Los jugadores fueron encarcelados y liberados años después, incluso el propio Swan disputó algunos encuentros con los Owls en la década siguiente.

Las épocas más oscuras del equipo llegaron en los 70, cuando el equipo se desplomó hasta estar a punto de llegar a la cuarta división del futbol de la isla. El club legendario de Sheffield estaba herido de muerte. En 1977, un campeón del mundo con Inglaterra en 1966 llegó para salvar el barco: Jack Charlton tomó las riendas  y regresó a la escuadra a segunda división. Fue hasta 1984, de la mano de Howard Wilkinson, que los búhos a rayas volvieron al primer nivel de la pirámide inglesa. 

La tragedia de Hillsborough

Una de las más dolorosas y trágicas historias de este deporte se dio en este estadio; en una semifinal de FA Cup entre el Liverpool y el Nottingham Forest. El sobrecupo causó que 96 aficionados de los Reds murieran aplastados en las gradas de la casa del Sheffield Wednesday. A partir de ese día el balompié de aquel país cambió para siempre. Se dejó de admitir público de pie y se obligó a los clubes a vender solo el aforo permitido, esto fue un punto de inflexión en la forma en que concebimos el futbol.

La última vez que los de Owlerton tocaron en cielo fue en 1991, cuando, sorprendentemente, el equipo de la ciudad de la siderurgia venció al Manchester United en la final del torneo inglés para conquistarlo por primera vez en su historia. Desde entonces, el club ha sufrido varios descalabros hasta llegar a la League 1, tercera división del balompié británico en 2005. En 2010, los de Sheffield se vieron inmiscuidos en problemas financieros, siendo acusados de deber 900,000 libras de impuestos, enfrentando una crisis económica inédita en el combinado creado en 1867. Fue así como el empresario Milan Mandarić compró el club a los antiguos propietarios. 

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Tras siete temporadas con el equipo y con el canterano Gary Megson al mando, el Wednesday logró retornar al Championship, un escalón debajo de la Premier. Para 2014 el negocio de Mandarić concluyó y vendió al equipo por 37.5 millones de libras a otro empresario: Dejphon Chansiri, se hizo cargo del club y desde entonces no ha podido conseguir el ansiado regreso del legendario equipo.

Por si fuera poco, esta temporada el conjunto blanquiazul fue hallado culpable de sobrepasar los gastos permitidos por la Federación y fue sancionado con 12 puntos, que lograron reducir a 6. Esta situación complica la situación deportiva de los Búhos en su intento por estar en la máxima competencia de Inglaterra. 

La historia de muchos clubes en el país fundador de este deporte se torna trágica y complicada con los años, el negocio rampante que representa el balón deja de lado muchas tradiciones e historias que hicieron del futbol lo que es hoy para los aficionados. El Sheffield Wednesday espera como búho al acecho de poder regresar a las glorias que, a más de un siglo de distancia, parecen económica y deportivamente complicadas. Sin embargo, siempre estará su afición para ir a Hillsborough o a donde vayan, porque la hinchada es lo único que no muere. 

 

Por: Alfredo Canseco / @alfrecanseco