Eduardo Esidio
Eduardo Esidio

El 1 de diciembre es el Día Internacional de la Lucha contra el Sida, de acuerdo con El País, hasta 2018, en poco más de 35 años del descubrimiento de esta enfermedad, han fallecido 78 millones de personas que han contraído el Virus de la Inmunodeficiencia Humana y, alrededor de 35 millones han muerto por afecciones relacionadas al Sida. Se distingue por no respetar edad, nacionalidad, sexo, género, orientación sexual o profesión, pues en el deporte también han existido casos.

¿Qué es?

El VIH es el virus que causa el Sida, enfermedad que se empezó a estudiar sobre todo a inicios de los años 80, cuando los primeros casos fueron detectados en el continente africano y poco a poco se propagó a otros lugares del mundo. La falta de información al respecto, la poca esperanza de vida que resultaban darle a los contagiados, los prejuicios que se originaron sobre las personas y la falta de una cultura de prevención causó incertidumbre y terror en la población.

El 20 de mayo de 1983 fue cuando se reconoció su hallazgo pero tuvieron que pasar varios años para que existiera un tratamiento que pudiera permitir llevar una vida sana a los seropositivos. El VIH provoca daños en el sistema inmunológico de los contagiados, por lo que incluso una neumonía podría acabar con su vida. En el mundo del deporte el caso del basquetbolista ‘Magic’ Johnson fue el más impactante.

El exjugador de los Lakers compartió ser portador del virus en noviembre de 1991, siendo de las principales figuras en declararlo. El Tiempo, en ese mismo año, hizo una compilación de cómo las entidades deportivas e instituciones no actuaron de inmediato sobre la regulación de exámenes sanguíneos entre los atletas, incluido los futbolistas. El debate entre la prevención, chequeos rutinarios y la violación a la vida privada de estos provocó que no todas las principales ligas (no solo de balompié) tardaran en actuar sobre el VIH.

Tema tabú

Cuando empezó a esparcirse el virus, los estigmas y la discriminación fueron otras pandemias de éste. Se decía que era una enfermedad que se transmitía sobre todo entre personas homosexuales, en su mayoría varones, y también entre drogadictos. Por lo que de igual forma, algunos organismos deportivos no se animaron en primera instancia a realizar análisis de sangre para detectar posibles contagiados. Tampoco se conocía, en ese momento, las formas en que podía transmitirse como se localiza ahora, mediante relaciones sexuales sin protección, por transfusión sanguínea o de madre contagiada durante su embarazo.

“En Inglaterra, varios portavoces de equipos de futbol no han querido confirmar si se hacen controles para prevención de la enfermedad entre sus jugadores, pero se ha recomendado a los deportistas someterse a pruebas del virus HIV y utilizar preservativos en cualquier relación sexual que no sea con su pareja habitual”, reporta el diario El Tiempo en noviembre de 1991, “Muchos reparten preservativos a sus jugadores cuando viajan a otros países, como sucedió en la gira asiática del verano pasado del Tottenham”, recopiló el periódico.

El caso de Gérson Da Silva

Fue en 1992 cuando se conoció el primer caso de VIH en el futbol, fue el jugador brasileño Gérson Da Silva (1965), quien tenía solo seis meses de haber fichado con el Porto Alegre. Era un futbolista destacado, incluso fue el goleador del mundial sub-20 de 1985 en la Unión Soviética. Tenía una carrera por delante cuando en unos análisis rutinarios se encontró que era portador del VIH, lo que provocó el acoso de la prensa, quien difundió esta información sin su autorización.

A pesar de que continuó jugando, solo pudo hacerlo un año más debido a que su condición física mermó, recordando que fue hasta 1996 cuando los avances científicos crearon un tratamiento contra el VIH que permite llevar una calidad de vida más digna. Falleció el 17 de abril de 1993, a la víspera del nacimiento de su tercer hijo, se conoció que, a pesar de estar contagiado, su esposa no lo estuvo. Murió a los 27 años.

Eja Abdulrashid Adams

Aunque el futbol claramente no está exento de esta enfermedad, solo se han conocido, hasta el momento, cuatro casos de jugadores profesionales a lo largo de tres décadas. Otro fue el de Eja Abdulrashid Adams, jugador de Nigeria que militaba en el futbol de Macedonia, quien falleció como deportista en activo; se detectó que era portador de VIH hasta su muerte. Esto provocó que la liga, discriminatoriamente, hiciera test de sangre al equipo en el que jugaba por miedo a que lo ‘haya propagado’ al interior.

“La Federación macedonia ha abierto una investigación para intentar descubrir si el infortunado jugador ha podido infectar a alguien durante la práctica de futbol, por ejemplo en algún choque fortuito sobre el terreno de juego”, señaló en 2006 AS. Se comentó aún cuando se conocía de qué manera sí se puede contagiar el VIH. “Las directivas han anunciado colectivamente que someterán a pruebas del virus a todos sus futbolistas”, agregaron.

Es cierto que en África es el lugar en donde, hasta 2019, la mitad de los casos mundiales persisten, debido a los propios problemas de salud pública pero también el ser seropositivo ha sido motivo de discriminación social y laboral, incluido en el deporte como con Adams. Asimismo, de acuerdo con Stadista, el rango de edad de las personas que están contagiadas son jóvenes, entre 19 y 49 años. 

Eduardo Esidio

Otro caso fue el del brasileño Eduardo Esidio, quien militaba en el Universitario de Deportes en Perú. En 1998, se conoció que tenía VIH y en un primer momento, el conjunto al que arribó rescindió su contrato y de acuerdo con El Gráfico, el conjunto comentó que no llegaría al plantel por problemas personales aunque todo fue para encubrir la noticia. No obstante, al final sí jugó en el equipo y hasta el 2001, aunque fue víctima de discriminación en el país inca.

Esidio declaró para La Nación de Argentina que cuando supo que estaba contagiado quiso morir porque creía que su carrera había terminado. Volvió a Brasil y luego a Perú, pues a pesar de estar contagiado, podía entrenar de acuerdo con doctores. “Soy seropositivo, pero los médicos me dijeron que puedo jugar. Entonces, volví. Si yo lo único que quiero es jugar al futbol”, comentó Esidio.

Aunque en un primer momento fue el presidente de la comisión de futbol del Universitario quien dijo que no debían discriminarlo pero acto seguido compartió que “hubiese preferido que Esidio se quedara en Brasil. Hubiera sido mejor para él y para el equipo, porque si bien todos dicen que no tienen problemas, yo noto cierto recelo. Los jugadores tienen temor”. Sin embargo, el delantero permaneció hasta 2001 en el conjunto.

Otro de los personajes que comentaron en su contra fue Juan Carlos Oblitas, exjugador peruano y director técnico de la Selección Inca entre 1996 y 1999: “Si yo soy defensor y tengo que saltar a cabecear con Esidio, no lo hago”, fueron otros de los comentarios discriminatorios que recibió Esidio. Fue goleador de la primera división de Perú en el 2000 y recibió el mérito del futbolista de ese año en la liga. Se retiró años más tarde y ahora se dedica a concientizar sobre ser seropositivo y atleta de alto rendimiento.

Samuel Nlend

El último caso es el de Samuel Nlend, jugador de Camerún que en 2016 llegó a Egipto, con el Al Ittihad. Tras realizarse los exámenes en regla, detectaron que el entonces futbolista de 21 años era portador del virus y, de manera injustificada, rescindieron su contrato sin siquiera debutar con la escuadra en agosto de ese año.

Actualmente, es integrante del Futuro Kings de Guinea Ecuatorial, tiene 26 y el club celebró su fichaje, incluyendo la “construcción de un equipo fuerte e impecable que elevará su imagen y nombre a lo más alto del continente”.

La lucha por concientizar

Asimismo, la ONUSIDA y la FIFA, junto a otras confederaciones como la Conmebol y la Concacaf han colaborado en campañas durante las Copas del Mundo desde Sudáfrica 2010 para la concientización del virus. A diferencia de otros tiempos, donde se hacía desde los estigmas y prejuicios, la sociedad ahora lo inculca desde la cultura de la prevención, con una vida sexual responsable y el tratamiento que se puede recibir en caso de contagiarse.

Uno de los objetivos de estos programas era: “Usar la popularidad y el poder de convocatoria del deporte para aumentar el apoyo a la visión de ONUSIDA; Cero discriminación; y Cero muertes relacionadas con el sida… Movilizar a los medios de comunicación nacionales e internacionales”, entre otros. Esto se puso en marcha desde el mundial en África y también se agregó durante Brasil 2014 y recientemente Rusia 2018.

 

Leer más: Justin Fashanu, una condena insufrible

Síguenos en Google News

Por: Samantha González Silva / @ssmanthaglez

Comentarios