Justin fashanu

Se dice que las grandes revoluciones son las que después de la tormenta, dejan las cosas distintas a cómo eran. El camino a la inclusión y respeto a las diferentes orientaciones sexuales ha sido representado en la figura de varios revolucionarios: Ulrichs en la política, Kahlo en la pintura, Mercury en la música; pero una de las historias más dolorosas fue la de Justin Fashanu en el futbol, quien fue el primer futbolista en declararse homosexual públicamente. ¿Por qué fue trágico? Te lo contamos.

Una infancia difícil 

Justin nació en Hackney, un municipio al norte de Londres en 1961. Desde el comienzo de su vida se enfrentó a varias problemáticas: ser negro, pobre y huérfano, en épocas donde el racismo, se veía como una lastimosa costumbre cotidiana. Aunque su gran “pecado” fue ser gay. 

A los 6 años, Justin fue abandonado junto con su hermano, John, en un orfanato, años más tarde fueron adoptados por una familia de clase media. Durante su adolescencia se dio cuenta que podía encontrar en el ring y el balón una nueva vida, lejos de los traumas de su infancia. Con su 1.90 cm de estatura y sus 90 kilos, terminó por incursionar en el futbol profesional. 

“Las experiencias de nuestra infancia son lo que nos hacen como somos; ser incomprendido y la falta de amor te hacen mucho daño”, dijo alguna vez Justin Fashanu. 

Carrera con altibajos 

Con tan solo 17 años, la rompió en el Norwich, su entrenador: Jonh Bond lo describió como “rápido, fuerte, valiente, buen cabeceador y goleador”. Y la razón que tenía él estratega. Para 1980, le hizo un golazo al Liverpool, sumado a sus grandes actuaciones durante la temporada, ocasionaron que el Nottingham Forest, se fijara en él. 

En 1981, Fashanu, entró a los libros de historia como el primer jugador negro en ser fichado por más de un millón de libras. Lamentablemente su paso por el Nottingham Forest resultó como un gran declive en su carrera. 

Los excesos y constantes visitas a los bares de la ciudad molestaban mucho al técnico del Nothingham Forest, Brian Clough, quien además es reconocido como uno de los grandes entrenadores en la historia de Reino Unido. A Brian no le molestaba que Justin fuera a tomar unas cuantas copas, lo que no le gustaba eran los lugares que visitaba el futbolista, que en su mayoría eran bares gays. Esta situación le costó su préstamo a Southampton.

Incertidumbre en el balón 

Durante los siguientes años, pasó de un club a otro sin encontrar acomodo en ningún lado, estuvo tres temporadas en Notts County, luego arribó a Brighton & Hove Albion. Durante aquellos años la preferencia sexual de Justin no era del conocimiento público, pero la situación generaba bastante incomodidad en los vestuarios. En ese periodo sufrió una grave lesión en la rodilla, situación que aprovechó el club para rescindirle el contrato. Fue una época bastante dura para el inglés, pues las burlas no cesaban y vivía hundido en la depresión. 

Pasó 6 años sin encontrar acomodo en ningún equipo. Para 1988, tomó la decisión de mudarse a Los Ángeles, con el fin de tratarse su lesión y alejarse de su hermano, quien lo odiaba por ser homosexual.Le ofrecí 100 mil dólares a Justin para que no revelara ser gay, contó John en el documental de Netflix dedicado a la vida del delantero Inglés. 

El día que salió del clóset

Fue en 1990, donde alguna mañana el diario The Sun, sorprendió al mundo con el titular: “Estrella futbolística de 1 millón de libras: SOY GAY”. Justin Fashanu, había concedido una entrevista, en la que públicamente se declaró como el primer futbolista homosexual. 

Su carrera no volvió a tomar rumbo, pero se resistía a la idea del inminente retiro de las canchas. Fue en Maryland Mania, club que militaba en la segunda categoría del balompié estadounidense, donde decidió colgar los botines. Inmediatamente, después del retiro, se convirtió en entrenador de aquel equipo. Por fin parecía que tras tanta tempestad, Justin volvía a encontrar algo de paz en su vida, la sonrisa regresaba

Un final doloroso

La calma le duró poco, en marzo de 1998, apareció la gota que derramó el vaso. Un joven futbolista de 16 años, acusó a Fashanu de abuso sexual. Invadido por el miedo a ser capturado por la policía de los Estados Unidos, decidió regresar a Inglaterra para acabar con su vida. El 2 de mayo de 1998, Justin Fashanu fue hallado sin vida en un garaje de Londres, al parecer se suicidó. 

Antes de morir dejó una carta en la que defendió su inocencia. “Me he dado cuenta de que ya he sido declarado culpable. No quiero dar más preocupaciones a mi familia y a mis amigos. Espero que el Jesús que amo me dé la bienvenida; al final en él encontraré la paz que nunca tuve”. Meses después la policía suspendió la investigación, pues no existían suficientes pruebas, pero ya era muy tarde. 

Futbol: una pasión universal

Su nacimiento es conmemorado con  el Día Internacional contra la Homofobia en el Deporte. El hermano de Justin: John recapacitó y junto a su hija, Amal, crearon la Fundación Justin Fashanu, que lucha contra la homofobia, racismo y problemas de salud mental en los futbolistas.

Desde 2013, la Premier League genera conciencia sobre la inclusión en el deporte de personas homosexuales, bisexuales y transgénero; con la iniciativa  “Rainbow Laces”. Una vez por temporada, las y los futbolistas saltan a la cancha con agujetas y brazaletes con colores del arcoíris que representa la bandera del orgullo gay. 

En 2017, la UEFA comenzó a utilizar la imagen de Liam Davis, jugador abiertamente gay e iniciaron la campaña de Equal Game (juego igualitario), iniciativa que promueve al futbol como un juego que no entiende de razas, edades, diferencias físicas, estatus social u orientación sexual. 

La difícil vida de Justin, no fue en vano, como ninguna que sufre por un bien mayor. Él fue el primer gay en un juego de “hombres”, que irrumpió en el medio con un fantástico talento para dejar el balón al fondo de la red. 

Todos somos distintos, pero casi todos compartimos la pasión por el balompié, deporte que está en nosotros preservarlo como universal. La pelota no discrimina a nadie, ¿qué nos da derecho para nosotros si hacerlo? 

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Por: Diego Albarrán / @diego_cuba08

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