Darío Verón, el último ídolo del Pedregal

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En la historia reciente de Pumas no destaca ningún ídolo más brillante que él; como especie en peligro de extinción, defendió durante catorce años la número 4 del equipo del Pedregal. Su estela de liderazgo y amor al club marcaron a una generación. Se volvió costumbre verlo levantar el puño para entonar el himno deportivo de la Universidad a las doce del día. 

El defensor vio sus primeros minutos en el Club 12 de Octubre, en 2001 pasó al Guaraní, pero pronto volvió a su alma máter. Verón obtuvo el título de liga con el equipo con el que debutó, era el augurio de lo que haría en México. Para 2003 el juvenil paraguayo pasó a las filas del Cobreloa de Chile, donde disputó la Copa Libertadores de América.

El originario de San Ignacio Guasú, Paraguay, comenzó su apasionada relación con el equipo de la Universidad antes de siquiera fichar con los Pumas. Fue en un partido de Copa Libertadores entre los auriazules y el Cobreloa que la magia comenzó.

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Entre las filas de la escuadra andina estaba un joven de cabeza rapada que jugaba como defensa central, de buen juego aéreo y liderazgo en la zaga. Darío quedó fascinado con el estadio de Ciudad Universitaria, y la directiva de los universitarios con Darío. En cuestión de tres meses, el defensor paraguayo ya era jugador felino: “cuando pisé CU yo dije dentro mio que la cancha de Pumas iba a ser mi cancha, mi casa”. Contó el sudamericano para TUDN.

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La leyenda se comenzó a forjar de inmediato, al siguiente año de su llegada a México, el cuadro dirigido por Hugo Sánchez ganó el primer bicampeonato en torneos cortos, teniendo como sostén la línea defensiva comandada por Joaquín el capi Beltrán y Darío Verón. Era el sueño de la afición; un equipo repleto de canteranos, jugadores de experiencia que marcaban diferencia y un personaje histórico como Hugol llevando las riendas de aquella escuadra que coronara el primero de los títulos consecutivos contra Chivas, final que forjó una rivalidad entre ambos equipos.

El año de Pumas llegó al clímax cuando por invitación del Real Madrid, el club universitario venció a la escuadra blanca en el Trofeo Santiago Bernabéu, siendo el único equipo no europeo en ganar el certamen de pretemporada. 

Ya sin Hugo, Darío se consolidó como uno de los mejores defensores de la liga. Con Ricardo tuca Ferretti al frente de la dirección técnica de los felinos, el eterno capitán vivió su momento más álgido en su paso por Pumas. Durante el Clausura 2009, Universidad se enfrentaba a Puebla en las semifinales del certamen mexicano. Sorpresivamente la franja tomó ventaja por dos goles, lo que los ponía en la final del torneo. Ya pasado el 90’, sobre el tiempo agregado, Jehú Chiapas colgó un centro pasado que parecía no caer nunca. Verón, ya convertido en centro delantero, llegó de atrás y cabeceó solo frente al arco de Villalpando. Aquel gol le permitió al cuadro universitario acceder al último partido y convertirse en campeón derrotando a Pachuca. Darío levantaba su tercer título de liga con los auriazules. 

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Las ofertas no se hicieron esperar; el ídolo puma era acechado por otros colores. América trató de hacerse con el fichaje del 4, pero nunca pudo convencer a Darío de dejar al equipo de sus amores. El acérrimo rival se quedó con las ganas. Una breve participación con Pachuca en Copa Libertadores fue lo más cercano que estuvo de vestir otra playera en México.

Las figuras del bicampeonato se agotaban y una nueva camada de extranjeros y canteranos nutrieron el plantel de Pumas en 2011, incluida la dirección técnica. Guillermo Vázquez recibió la oportunidad de dirigir al plantel luego de la partida del ‘tuca’. La tribuna y el equipo hicieron del olímpico universitario una fortaleza inexpugnable eliminando a Monterrey y Chivas en la liguilla. Darío selló la serie contra el rebaño con un contragolpe implacable que él lideró y cedió a Dante López para sepultar a los tapatíos. Monarcas Morelia era la aduana final para los del pedregal. Verón y Universidad vencieron al equipo michoacano: el paraguayo se coronó por cuarta vez con Pumas. La leyenda se consolidó; iban y venían técnicos, jugadores, directivas, pero él se quedó y la luna de miel parecía no tener fin.  

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Llegaron tiempos difíciles, la crisis de la cantera se combinó con errores en la contratación de refuerzos y entrenadores, los mejores años del capitán estaban llegando a su final. Una serie de resultados dolorosos para el club ocasionó que la directiva de aquel entonces, liderada por Rodrigo Ares de Parga, optara por reducir la edad promedio del equipo y sorpresivamente decidió prescindir del ídolo universitario.

El 23 de abril de 2017 Darío Anastasio Verón Maldonado portó el número 4 por última vez en CU. En un partido triste, el paraguayo se fue expulsado y cerró dolorosamente su ciclo en el Pedregal. Su salida dejó una amarga sensación en los seguidores del equipo. En entrevista con Luis García, el ídolo de Pumas explica cómo se dio su separación de la institución: “El presidente me dijo que no me iba a contratar más… Y medio que lloré ahí porque yo quería seguir jugando”.  

Catorce años, cuatro títulos de liga y cuatrocientos partidos después, el capitán dejó el Olímpico Universitario para volver a su país y salir campeón con el Olimpia, Darío finalizó su brillante carrera el 18 de mayo de 2019. Los Pumas esperan con ansias la vuelta del ídolo, ya no para liderar la defensa, esta vez para ocupar un puesto de pantalón largo y repetir las glorias que consiguió con el 4 en la espalda.  

 

Por: Alfredo Canseco / @alfrecanseco

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