Totti
Totti

Sigmund Freud en 1899 usó el término de complejo Edipo, tomado de las obras de
Sófocles, filósofo griego de los llamados “Trágicos”, para referirse al hecho de que un
infante genera un sentimiento de deseo por su madre y un odio hacia su padre por verlo
como un rival del objeto de su amor.

En el futbol el asunto se repite metafóricamente, pues desde pequeños se sabe que hay
que competir contra un rival, aquel que luchará por lo mismo que nosotros. Pero ¿cuál es el objeto de amor en el balompié? ¿La pelota? ¿El gol? ¿La victoria? ¿El trofeo anhelado?

Es difícil determinar cuál es el verdadero objeto de deseo o de amor en las personas que
practican futbol, quizá sea la combinación de varias cosas aquello que representa a la
madre.

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Francesco Totti es uno de los ejemplos que más representan esta noción, futbolista que

pasó toda su vida vistiendo la camiseta de Roma, curioso que sean las mimas 4 letras
invertidas para la palabra amoR, jugador que no se cansó nunca de serle fiel al objeto de
su amado club, de la misma cancha, de la misma ciudad.

Pero ¿Quiénes eran contra los que competía? ¿Quién era ese rival al que Totti siempre le
convencía de que él vivía por el amor la Roma? Se podría decir que los equipos contra los
que competía en la Serie A, los rivales de torneos europeos, así mismo todos los clubes
que a lo largo de su carrera lo quisieron contratar y a los que se negó para aferrarse a sus
orígenes.

Campeón del mundo con la selección italiana en 2006, en ese mundial todos tenían el
mismo objeto de deseo, la copa del mundo, nombrada en femenino con ese término de
“la”, es una metáfora de que lo que se busca es la satisfacción inconsciente del logro de la
conquista de la madre ante los demás.

Y vaya si no es así, que hasta es levantada ante los ojos del mundo, porque en este caso la victoria no sabe igual si no se le hace notar a los demás la conquista, es decir, si el infante no le hace saber al padre que ha ganado el amor de la madre por un instante, no tendría tanta validez dicho logro.

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En la psique humana siempre se tiende a repetir de manera metafórica aquello que en la

infancia sucedió. De una u otra forma el futbolista va de partido en partido volviendo a ser
feliz como cuando era niño, ese retorno a la infancia es inevitable. Sin embargo, la
historia de Totti tiene algo de trágico como las historias de Sófocles, pues desde el 28 de
marzo de 1993 en que hizo su debut como profesional hasta el 28 de mayo del 2017 el italiano logró conseguir una liga Serie A.

Pareciera mucho amor para tan poca recompensa. Aunque logró obtener más títulos tanto colectivos como individuales. Dato curioso y como si la historia estuviera ya determinada, debutó un día 28 y un día 28 se retiró, números que, sumando respectivamente dan suma al 10, ese número que será mítico y eterno en el club. El futbol sin duda será siempre un gran ejemplo de que el ser humano siempre tendrá un lugar en donde competir, pero un lugar también en donde amar y ser amado.

 

Por: Daniel Cisneros

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