Convertirse en entrenador de Pumas no es una tarea sencilla, pues la afición y el club tienen un perfil definido para la dirección técnica del plantel. El estratega del cuadro felino debe surgir o tener un pasado en Pumas. Si no cumple dicho requisito, difícilmente el técnico en turno pasará el visto bueno de la afición. De esta forma, se explicó la llegada de Bruno Marioni al banquillo en el Clausura 2019, sin embargo, el barullo no se perfilaba como la primera opción, pues nombres como: Memo Vázquez (con Necaxa) y Jaime Lozano (director de la selección sub 23) parecían las opciones más viables al finalizar el Apertura 2018. Entonces, ¿Marioni estaba preparado para el reto? ¿Con qué credenciales llegó?

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Bruno Marioni: un delantero infalible

La historia de Bruno Marioni –y con ello sus credenciales—se divide en dos aspectos: el depredador del área y el estratega. Comencemos con su carrera. El barullo jugó durante su infancia en Patronato de Paraná, donde se mantuvo aproximadamente hasta los 15 años, cuando fichó por Newell´s Old Boys, equipo con el que debutó en primera división a los 19 años, aunque no lo haría como Bruno Marioni, sino como Bruno Giménez. ¿Por qué? Por cuestiones familiares, el argentino utilizaba el apellido de su madre, pues el padre de Bruno no había sido reconocido por su padre.

Fue hasta que Julio – padre del barullo—conoció a Luigi –padre de Julio, abuelo de Bruno— mientras arreglaba un poste en la provincia argentina de la Pampa. De este encuentro, Julio adoptó el apellido Marioni, y con ello su hijo se convirtió a los 24 años en Bruno Marioni. Cambio que en opinión del mismo fue una oportunidad para poder migrar en un futuro a Europa, gracias a su ascendencia italiana.

Lo cual logró en 1997 cuando fichó por el Sporting de Lisboa equipo con el que jugó la Champions League. En 1999 regresó a Argentina con Estudiantes de la Plata, después vino Independiente, y posteriormente una segunda etapa en Europa, ahora con los clubes españoles Villarreal y Tenerife. Esta segunda etapa terminó en 2003 cuando nuevamente regresó a Argentina –con Independiente— equipo que lo catapultó a México.

En 2004 Bruno Marioni llegó a Pumas, equipo con en el que se convertiría en todo un referente. Marioni llegó a aportar la cuota goleadora del Clausura 2004 con 16 goles, y por si fuera poco levantó el título en aquella temporada. Por otro lado, el argentino también tuvo una actuación destacada en la Copa Sudamericana de 2005, donde fue el máximo rompe redes y puso a Pumas en la final.

Estos méritos personales más su entrega en el campo lograron que él hiciera clic con la afición Puma, pues le sobraba entrega y olfato goleador en el frente de ataque. Muestra de ello fueron los 34 goles que anotó durante su estadía en Pumas. Institución que abandonaría en 2006 para fichar por Toluca, donde volvió a ser el campeón de goleo del torneo con 11 tantos. Después de su tiempo con los diablos, Marioni regreso a Argentina para jugar con Boca Juniors.

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Regresaría a tierras aztecas para vestir tres distintas camisetas antes de retirarse en 2010. Los equipos que contaron con los servicios de Marioni fueron: Pachuca, Atlas y Tecos. Siendo la escudara rojinegra donde el argentino se le vio en mejor forma. De hecho, la afición atlista también lo considera uno de los mejores refuerzos que ha tenido la institución.

Las distintas caras del Barullo

Como futbolista poco se le puede reclamar a Bruno Marioni, a pesar de que su carrera fue un constante cambio de aires entre Argentina, Europa y México, fue un delantero rentable, aportó garra, eficacia pero sobre todo, goles. Sin embargo, al retirarse todos pensaríamos que buscaría ligarse de forma directa al futbol, como lo hacen el grueso de los jugadores retirados. Pero este no fue el caso. En primer lugar, incursionó como comentarista para los Juegos Panamericanos de 2011.

Después fue en el automovilismo donde buscó una nueva oportunidad para reactivarse en la práctica de algún deporte. Ahora tras el volante de un Fiat Línea compitió en Fiat Línea Competizone, categoría en la que fuera subcampeón en 2010. Al año siguiente, corrió en la Abarth Punto Competizone en la que se coronó en 2012.

Después de este título, Bruno Marioni se reencontró con el futbol, ahora como director técnico. Como entrenador de Venados de Merida, trató de implementar un juego ofensivo basado en la posesión de balón y el volumen de jugadores a ataque, aunque siempre con 4 en el fondo. Sin embargo, el futbol mexicano nos ha demostrado que ni las buenas intenciones ni formaciones ofensivas aseguran el éxito, ni siquiera la medianía en la Liga Mx.

Si revisamos los números con Venados su mejor puesto fueron los cuartos de final de en el Apertura 2017. Ahora bien, si hablamos de puntos, su rendimiento va de los 23 a los 5 puntos del Apertura 2018 cuando lo cesaron en la jornada 8. Hoy fue destituido del banquillo auriazul.

Por: José Macuil García

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