Charles Aránguiz
Charles Aránguiz

Sin ningún argumento congruente, los visores de la Universidad de Chile le dijeron que no podía estar dentro de las divisiones inferiores del club a un pequeño que tenía sus botines abiertos luego de haber jugado un partido de prueba. Nadie -principalmente los directivos e hinchas de la ‘U’- podría imaginar que ese pibe, sería el pilar de la mejor plantilla que tendría su equipo, antes de hacerlo campeón de la Copa Sudamericana; por primera vez en la historia: Charles Aránguiz.

Inicios

Charles Aránguiz nació en una pequeña ciudad chilena llamada Puente Alto, en donde el día a día de los habitantes se resume en realizar trabajos pecuarios y uno que otro sobre la fabricación de minerales no metálicos. Sin embargo, él encontró en la pelota un refugio y un motivo de vida, con todo y que al comienzo solamente pateara latas en la calle con los niños de su vecindario.

Mariana Sandoval, su madre y vigente entrenadora del Nueva Esperanza de su localidad, declaró que su hijo mostró dotes de futbolista a muy temprana edad. Por eso mismo decidió darle cabida en su equipo, aún y con los escasos siete años de Aránguiz en aquel entonces. 

Luego de ser rechazado en más de cuatro ocasiones en las divisiones menores de los clubes más importantes de su país, el humilde Cobreloa apostó por él en 2006 y lo ilusionó con algo que siempre quiso, luego de ver a Chile en la Copa del Mundo de Francia 98’: ser futbolista profesional. 

Con la idea de imitar a Iván Zamorano o Marcelo Salas, el joven Aránguiz comenzó a pulir la posición de volante ofensivo, misma que sus primeros entrenadores sugirieron cambiar a central, para que él fuera una pieza vital en la alineación titular de cada cotejo que tuviera por delante. Porque por sus pies siempre pasaba la pelota, antes de cada magistral jugada que terminaba en anotación. 

Campeón, con el equipo que lo rechazó 

Luego de un breve paso por Cobresal, de brillar con el Colo-Colo y de probarse en Quilmes, regresó a su nación, para saldar una deuda que tenía pendiente. El proyecto de la Universidad de Chile para el 2011 era muy ambicioso, pero discreto; pues a pesar de ir formando un equipo sumamente letal, ni ellos sabían que a la postre esos elementos de su lista, serían estrellas de categoría mundial. El primero en llegar fue un desconocido Jorge Sampaoli, director técnico que estuvo de acuerdo en reclutar a Charles para que hiciera dupla con Marcelo Díaz en el medio campo.

Con la tinta en sus pies; Aránguiz fue escribiendo un capítulo más que increíble para ‘Los azules’ en el libro de su historia, pues él (junto con Díaz) sirvió como engranaje principal de aquel equipo que salió bicampeón del Clausura y Apertura 2011 en la Primera División del futbol chileno y del torneo copero. Pero eso quedaría en segundo plano cuando consiguiera el mejor trofeo de todos los tiempos para el club: la Copa Sudamericana. En ese mágico certamen, derrotaron al Flamengo -con una goleada de 5-0 en el global-, al Arsenal de Sarandí y al Vasco da Gama, antes de medirse en la final a la sorprendente Liga de Quito; que unos años atrás ya había ido al Mundial de Clubes de la FIFA. 

Con un imperial Eduardo Vargas como goleador y con el 4-0 en el resultado global,  aquella noche decembrina ‘El Chuncho’ le daría a su hinchada una nueva canción para cantar y misma que compuso Aránguiz sin hacer mucho escándalo; porque recordó el momento en el que fue rechazado y sabía que la mejor manera de responder: era sobre el terreno de juego. Charles Aránguiz tuvo el mejor año de su vida, después de haber pasado el peor, por no entrar en la lista de los 23 futbolistas que unos meses antes habían ido a Sudáfrica 2010. 

Mundialista 

El Inter de Porto Alegre le dio a ‘El Príncipe’ la oportunidad de jugar en el futbol de otro país sudamericano. Como elemento interista logró ser bicampeón del campeonato Gaúcho durante las campañas 13/14 y 14/15; siendo titular indiscutible y figura del equipo. Aunque pronto, ese jersey rojo, lo iba a cambiar por otro del mismo color: el de su selección nacional. 

Charles fue llamado a la concentración chilena para la Copa del Mundo que organizó el mismo país en donde jugaba cada nueva semana con su club. Debutó en suelo mundialista el 13 junio de 2014 contra Australia en la Arena Pantanal, recinto desconocido para él en los torneos locales, puesto que solo fue hecho para albergar cuatro partidos de fase de grupos. 

Ese guion de película que estaba escribiendo, resultó más romántico cuando en el Maracaná, él tomó la pelota en un rebote que dio Iker Casillas en su área y de tres dedos hizo un disparo que rompió el corazón de los españoles en mil pedazos. Chile eliminó al -en ese entonces- campeón del mundo, con un partido y 45 minutos aún por disputarse en el Grupo B. 

Desafortunadamente la alarma que hizo despertar del sueño a los chilenos fue el anfitrión: Brasil. Pues a pesar de luchar parejo en el tiempo completo del partido, fue hasta la tanda de penales cuando los errores de Pinilla, Sánchez y Jara, regresaron a los andinos a su hogar, luego de cuatro partidos mundialistas. Con todo y el soberbio disparo al ángulo de Aránguiz en su cobro desde los 11 pasos. 

Bicampeón de América 

Jorge Sampaoli había tomado el mando de ‘La Roja’ y necesitaba a sus tres referentes de aquella ‘U’ campeona del 2011: Eduardo Vargas, Marcelo Díaz y claro, Charles Aránguiz. A esa plantilla se le añadieron nombres como: Claudio Bravo, Mauricio Isla, Arturo Vidal, Gary Medel, Jorge Valdivia y Alexis Sánchez. Todos ellos no lo sabían, pero estaban por darle a su pueblo, un título que soñaban desde que el futbol llegó a su nación… 

En el 2015, Chile debía organizar la Copa América y tenía la misión clara de trascender más allá de la fase de grupos. Cosa que consiguió al hacer una eliminatoria perfecta, dejando en el camino a un par de campeones del continente y llegando hasta la final contra la siempre complicada Selección Nacional de Argentina.

Con Messi en el papel de verdugo, los chilenos salieron el 4 de julio de ese año, para no solo hacer soñar a su público, sino también, para darle su primera copa continental en la historia. Aránguiz y Díaz danzaban en el césped como si de una presentación de ballet clásico se tratase, pues entre ellos dos, el equilibrio del medio campo se solidificó por el gran trabajo que venían haciendo desde tres años antes. 

Unos cuantos meses después, con el parche de campeón de América en el pecho y ahora en los Estados Unidos, se presentó Chile para refrendar su título en la copa del centenario. Mismo que le arrebataron otra vez a la Argentina y sí, en el mismo escenario: en la tanda de penales. Con Charles siendo titular; era difícil que Chile no consiguiera, lo que sus ídolos Zamorano y Salas siempre buscaron: la corona de los sudamericanos. 

Sueño europeo

El destino ya se había tardado en colocar a Charles en el viejo continente, pero con dos ofertas millonarias, una en Alemania y otra en Inglaterra, el futbolista chileno decidió firmar el contrato del Bayern Leverkusen para formar parte de su equipo titular y soñar con jugar alguna competición europea importante. Charles se consolidó como ídolo y capitán de ‘las aspirinas’ de manera inmediata. 

Hoy, a sus 32 años de edad, Aránguiz mantiene un gran nivel en la Bundesliga y como seleccionado nacional. Con sus grandes títulos e indiscutible presencia, aún no quita el dedo del renglón en varios torneos que le faltan por conquistar. Pero hasta este día, él puede retirarse sabiendo que con trabajo y mucho esfuerzo desde el medio campo, logró callar esas mismas bocas que le dieron un rotundo “no”, cuando se presentó en sus primeras pruebas. 

 

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Por: Bryan Trujillo / @BryanKameron

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