EL BALÓN ES DE TODOS

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Hoy día –desafortunadamente–, se siguen presentando acciones que violentan la integridad moral y, en ocasiones hasta física de jugadores e hinchas del futbol. Ignorancia e intolerancia las principales banderas de aquéllos que sin argumentos cometen tales barbaries. Pero, también hay personas que han luchado por dejar claro que sin importar: color, religión, preferencia sexual; el balón es de todos, tal es el caso de Andrew Watson, quien fue el primer futbolista negro en jugar futbol de manera oficial y de Arthur Wharton, que fue el primero en hacerlo con un contrato profesional.

El primer paso

A mediados del siglo XIX, la Guayana Británica (colonia británica ubicada en la costa norte de Sudamérica, independizada en 1966 recibe el nombre de Guyana), estaba poblada por personas que provenían de África y de las Indias Orientales (comprendía todo el Sudeste y Sur de Asia, desde Indonesia a la región del Indostán). Es ahí, donde el 24 de mayo 1856 nace Andrew Watson; hijo de un colono escocés que era jefe de plantaciones azucareras, llamado Peter Miller y de Rose Watson, quien era originaria de la Guayana.

Con apenas dos años de vida, Watson partió junto con su padre y hermana a Glasgow, Escocia. Durante su adolescencia estudió en Londres en el King’s College School, donde rápidamente destacó por habilidad para los deportes. Ya a sus 19 años, entró a la Universidad de Glasgow para estudiar filosofía natural, matemáticas e ingeniería civil; ahí tendría un gran acercamiento con el rugby, siendo a través de éste que haría la transición hacia el futbol.

Watson no concluiría sus estudios, pues todo su ímpetu e interés se internaron bajo el yugo encantador del balompié. En 1874 jugó por vez primera con el Fotball Club Maxwell, para ser fichado en 1876 por el Parkgrove Fotball Club, ambos equipos limitaban en divisiones regionales de Escocia. Y poco a poco se consolidaba en la zona defensiva, ya sea por el lateral derecho o izquierdo.

Para 1880, se realizó un torneo entre algunas zonas regionales que componen al Reino Unido (formado por Inglaterra, Irlanda del Norte, Escocia y Gales), Watson fue seleccionado para representar a Glasgow y así enfrentarse ante el equipo de Sheffield Cricket Club, el cual representaba a la nación inglesa, el encuentro terminó 1-0 en favor de los escoceses. Éste sería el único encuentro de ese certamen que disputaría el oriundo de la Guayana.

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Su futbol llamó de inmediato la atención del equipo más importante –de esa época– de la capital escocesa, el Queen´s Park Football Club. Es así que en 1880 ya formaba parte de ese club, donde conseguiría proclamarse campeón de la –aún hoy vigente– Copa de Escocia (1880, 1881, 1882, 1884).

Sin embargo, y a pesar de los buenos resultados obtenidos hubo un obstáculo que no permitió a Watson seguir forjando historia en esa escuadra. Y no, no se trata de algún tema racial, sino de un tema de leyes y reglas. De manera oficial, el futbol en Inglaterra se dio hasta 1885 -el 19 de diciembre de 1863 se disputó el primer partido oficial de futbol: Barnes Rugby Football Club empató sin goles contra el Richmond Football Club en un encuentro disputado en Mortlake, Londres, Inglaterra-, de tal manera que la organización para todo lo que conlleva un partido era bastante precaria, y al no ser reconocido como un ejercicio profesional, los jugadores no percibían sueldos fijos, en ocasiones ni siquiera se les pagaba.

Es decir, Watson jugaba por el amor y pasión por el futbol, sin algún pacto legal de remuneración alguna, y por motivos laborales es que tuvo que mudarse a Londres después de ocho años entregados al equipo escocés.

Este jugador sin duda marcó un hito en la historia del balompié. No solo fue el primer jugador negro en ser jugador de futbol, sino que también al ganar la Copa de Escocia en 1880 fue el primero en ganar un torneo oficial. Además, de hacer lo propio al vestir los colores de Escocia a nivel internacional, disputando el encuentro el 12 de marzo de 1881 frente a Inglaterra, donde su país se impuso 6-1.

En la página web de la Scottish Football Association (Asociación Escocesa de Fútbol, SFA) , con relación a la temporada 1880-81 se puede leer: “Watson, Andrew: Uno de los mejores que tenemos; desde que se uniera a Queen’s Park ha dado pasos agigantados al frente como jugador; tiene gran velocidad y taclea espléndidamente; remate certero y poderoso; bien merecido su lugar en cualquier selección”.

Después de haber dejado el futbol de manera definitiva en 1890, solo se sabe que emigró a Sydney, Australia, donde moriría el 16 de enero de 1902 y sería sepultado en ese país. Es importante hacer notar aquí que, de acuerdo a lo encontrado por el historiador inglés Andy Mitchell, quien ha sido el mayor expositor de lo logrado por Watson, el jugador nunca –al menos en los registros— sufrió de insultos o ataques racisitas, tan solo de hablaba de juego y no del color de su piel.

Allanando el camino

Acra, la capital de Costa de Oro (colonia británica que obtuvo su independencia en 1957, actual Ghana), fue el escenario que presenció el 28 de octubre de 1865 el nacimiento de Arthur Wharton.

Hijo de Henry Wharton, misionero metodista escocés y de Annie Florence Egyriba, quien pertenecía a la realeza del grupo étnico Fante (habitan en Ghana y Costa de Marfil). Arthur, con 19 años de edad viajó a Darlington, Inglaterra, para –al igual que su padre— instruirse como pastor metodista en el Cleveland College. Es en esta universidad donde tiene el primer contacto con el deporte.

Y destacó de inmediato en prácticamente cada disciplina donde se desempeñó en su estancia universitaria, dejando de lado ya el estudio religioso. Al inicio compitió en calidad de “caballero aficionado” –no participaba como profesional– y, a los 20 años de edad, se convirtió en el corredor más rápido del Reino Unido, esto cuando en 1886 ganó la carrera de 100 metros planos en el estadio Stamford Bridge de Chelsea, estableciendo un nuevo récord al hacerlo en sólo 10 segundos.

Apenas un año después de eso, logró ser el ganador en una competencia de ciclismo que se realizó entre University of Central Lancanshire y Blackburn College. Tanto el atletismo como el criquet le brindaron oportunidad para tener un crecimiento serio en el ámbito deportivo, pero fue el futbol quien lograría quedarse con él.

El Darlington Football Club fue la escuadra que se dio cuenta del potencial con el que contaba para crecer como figura futbolística. No deja de resultar curioso que alguien con la velocidad, potencia y fuerza como Wharton no jugara como delantero, mediocampista o defensa, sino que lo hiciese como arquero. Tal parece que su agilidad, determinación y competitividad, hacían de él alguien que nació para resguardar la portería.

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El periodista T. H. Smith escribió un artículo en 1987 para el diario The Guardian, donde hace notar la brillantez y potencia con que Arthur jugaba: Vi a Wharton saltar, agarrarse al larguero, atrapar el balón con las piernas y provocar que los tres delanteros que llegaron corriendo al área… se cayeran dentro de la meta. Nunca más he vuelto a presenciar una parada como aquella, y hace más de 50 años que voy al fútbol”.

Sus actuaciones le valieron la atención de uno de los equipos más importantes de esa época, el Preston North End, quien se hizo de sus servicios para la temporada de 1887. Sin embargo, abandonó el club al año siguiente y retornó al atletismo.

En 1889, el Rotherham Town lo ficha con un contrato profesional, por lo que se convirtió en el primer jugador negro en pertenecer a un equipo de manera legal bajo tal contrato en el Reino Unido. Allí jugaría cinco temporada (1889 a 1994), para después emigrar al Sheffield United y disputar su primer partido en la Football League First Division (fue entre 1888 y 1992 la máxima categoría del futbol en Inglaterra. Tras la creación en 1992 de la Premier League la First Division se convirtió en la segunda categoría del fútbol inglés hasta que finalmente fue disuelta en 2004). Aunque solo jugaría tres partidos, pues fue suplente de William Henry “Fatty” Foulke.

Después transitaría por equipos de divisiones inferiores como: Stalybridge Rovers y el Ashton North End, retirándose en 1902 con el Stockport County Football Club. Tras colgar los guantes, en 1915 se mudó a Edligton, Inglaterra y trabajó como peón en una mina de carbón. Falleció el 13 de diciembre de 1930 a los 65 años de edad.

A diferencia de Watson, se tienen registros de que Wharton sí sufrió ataques e insultos raciales. En ciertos círculos se llegó a admitir que el jugador habría podido representar a Inglaterra si no hubiera sido por el color de su piel.

Irónico es que los nombres de dos jugadores que sin duda alguna dejaron un legado que abrió caminos para otros más, hayan quedado olvidados bajo el paso de los años. Personas que con su futbol demostraron que el balón no hace distinción alguna entre ideologías políticas, creencias religiosas, preferencias sexuales y, por supuesto, color de piel, expresaron con su pasión y amor por este deporte que el balón es de todos.

 

Por: Ricardo Olín / @ricardo_olin

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