Batalla contra el racismo
Batalla contra el racismo

Alguna vez escuché, en alguna plática subida de tono entre amigos, que el futbol fue el deporte inventado por blancos y que en la actualidad dominan los negros; Francia recíén acababa de ganar la Copa Mundial de la FIFA Rusia 2018 con un plantel que podría considerarse la definición perfecta de un deporte que, al menos hoy en día, no distingue razas, sexo o nacionalidad, pero después de los incidentes del pasado domingo en donde Juan Cala, futbolista del Cádiz, insultó por su color de piel a Mouctar Diakhaby, defensa central del Valencia, el decir que el futbol y su eterna batalla contra el racismo fue ganada, parecería ser algo utópico.

Problema que no se resuelve

La situación podría parecer ambigua, pero el saber que existen jugadores que han quedado impunes luego de insultar de manera visible a compañeros de profesión por su color de piel, deja como manifiesto el que los organismos rectores de las confederaciones en conjunto con la FIFA no han podido erradicar o remediar una problemática que, en pleno siglo XXI, parece arcaica y completamente fuera de lugar. 

Tal vez se debe a la falta de apreciación inmediata de los actores que deberían poner orden y ejercer justicia dentro del campo. En este sentido nos preguntamos ¿y dónde están las sanciones? En ocasiones se realizan, pero muy tarde o bien, simplemente jamás llegan.

Diakhaby, por desgracia, no ha sido ni el primero y, seguramente, no será el último que recibe insultos racistas. Ante esto, la Comisión Disciplinaria de la Real Federación Española de Futbol, tiene la posibilidad de sentar un precedente justo o dejar las carpetas abiertas hasta que, alguien con la suficiente calidad moral, pueda tomar las cartas y resolver un asunto que hoy, fuera del rectángulo verde, demanda una solución inmediata y severa.

Casos del siglo XXI 

Para demostrar el punto en donde la FIFA, en conjunto con sus confederaciones (UEFA, CONCACAF, CONMEBOL, AFC, CAF o la OFC) han sufrido la ambigüedad de las reglamentaciones en casos de racismo, expondremos las problemáticas más recientes y cómo, en algunos casos, no se ha actuado de manera inmediata o simplemente se dejó impune a los actores que cometieron tal agravio.

Sebastian Coltescu y “la llamada de atención” a Webo

Hace no mucho un cuarto árbitro insultó airadamente al auxiliar técnico del Basaksehir Istambul, Pierre Webo, durante un partido de la fase de grupos de la UEFA Champions League entre el equipo turco y el Paris Saint Germain.

El nazareno que insultó a la exestrella del Osasuna de Pamplona fue el rumano Sebastian Coltescu, quien luego de 46 días en la congeladora volvió a pitar en la primera división de su país después de asegurar que, luego de una bronca provocada durante una expulsión al cuadro turco, el referee auxiliar dijera: “Fue el negro” refiriéndose al hoy asistente del cuadro otomano.

¿Costumbre del Calcio?

En diciembre, pero esta vez del 2018, Kalidou Koulibaly, defensa central de la SS Napoli, sufrió ataques por parte de la afición del Internazionale de Milán en un encuentro decisivo en las aspiraciones del cuadro napolitano en la lucha por el Scudetto, el defensor senegalés fue expulsado.

Los tifosi no dejaron de meterse con el jugador y consiguieron que, en una desconcentración, se fuera expulsado luego de cometer una falta sobre Matteo Politano. Al final, Carlo Ancelotti, en ese entonces técnico del conjunto del sur de Italia, y Aurelio De Laurentiis, presidente de la entidad, aseguraron que, de seguir esta clase de insultos, no se detendrían ante una posible sanción y abandonarían el campo. En este caso la afición siguió asistiendo al Giuseppe Meazza y solo hubo una represalia económica al cuadro neroazzurro.

En la Serie A los casos son más graves, jugadores como Romelu Lukaku, Mario Balotelli, Douglas Costa, Blaise Matuidi, entre otros, han tenido que soportar el odio de varios sectores de la afición, incluso la de su propio equipo. Por ejemplo, es común -lamentablemente- ver como la hinchada simula movimientos o sonidos aludiendo a un mono.

Estos casos nunca fueron llevados ante la UEFA, mucho menos ante la FIFA, y los autores siguen impunes, tanto que hoy por hoy tifosi como los de la SS Lazio, (antes de la pandemia) seguían provocando a jugadores de color desde la grada norte del Stadio Olimpico di Roma.

Carpeta abierta

La Liga, para fortuna de varios, recobró un poco el sentido humanitario cuando, a principios de la temporada 2019-2020, la Fiscalía de Delitos de Odio de Barcelona ubicara, gracias a la grabaciones televisivas, a varios aficionados que estuvieron atacando airadamente al delantero del Athletic Club de Bilbao, Iñaki Williams.

En su momento, el partido no se detuvo y ni la RFEF o la UEFA tomaron cartas en el asunto pero, hasta este día del 2021, la fiscalía mantiene el caso abierto en tribunales esperando una sentencia favorable para el futbolista de la entidad vasca.

¿Irremediable?

Así como en la Serie A, La Liga y en Ligue 1 los procesos y las sanciones no son claras, existen competencias en donde no hay proceso y mucho menos existen castigos. Los casos de la SuperLiga Rusa, la Liga Israelita o Azerbaiyán (por cuestiones geográficas e históricas) parecen no tener remedio, e incluso parece que nadie quiere meter las manos al fuego. En este sentido, ni la UEFA ni la FIFA se han esmerado en poner atención a las grandes faltas que se cometen en estos países.

En Rusia, el jugador brasileño Malcolm, sufrió ataques por parte de la afición del Zenit de San Petersburgo misma que, ante el calor de las circunstancias, pidió expresamente que no se contrataran jugadores de piel negra en uno de los equipos más laureados del país ruso. Asimismo, en Israel los equipos tradicionalistas como el Macabbi Tel Aviv o el Maccabi Haifa, han tenido que pensar dos veces antes de fichar a jugadores palestinos o de nacionalidades que puedan herir las sensibilidades de sus fanáticos. 

Azerbaiyán ya cobró su primera gran víctima, y es que durante una final de UEFA Europa League, misma que disputaron el Arsenal y el Chelsea, los conflictos bélicos entre Armenia y la sede  de la final, obligaron a la estrella de los Gunners, Henrik Mkitharyan, a no disputarla, no por voluntad propia sino porque el país no le permite la entrada a ciudadanos armenios. En este caso la UEFA, quien precede dicha competición, prefirió evitar un conflicto y se aseguró que el Arsenal no llevara a Mkhitaryan al encuentro.

Carencia de protocolos

Desafortunadamente en México las cosas no son distintas. Ante los casos de racismo que sufrieron jugadores como Christian “Chucho” Benítez y, recientemente, otro jugador de Santos Laguna, Félix Torres, la Liga MX carece de argumentos en su reglamentación para actuar conforme a los estatutos que FIFA pretende implantar.

Al final, las confederaciones en América del Norte, África, Asia u Oceanía han pasado a segundo término, es por eso que FIFA no ha prestado tanta atención, pero esperemos que en un futuro no muy lejano las cosas mejoren, tanto en los continentes marginados por el futbol como en el primer mundo, y que no vuelva a pasar casos como el de Mouctar Diakhaby. Es imperante que los agresores reciban sanciones ejemplares para poner un precedente y que, aquél que intente ofender a otro compañero de profesión, se lo piense dos veces cuando menos. 

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Por: Marcos Olvera / @MarcosOlvG

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