Desde el 2009, el Barcelona ha llegado a tres finales de Champions, mismas que ganó. Dos bajo el mando de Guardiola (2008-2009 y 2010-2011) y la tercera con Luis Enrique (2014-2015). En estos diez años, el Barcelona ha mutado en múltiples maneras, una de las más llamativas es la política en cuanto a canteranos.

El momento más celebrado y recordado de este club se dio durante el mandato de Pep Guardiola, donde cosecharon una cantidad ingente de títulos. Fue él mismo quien llegó a declarar que “No es que la cantera del Barcelona sea mejor que las del Madrid, Atlético, Villarreal o Espanyol, que son muy buenas, la diferencia es que aquí sí les ponemos.” Haber jugado con una base importante de canteranos no es el único motivo por el que lograron aquel éxito, pero sin duda fue un factor fundamental.

Final 2008-2009

Apostar por la cantera: un modelo exitoso

Cuando el Barça de Pep levantó su primera Copa de Europa (2008-2009), había en el campo ocho canteranos: Valdés, Piqué, Puyol, Busquets, Xavi, Iniesta y Messi, mientras que Pedro ingresó de cambio. Del once titular, solamente cuatro jugadores no habían sido formados en las inferiores del club catalán.

Estamos hablando de una de las generaciones más destacadas en la historia del futbol. Para cuando alzaron su segunda orejona (2010-2011), volvieron a repetir la misma cantidad de canteranos sobre el campo de juego (Valdés, Piqué, Busquets, Xavi, Iniesta, Pedro, Messi y Puyol, éste último como cambio). Para la final de 2014-2015, el número se redujo a cinco. En el último partido de Champions frente a Liverpool, saltaron al campo con cinco canteranos: Messi, Busquets, S. Roberto, Alba y Piqué. En la banca solo estaba Aleñá. 

Final 2010-2011

Un factor a tomar en cuenta es la edad. Aunque parece que no hay mucha diferencia, varios de los canteranos se encuentran en la recta final de su carrera. Lionel Messi, el emblema de la Masía, tiene 31 años, mientras que Piqué tiene 32, y Jordi Alba y Busquets 30. Solamente Sergi Roberto se encuentra debajo de las tres décadas, con 27 años. Ninguno de ellos es una nueva promesa.

La edad promedio de la plantilla es de 27.5 años, y de los jugadores que habitualmente son titulares, son pocos los que se ubican debajo de los 25 años (Piqué 32, Alba 30, Busquets 30, Rakitic 31, Messi 31, Suárez 32). Justamente este escenario posibilita la emergencia y consolidación de una nueva generación. Sin embargo, el Barcelona ha optado por hacer uso de la billetera en vez de dar cabida a sus jóvenes.

Los más jóvenes del club -y que suelen ser banca- son, en su gran mayoría, traídos de otros lados (Semedo, Umtiti, Arthur, Dembelé y Malcom). Si los jóvenes que han comprado (y a los que se deben sumar los que están por venir, como Frenkie de Jong) representan el cambio generacional, el papel preponderante que jugaba la cantera, habrá terminado.

Frenkie de Jong con Bartomeu

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Relevancia económica y deportiva de la Masía

¿Es importante dar cabida a los jugadores de la Masía? No solamente se trata de un asunto de romanticismo. Si los chicos han sido formados en una manera específica de entender el juego, será mucho más sencillo que se adapten al momento de ingresar al primer equipo.

Además, hay dinero de por medio. Solo por poner un par de ejemplos, Coutinho tuvo un costo de 160 millones de euros, mientras que Ousmane Dembélé significó un desembolso de 140. Según datos publicados por el diario español Marca, el club catalán gastó más de 312 millones de euros en fichajes para la temporada 2017-2018.

Echar mano de la cantera significaba en gran parte, no gastar cantidades apoteósicas de dinero en fichajes, e incluso poder vender jugadores que significaran una entrada de dinero.

Además de que la institución se ve directamente afectada, esta política hacia los canteranos también trastoca a la Selección de España. En la final de la Eurocopa de 2008 contra Alemania -donde España quedó campeón-, había cuatro canteranos del Barcelona. Para cuando levantaron la Copa del Mundo en Sudáfrica 2010, seis jugadores formados en las filas del Barça disputaron la final como titulares.

Esta cantidad de futbolistas salidos de la Masía se repitió para la Euro de 2012. En la convocatoria para Rusia 2018 aparecieron 6 jugadores de la Masía, de los cuales, en ese momento, solamente uno – Thiago Alcántara, que ya no jugaba en España -se encontraba por debajo de los 29 años.  

¿Una generación perdida?

Como se puede ver, los canteranos han perdido protagonismo dentro del conjunto culé. Un momento de inflexión fue cuando apareció la generación que venía empujando detrás de Messi y compañía. Jugadores como Bojan Krkić, Marc Bartra, Martín Montoya, Isaac Cuenca o Cristian Tello fueron parte de la siguiente camada que dio el Barcelona, pero no llegaron a consolidarse dentro del club. Ya fuera por las falta de minutos, porque la presión era demasiada (recordemos cómo gran parte de la opinión púbica afirmaba que Bojan sería el nuevo Messi) o porque el cambio de técnico los dejó fuera de los planes.

A este factor se debe sumar fichajes de jugadores que cerraron la entrada a jugadores formados en la Masía: Neymar, Suárez, Rakitić o ter Stegen. Ellos son ejemplos de compras que le funcionaron muy bien al Barcelona. Tras su llegada lograron hacerse con un lugar en el once inicial, relegando a los canteranos a cambios, en el mejor de los escenarios.

El director técnico, Ernesto Valverde, durante el partido contra Liverpool (07-05-2019)

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Por último, pero no menos importante, debe tenerse en cuenta que la generación que dirigió Guardiola fue excepcional. Jugadores de la calidad de Messi, Xavi o Iniesta, no aparecen todos los días. Sin embargo, se suele esperar que cada chico salido de la Masía tenga esa calidad. Tal expectativa es desproporcionada.

Es claro que el cuadro blaugrana tiene jugadores de gran talento dentro de sus juveniles. Basta ver la calidad de chicos como Juan Brandariz Movilla , “Chumi”, Oriol Busquets o Riqui Puig, por nombrar solamente algunos. Sin embargo, la falta de minutos en el primer cuadro puede orillarlos a buscar oportunidades en otros equipos o convertirlos en suplentes de lujo. La compra de jugadores como De Jong o Dembelé no es sino un indicador: en vez de buscar a los jóvenes dentro de sus filas, han comenzado a mirar hacia otros lados.

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Por: Alberto Roman / @AlbertoRomanGar 

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