México 17 – Brasil cero. ¿Es real? Por supuesto que no. Sin embargo, una parte de nosotros lo dudó porque la esperanza de ver a México ganar una Copa del Mundo o un partido ante una de las potencias futbolísticas es el sueño eterno de la sociedad mexicana. Cambio, igualdad, seguridad, y demás pueden esperar. Ver a la Selección Mexicana ganar, no. Pero, ¿cuál es el motivo de crear un video tan irreal?

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La pieza de 2004 titulada México vs Brasil pertenece al artista Miguel Calderón. Fue presentada en la Bienal de São Paulo de ese mismo año. La situación ideal para ser mostrado: un bar en Brasil. Nadie tenía noticia de tal partido, pero conforme pasaron los goles, los brasileños lo tomaron con diversión. Es evidente que para un brasileño el significado es totalmente distinto que para un mexicano.

Lo mismo sucede para un ferviente aficionado del Tri como para un paisano que odie el futbol. Sin embargo, el sentido de esta obra -que se encuentra inserta en la realidad nacional- es una crítica social y sí, lo hace de manera burlona.

La cultura popular y la esfera artística se mezclan en México vs Brasil para mostrar una final ficticia entre ambas Selecciones por la Copa de la Amistad del Planeta Tierra en el Estadio Azteca.

El partido tiene la misma duración que uno real, 90 minutos. Cuenta con la participación de Enrique El Perro Bermúdez y Raúl Orvañanos, en ese entonces, comentaristas deportivos de Televisa. De la misma manera, este medio de comunicación proporcionó las imágenes audiovisuales para el montaje elaborado por Calderón.

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Los encuentros entre México con Brasil habían sido 32 hasta 2004, de los cuales El Tri solamente había ganado siete. De forma que el material además de exhibir los goles de la Selección -obviamente repetidos-, también muestra a un público jubiloso dentro del estadio, así como el amontonamiento en el Ángel de la Independencia (donde Bermúdez recalca la palabra Independencia y el hecho histórico de México vs Brasil, como si fuera equiparable a lo que aconteció hace dos siglos), y por supuesto, las riñas -que nunca pueden faltar- durante el festejo. Todo es absolutamente ridículo y exagerado, es el absurdo magnificado de nuestro México lindo y querido.

Este absurdo se encuentra en todo, desde el inverosímil marcador hasta la participación de la televisora. La línea entre lo real y lo irreal es difusa, pues sabemos que no es un encuentro verdadero, pero todo el intento por hacerlo parecer verosímil, así como el sueño frustrado de ganar una final mundial contra Brasil -recordemos que en 2004 México había ganado únicamente la Confederaciones- nos pone a imaginarnos cómo sería ese panorama.

En 2012 se ganó Londres pero, ¿de verdad es lo mismo que una Copa Mundial? ¿La Copa de la Amistad del Planeta Tierra tendría el mismo peso que ganar un Mundial? ¿Mundial Canadá-EUA-México 2026 quizás?

El arte contemporáneo exige un espectador activo, y la reflexión que podríamos sacar de esta obra podría ser una cuestión muy general, como darnos cuenta de que nos afecta más ganar una final de futbol que se perpetúen crímenes de lesa humanidad. Eso ya lo sabemos.

El video despierta muchas reacciones que van más allá de la galería de arte, trastocan el imaginario popular, en donde todos somos partícipes y nos preguntamos por el ¿Y si sí? Esa dolorosa espinita de saber que algún día sí se podrá… ¿En serio?

Puedes disfrutar de un resumen de la obra aquí.

Por Carolina Caballero

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