La relación entre Antoine Griezmann y Barcelona se perfilaba con algunos inconvenientes desde el comienzo. En primer lugar y de acuerdo con el Atlético de Madrid, el Barça contactó meses antes al jugador sin consultarle a los colchoneros (recordemos que Griezmann aún tenía contrato).

Posteriormente, Barcelona desembolsó 120 millones de euros para cubrir la cláusula de rescisión de contrato del jugador francés. Dentro de este movimiento hay que destacar dos cosas: 1) Griezmann se convirtió en el tercer fichaje más caro en la historia del club catalán, y 2) de acuerdo con distintos medios españoles y derivado de la querella entre ambos clubes, Barcelona fue sancionado con una multa de 300 euros por parte de Real Federación Española de Futbol. 

En un principio, su fichaje parecía encajar a las mil maravillas. Pero lo cierto es que en este arranque de temporada, la figura del francés se está viendo un tanto atropellada por su funcionalidad. Antoine Griezmann no ha encajado del todo en el esquema de Ernesto Valverde.

En menos de quince partidos disputados, el galo ha marcado cuatro goles y dado 3 asistencias en La Liga. Sin embargo, su funcionamiento aún deja un sabor agridulce entre la afición culé. ¿A qué se debe que Griezmann no muestre su mejor versión?

Las claves para entender el rendimiento de Antoine Griezmann

Partiendo desde la banda izquierda, Antoine no está logrando sacar su máximo potencial. Quizás demasiada espera y obligación posicional para un futbolista que, para no ir en contra de su naturaleza, debe tener la libertad necesaria como para ir hacia al balón y no esperarlo. Griezmann y la pelota deben ser uno. Tocarla, mimarla y soltarla a la máxima velocidad posible -pues su calidad le permite ser preciso de esta manera- para mover la estructura defensiva rival o verticalizar el juego.

Como hemos podido apreciar en este inicio de temporada, el clásico 4-3-3 del Barcelona está experimentando algunos cambios en lo que a roles se refiere. Los interiores que formulan por delante de Sergio Busquets -normalmente Frenkie de Jong y Arthur-, ocupan posiciones más adelantadas y entre líneas -permutando entre ellos- con la intención de ser receptores de un juego vertical, un intento de juego de posición.

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Y esto deriva en que la zona central adelantada del campo suele estar muy poblada, mientras que ante presiones altas, el conjunto azulgrana está teniendo serios problemas de construcción del juego, por la ausencia de interiores en base de jugada.

A partir de ahí encontramos un vacío enorme en la medular, y además con un Griezmann escorado y anclado en banda izquierda que no beneficia en nada a la progresión del juego. Interiores alejados de la base y un Antoine lejos de la que debería ser su zona de influencia -libertad en ¾ de campo- están condenando al Barcelona a tener dificultades para progresar y avanzar metros como un bloque conjunto.

El francés debe ser una pieza con la funcionalidad de juntar y atraer, para después soltar. Y esto, a día de hoy, no se está viendo regularmente en sus primeros juegos con la elástica blaugrana. La banda izquierda limita su participación y sus talentosas cualidades. Pero su pobre rendimiento también es una consecuencia de la nueva función que ha tomado la posición de interior para Ernesto Valverde.

Por: Luis Quintana/ @luuisquintana

 

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