Xabi Alonso
Xabi Alonso

La generación de oro de España no salió de la nada, el equipo que conquistó el cielo tuvo una fuerte base e ideología que los posicionó hasta donde están el día de hoy. Uno de esos pilares fue Xabi Alonso, un jugador imponente e inteligente que ganó cuanto quiso en toda Europa.

Herencia por el balón

Pero remontémonos a su origen. Su pasión por el futbol no surgió de la nada, su familia fue una parte fundamental para inculcarle el amor por el esférico. Hijo de Miguel Periko Alfonso, exjugador y exentrenador, además de hermano del exfutbolista Mikel Alfonso, no tardó mucho para que Xabi comenzara a practicar.

En San Sebastián comenzó el sueño de la carrera profesional. En estas tierras inició su preparación y se unió a la Real Sociedad, equipo con el que hizo su debut en el máximo circuito a los 18 años. Su primer y único partido de esa temporada fue el 1 de diciembre de 1999 en la Copa del Rey.

Su inicio no fue el esperado. Después de ese partido fue enviado al Eibar, de la Segunda División, pero en enero de 2001 y ante la necesidad de salir del último puesto de La Liga. la Real Sociedad lo llamó para que regresara. Su revancha estaba enfrente de él, y ahora solo tenía que demostrar que había crecido en ese año ausente.

Moldear un estilo

Su idea de juego era clara: tenía que prestar atención al partido, no solo era lanzar pelotazos al otro lado del campo, era dar pases largos que en realidad pudiera controlar el delantero y así hacer daño. Los resultados de su esfuerzo comenzaron a cobrar frutos. En su retorno la Real Sociedad logró el subcampeonato del torneo local con 76 puntos, solo dos por debajo del Real Madrid, pero aún así lograron un histórico pase a Champions League.

El trabajo del mediocentro fue considerable, al punto que en esa temporada le otorgaron el premio al Mejor Futbolista Español. Su carácter, su temple y garra no se quedaron a nivel local, y fue por ello que recibió su primer llamado a la Selección Española para disputar un partido amistoso frente a Ecuador.

Su desempeño no dejo de mejorar, su talento ya superaba al equipo español. A nivel internacional brilló como nadie, por lo que los de San Sebastián lograron clasificar a los octavos de final como segundos de grupo. Para su mala suerte, el sueño se vio truncado en esa misma instancia tras caer ante el Olympique de Lyon.

Aún así, todos vieron lo que el español podía brindar, y fue así que en el 2004 las ofertas cayeron por todos lados, siendo el Real Madrid uno de los que más interesados estaba en sus servicios. Pero para poder ficharlo tuvieron que esperar, porque desde Inglaterra llegó una oferta que nadie pudo superar.

Conquistar Liverpool

Xabi Alonso, quien se convirtió en la segunda mejor transacción del equipo español, hizo sus maletas y comenzó su nuevo camino en Liverpool, cuadro en el que la hambre de gloria exigió la llegada de más extranjeros. No solo comenzó la etapa de Xabi Alonso, sino también fue el inicio del Spanish Liverpool.

El Spanish Liverpool fue el ciclo iniciado en el 2004 en el que se destacaron el arribo de futbolistas españoles como Luis Garcia, Fernando Morientes, Albert Rivera, y Fernando Torres.

Su desempeño fue el mejor, no era un fichaje más, era el fichaje que el equipo necesitaba. Certero, poderoso, imponente. Ese era su estilo, y sus pases eran puestos como con la mano. Su entrada al campo revolucionó a los jugadores, el equipo tenía una cara diferente sin él, y toda Inglaterra estaba consciente de ello.

Se acopló muy fácil y rápido a la forma de juego de Inglaterra, siempre intentando reducir lo más posible el espacio para el rival. No era solo llegar a acompañar al rival, era presionarlo, no dejarlo ni respirar, lograr que dejara de enviar pases y se viera obligado a lanzar pelotazos a diestra y siniestra. Ese era el arte de Xabi Alonso.

La épica en Estambul

Con su futbol despegando como nunca el equipo llegó muy lejos, al menos a nivel europeo. Mientras en la Premier League logró apenas el quinto puesto de la general, en la Champions League se vieron las caras contra el poderoso Milan. Era su momento y lugar, a pesar de ser el menos favorito en las apuestas.

Con un primer tiempo de espanto, el Liverpool se fue a los vestidores con un 0-3 en contra, cortesía de Paolo Maldini y Hernán Crespo. La justicia a lo que se vio en los primeros 45 minutos era clara, el equipo que más atacó, más luchó y se dedico al futbol ganaba con autoridad ante un Liverpool que parecía asustado de tan solo pisar el terreno de juego.

Pero las cosas comenzaron a cambiar al minuto 54, cuando Steven Gerrad marcó un cabezazo potente al poste más lejano del portero para recortar diferencias, y un tiro poderoso por parte de Vladimir Smicer dos minutos después comenzó a ilusionar la remontada. Los papeles se intercambiaron, el miedo ya estaba en el equipo rival, y ahora solo necesitaban una oportunidad más para empatar los cartones.

No tuvieron que esperar mucho, al minuto 60 Steven Gerrad fue derribado dentro del área, por lo que la pena máxima era inevitable. ¿Quién sería el que tomaría la responsabilidad de tan grande oportunidad? Xabi se sintió con la confianza necesaria, y por ello decidió tirar al poste derecho de Dida, que se vestía de héroe atajando en primera instancia, pero en el rebote no pudo impedir el fierrazo del español que otorgó el 3-3.

Estambul estaba completamente enloquecido, llegadas, tiros lejanos, salvadas de la línea, de todo se comenzó a ver en el terreno de juego, pero nadie pudo evitar los penales. Como ya es sabido, el equipo que viene de atrás termina más motivado, con mejor actitud, con más esperanza, y se capitalizó una vez más desde los 11 pasos. John Arne Riise fue el único de los Red que falló su tiro, pero Jerzy Dudek estaba tocado por Dios, y atajó los penales de Pirlo y Shevchenko, además de la falla de Serginho que sentenció el milagro de Estambul.

Con esto Xabi Alonso comenzó a ganar mucho más prestigio en el futbol internacional, aunque las relaciones con el técnico Benitez fueron decayendo, siendo el 2008 el año crítico que prácticamente dejó al mediocampista español fuera de Liverpool. Pero mientras las cosas a nivel local estaban de color de hormiga, con la selección tocaba el cielo.

Arrasar con todo

La Eurocopa de 2008 fue especial, no solo porque era la primera que se jugaba en dos países (Austria y Suiza), sino por lo que vino después. El estilo de toque tras toque fue una marca de los ibéricos, quienes tuvieron su revancha frente a Italia en cuartos de final, a la que dejaron atrás en los penales, rompiendo una maldición de 24 años sin superar esta instancia.

En las semifinales la Roja se enfrentó a Rusia, que no dio mucha resistencia en el segundo tiempo y terminó perdiendo por 3-0. Fue así que Alemania y España llegaron a la final el 29 de junio de 2008. El partido era altamente esperado, y los teutones fueron los que tuvieron la mayoría del juego bajo su control, pero no supieron capitalizar en el marcador.

A los 33 minutos España ya estaba arriba en el marcador con un tanto de Fernando Torres, comenzando así el dominio español, que con su juego de toques desesperó a un rival que apenas pudo rozar el esférico, y solo pudo ser testigo de cómo los minutos iban pasando y el árbitro terminó por pitar el final del encuentro. España logró su segunda Eurocopa en su historia, llena de jubilo y alegría, en lo que también fue una de las últimas participaciones de Michael Ballack con el combinado alemán.

Este era el primer campeonato de Xabi Alonso como jugador de selección, pero no es el mejor. Dos años después, y ya siendo un jugador del Real Madrid de Florentino, Alonso regresó al combinado nacional, esta vez para la Copa del Mundo Sudáfrica 2010, el combinado ibérico arribó como uno de los mejores equipos y favoritos al título.

El equipo siguió con ese toque de balón que acarreó desde el 2008 y con una fuerte base del equipo campeón de la Eurocopa. A pesar de debutar con una dura derrota frente a Suiza, la Selección Española se recuperó, y con todos los jugadores en estado de gloria comenzó su camino de victorias que lo colocaron en la final frente a los Países Bajos.

Xabi Alonso y sus compañeros llegaron en su mejor nivel, todos eran fundamentales para llevar a España a su primera final de un Mundial. Delante no tenían a un rival sencillo, los Países Bajos querían arruinar la fiesta ibérica, y tuvieron la oportunidad de hacerlo en más de una ocasión. Entre las jugadas más duras del encuentro, se encuentra una patada que propinó Nigel de Jong a Xabi Alonso: directa al pecho y con los tachones por delante, en lo que el colegiado solo castigó con amarilla.

Una oportunidad única

Pero las cosas no tenían que acabar así, no para Xabi, no para España, aunque los Países Bajos también buscaban ganar sí o sí. Robben tuvo las oportunidades más claras, cuando estuvo mano a mano frente a Casillas, y cuando todo apuntaba al 1-0 para los de Países Bajos, el pie del arquero impidió el gol. 

La prórroga fue inevitable y la tensión inundó el campo, que no hizo más que empeorar con la expulsión de Heitinga en el 108 por doble amarilla. Aún así la mesa estaba puesta, y fue el Fantasmita Iniesta el que le dio el título a España al 116´. De esta forma, Xabi Alonso conquistó su primer y único campeonato del mundo, coronando así una generación de oro del futbol español.

Los últimos pasos

El campeonato solo reflejó lo que ya se venía anunciando: la gran categoría de Xabi. Un año más tarde conquistó la Copa del Rey, ya teniendo como compañeros a jugadores de máximo nivel como Sergio Ramos, Marcelo, Cristiano Ronaldo, Karim Benzema, entre otros. La confianza del plantel se vio reflejado en el estilo de juego, siendo dominantes en el curso de juego, y finiquitando varios encuentros en los primeros 45 minutos.

En La Liga tuvieron como mayor rival al Barcelona de Pep Guardiola, que en más de una ocasión les causó grandes problemas, como el 5-0 en el Camp Nou, que también es el peor partido para Xabi. Siendo Messi uno de los futbolistas que le hizo pasar sus peores ratos tanto dentro como fuera del campo, pero con el tiempo y una excelente comunicación con Ramos, logró “controlar” al argentino con mayor facilidad.

“Esa fue la peor noche que he vivido en un campo de fútbol. A los 20 minutos del partido, confieso que quería irme, marcharme a casa, ducharme y volver. Fue tan doloroso que nos dio una gran determinación para lo que vino después. No podíamos volver a ser igual de ingenuos o no los hubiéramos vencido la temporada siguiente”. (Xabi Alonso)

Con los Merengues siguió desplegando su capacidad de pensamiento y juego rápido, nadie era capaz de igualarlo, y como recompensa logró La Liga del 2012, la Supercopa de España del mismo año, y reconquistó la Copa del Rey en el 2014, además de la Supercopa de Europa del 2014 y su segunda Champions League del mismo año, aunque este último partido tuvo que vivirlo desde las gradas.

Ya con España a su dominio, Xavi supo que era momento de reinventarse una vez más, y para ello buscó suerte en Alemania, esta vez en el Bayern Múnich, que quería volver a sus años de oro a nivel internacional. Se volvió uno de los jugadores más importantes del conjunto dirigido por Guardiola, teniendo como recompensa el récord de más pases completados en un partido de la Bundesliga.

Su dominio, que en inicio era de no dejar pasar al jugador y conectar bien al compañero, se vio enriquecido con el dominio de juego del que gozaba Pep, dándole un aprendizaje más a un jugador que parecía dar sus últimos pasos profesionales.

Y aunque todos esperaban una baja de su rendimiento, los títulos no dejaron de caer, ganando el triplete de la Bundesliga desde la temporada 2014-2015 hasta la 2016-2017, junto con la Copa de Alemania del 2016 y la Supercopa de Alemania del mismo año. Aún así, a nivel de Europa, no pudo regresar a una final.

Al concluir la temporada 2017 dio su carrera profesional como finalizada. Nadie podía reprocharle su decisión, ganó casi todo en todos los equipos que jugó, además de ser uno de los héroes que llevaron a España a ser uno de los equipos más temidos del mundo.

Su carrera dentro del campo terminó, pero su camino como técnico aún continúa. Sus experiencias, su vida profesional, su carácter y pasión tenían que ser inculcados en las siguientes generaciones, al menos las que deseen obtener grandes logros en su vida. Y por ello decidió regresar a sus orígenes, al primer club que le dio una oportunidad, donde en sus equipos inferiores pueda encontrar a alguien que pueda, de alguna manera, ser tan feroz y calculador como solo él podía serlo.

 

Ver más: El milagro de Estambul

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Por: Miguel Ángel Bustamante Rosas / @MiguelB07

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