Francisco Franco y el futbol

Dentro de los distintos gobiernos totalitarios y fascistas que se instauraron en Europa, el deporte fue una de las herramientas más factibles para generar propaganda política. Solo basta con ver cómo Hitler y Mussolini apoyaron distintas ramas físicas para impulsar un discurso de poder. El futbol fungió como uno de los factores más importantes en este ámbito. Incluso la dictadura de Francisco Franco en España se sirvió del balompié para llevar el nacionalismo hasta los extremos.

Checa en el siguiente video otra de las historias de Franco:

A diferencia de la Alemania nazi y la Italia fascista, la intervención del franquismo se desarrolló de manera diferente en el futbol. En principio, porque la dictadura de Francisco Franco duró más que la de sus homólogos, además de que en España los regionalismos eran un poco más fuertes y arraigados -en especial en Galicia, País Vasco y Catalunya-.

De igual forma, la Selección española fue punto clave para llevar la política del régimen a través del deporte de manera internacional junto con el Real Madrid. Mientras tanto, otros equipos sufrían políticas autoritarias o se beneficiaban de ellas, todo dependiendo de las decisiones del caudillo.

Los cambios que sufrió el balón

Desde que la Segunda República Española cayó en 1939, Franco se hizo con el control político y militar del país. Dentro del balompié, el dictador también hizo sus jugarretas para ganarse el favor de la población, además de trasladar los ideales del régimen en el deporte. Uno de los primeros cambios que se generaron fue en la Copa del Rey, la cual pasó a denominarse Copa del Generalísimo, pues él era la figura a la que se le debía tener respeto y lealtad.

El dictador y la nación quedaron reflejados dentro del deporte a través de la Selección. Un partido entre la Alemania nazi y la España de Franco disputado en 1942 en Berlín, adornada con banderas del Tercer Reich y del preconstitucional, culminó como la alianza de los regímenes a través del juego.

El historiador Alejandro Quiroga afirma que “el régimen militar promociona una narrativa nacionalista asociada al fútbol, que perseguía incrementar la identificación de los españoles con la dictadura”. Es decir, el balompié como una forma de llegar a las masas y crear una sola identidad: la española, olvidándose de los regionalismos que se desarrollaban en aquella época. Para ello la Selección de España sirvió como pilar fundamental en esta política.

Se impidió que La Furia Roja se trasladara a Moscú para disputar un partido ante la Unión Soviética en la Eurocopa de 1960. Cuatro años después, en una nueva edición del torneo, la Selección española se coronó ante los soviéticos y la propaganda de parte del régimen no se hizo esperar. El triunfo del caudillo se reflejó ante los comunistas, mismos que había vencido unas décadas antes en la guerra civil. El combinado ibérico era el nuevo estandarte de Franco ante sus enemigos.

Francisco Franco y el Real Madrid

Dentro de la liga de futbol español, no es secreto que Francisco Franco encontró en el Real Madrid un embajador para el sistema. Instaurada la dictadura desde los 40, el conjunto merengue comenzó su época dorada en los cincuenta, presuntamente apoyado por El caudillo de España. El éxito del club se debió en gran medida a la inversión que se le inyectaba, ya que el Madrid era en sus inicios un equipo para el pueblo. Hacer feliz a este público significaba también tener contentos a partidarios del Generalísimo.

Sin embargo, detrás del ascenso a la gloria del equipo merengue se escondían amenazas a jugadores rivales, en especial del Barcelona. Partidos amañados junto con los árbitros, así como decretos y cambios de reglamentos que solo favorecían al Real Madrid.

El ejemplo más claro de ello fue la llegada de Alfredo Di Stéfano con los blancos en vez de su verdadero destino, el Barcelona. Fue durante el franquismo cuando la escuadra de la capital cosechó sus logros más importantes y su proceso de internacionalización.

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El Madrid se convirtió en el equipo de Franco, y sus ideas políticas se vieron reflejadas en él. También el poder que le daba el régimen quedó muy bien expuesto cuando los merengues ganaron la Copa de Campeones de Europa cinco veces seguidas; nada parecía frenar al club del dictador.

Durante el franquismo, la escuadra blanca logró ganar catorce títulos de liga, consolidándose como el pilar del gobierno en el futbol. Detrás de esto, el Barcelona, que fue identificado como un equipo antifranquista, solo pudo conquistar seis campeonatos de liga.

Los regionalismos dentro de las comunidades como Catalunya o País Vasco también se trasladaron a la cancha con el Barcelona y el Athletic Club respectivamente. Durante el franquismo, el uso del catalán y el euskera se minimizó, incluso el conjunto vasco tuvo que cambiar su nombre a Atlético de Bilbao, ya que un equipo español debía tener su nombre en esta misma lengua.

Ambas escuadras representaban a su afición y pueblo cada vez que saltaban a la cancha, pues esa era una de las pocas formas en que se podían combatir los ideales de la dictadura.

¿Qué pasó con el Barcelona?

Con todo esto, es claro que a lo largo de casi cuarenta años de franquismo, las cosas no fueron tan nítidas ni maniqueas con el Club Catalán. Una muestra de esto son las condecoraciones que le otorgó el club al dictador.

En 1971 se le concedió la medalla de Oro del Palau Balugrana, mientras que en 1974, el Barcelona volvió a reconocer a Franco con la medalla de Oro del 75 Aniversario. Sin embargo, la relación entre los blaugranas y el franquismo sí fue, en términos generales, tensa.

Incluso el lema del Barcelona “Més que un club “habla sobre qué tanta era la importancia para los catalanes cada vez que su equipo saltaba a jugar, en especial contra el Madrid. Tras la muerte de Franco en 1975, dentro del estadio Camp Nou, la Estelada, bandera de Catalunya, ondeó celebrando su muerte. Una escena antes inimaginable, pues durante el régimen cualquier símbolo regionalista estaba prohibido.

Con el fin de la dictadura, la Ikurriña y la Estelada relucieron dentro de las canchas para animar a sus equipos.

Sin embargo, el nacionalismo que impuso Franco dentro del balompié quedó marcado hasta la fecha con seguidores que continúan expresando tendencias de extrema derecha inspirados por el caudillo. Como diría el gran rapero MC Frank T, “van de nazis al futbol y de futbol no saben nada”.

Adolf Hitler, Benito Mussoliniy Francisco Franco, tres dictadores que no dejaron pasar el futbol como herramienta para ganarse a la gente, para demostrar una supuesta superioridad y generar propaganda. El juego era lo de menos.

Por Manuel Vázquez Laguna / @HayManolo

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