Estamos en Altdöbern, es el 10 de junio y ya ha comenzado el Mundial de Italia 90. Por un momento vemos a Günter Grass tomando una cerveza en la RDA, parece que el descongelamiento se va fundiendo bajo un leve perfume occidental. La unión monetaria se acerca y Alemania vence a Yugoslavia cuatro goles a uno, tiene razón Grass cuando afirma que: hay un gallo en el gallinero.

De Berlín a Poznán, ahora el autor de El Tambor de hojalata piensa escribir sobre la problemática de la unificación alemana, mientras viaja con su diario a la mano. Hellmuth Karasek trabaja en Der Spiegel, Christa Wolf discute el porvenir del futuro. Anoche Heinrich Böll caminó por la vieja avenida, escuchando el ronco rugir de un gol. La memoria vive en el presente y el pasado revive.

Alemania
es un papalote
que juega,
un jardín
babilónico,
una camiseta que guarda
la unión de dos naciones.

La final contra Argentina se ganó, hubo polémica en la pampa y aplausos en ambos lados del muro. No es ropa de marca, no es un lujo innecesario, es el jersey de Alemania que aparece con el que triunfó del Mundial en Italia 90, es Grass conversando con Arendt, es la unificación alemana entre palabras, un árbol del mañana.

Por: Andrés Piña/@AndresLP2

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