Barçagate
Barçagate

Un nuevo caso de corrupción se asomó en la entidad culé: el Barçagate. Paralelismo de lo que ocurrió en el año de 1972, cuando la política de Estados Unidos se vio sacudida por el caso de Watergate y Richard Nixon. En 2009, en la entidad barcelonista la palabra “espionaje” también se conoció, pues la institución blaugrana investigó las actividades de cuatro vicepresidentes del club por orden de un dirigente de casa. 

Barçagate

Este 1 de marzo del 2021, Josep Maria Bartomeu, expresidente del Barcelona, fue detenido junto a su mano derecha Jaume Masferrer, al director general Óscar Grau y al jefe de los servicios jurídicos Román Gómez-Ponti.

Los Mossos d´Esquadra -policía catalana-, realizaron dichas detenciones a partir de una carpeta de investigación en la que se establece que desde finales de 2017 el Barça contrató a la empresa I3 Ventures, de la que es dueño el argentino Carlos Ibáñez.

Dicha empresa se dedicó a desprestigiar, difamar y poner en duda, desde por lo menos seis cuentas de Facebook, a individuos y entidades del entorno azulgrana no afines a la junta directiva de Josep Maria Bartomeu, e incluso a jugadores como Leo Messi y Gerard Piqué.

¿Hay una sociedad?

De acuerdo a la información, el club pagó un millón de euros para la “defensa reputacional en las redes sociales del presidente, la junta directiva y la marca” Barça. Sin embargo, la factura terminó por dividirse entre diferentes departamentos para que cada una fuera inferior a 200 mil euros, esto con el fin de evitar que los contratos tuvieran que pasar por la aprobación de la junta directiva.

Sextete del Barçagate

También se ha revelado el nombre de diferentes empresas que también recibieron pagos del Barça, todas vinculadas a vinculadas a Carlos Ibáñez. A I3 Ventures SL su suman NSG Social Science Ventures SL, Tantra Soft SA, Digital Side SA, Big Data Solutions SA y Futuric SA.

El Barcelona emitió un comunicado negando haber realizado dichos pagos, aunque se reconoció que la empresa I3 Ventures SL era proveedora del club. E incluso se mencionó que si se demostraba que esta tenía alguna vinculación con las cuentas de Facebook rescindiría el contrato con la misma. El País publicó las cuentas falsas en las que los bots realizaron sus ataques. El club blaugrana ya terminó su relación con la empresa.

¿Final?

La investigación del Barçagate está a cargo del juzgado de Instrucción de Barcelona número 13, incluso la carpeta sigue abierta y los  Mossos d´Esquadra aún registran las instalaciones del club en búsqueda de mayores pruebas. Y, hasta ahora, el cargo imputado a los detenidos es el de delito de administración desleal.

La detención de Bartomeu y directivos del club se produce en la recta final de la campaña electoral para renovar la presidencia del Barca, precisamente para suplir al hoy detenido. Los aspirantes son Joan Laporta, quien ya fue presidente del club, Victor Font y Toni Freixa. El Barçagate luce difícil de encontrar fin.

Por la patria

Cinco hombres, uno de los cuales afirma ser un antiguo empleado de la CIA, fueron detenidos ayer sábado a las 2.30 horas de la madrugada cuando intentaban llevar a cabo lo que las autoridades han descrito como un plan elaborado para espiar las oficinas del Comité Nacional del Partido Demócrata en Washington”. Esta noticia apareció en las páginas del Washington Post el 18 de junio de 1972, citando lo hechos que sucedieron una noche anterior.

Uno de los hombres detenidos fue James McCord Jr., quien era jefe de seguridad del comité para la reelección de Richard Nixon y consejero de seguridad de la CIA. Mientras que los otros cuatro (Bernard Barker, Frank Sturgis, Eugenio Martínez y Virgilio González) eran agentes secretos. A los cinco se les encontró objetos para forzar cerraduras, billetes de 100 dólares con series secuenciadas y un receptor de onda corta que podría interceptar las llamadas de la policía. 

Hombres del presidente

Uno de ellos comentó al ser interrogado por la policía: “Si nos contrataron para evitar filtraciones, es que somos fontaneros”. Es decir, agentes especiales encubiertos y contratados por Howard Hunt y Gordon Liddy, dos hombres vinculados al Comité de Reelección del Presidente, equipo formado por militantes del Partido Republicano.

Al estar medio de campaña de reelecciones, tanto los medios de comunicación como el gobierno no se adentraron en detalles, de hecho y a pesar de la situación, Nixon fue electo en noviembre, venciendo al demócrata George McGovern. Sin embargo, el Washington Post junto a una investigación del Congreso, concluyeron que de manera directa la Casa Blanca había estado inmiscuida en todo el asunto.

Carpeta abierta

Los periodistas Carl Bernstein y Bob Woodward continuaron investigando sobre el asunto. Y con la ayuda de una fuente conocida como “garganta profunda”, que después fue identificada como el oficial del FBI Mark Felt, escribieron una serie de artículos sobre lo sucedido en Watergate.

Descubrieron que quienes irrumpieron en el complejo Demócrata, intentaron extraer y robar ciertos documentos, para espiar a sus rivales políticos, a reporteros y a cualquiera que consideraran desleal. De hecho la Casa Blanca dispuso de un fondo económico secreto para esto.

“Se trataba de un patrón de actividades ilegales que involucraba golpear mediáticamente a miembros de la oposición política, robando sus memorandos, interviniendo las líneas de los opositores políticos, irrumpiendo en las oficinas de psiquiatras, bombardeando centros de pensamiento”, declaró Carl Bernstein.

Final no escrito

Todo parecía ir en favor de Nixon, hasta que James McCord envió una carta al juez que había llevado el caso, y en ella reveló que había cometido perjurio, además de revelar que cada involucrado recibió dinero por parte de la Casa Blanca para no revelar nada. McCord temía por su vida, lo que motivó a que escribiera la carta.

El Tribunal Supremo de los Estados Unidos ordenó al presidente Nixon entregar las cintas secretas donde grabó a sus rivales políticos para utilizarlas en el juicio del caso Watergate contra sus hombres. Desde ese momento, el presidente perdió el apoyo de su propio partido. El 8 de agosto de 1974, Richard Nixon dimitió del cargo de presidente de los Estados Unidos.

Watergate blaugrana

En el año del 2009, se descubrió que el director general de ese entonces, Joan Olivér, investigó a cuatro vicepresidentes de cara a las elecciones presidenciales de la institución del 2010.

Esos cuatro directivos fueron: Joan Boix, Joan Franquesa, Rafael Yuste y Jaume Ferrer, y alguno de ellos sucedería a Joan Laporta como presidente del Barcelona, de quien se dijo, no tenía conocimiento alguno de las decisiones impulsadas por el director general catalán.

Asumiendo la responsabilidad

Joan Olivér llegó a comentar que lo hizo por el bien del club más que un espionaje, lo consideró una “auditoría de seguridad”. Y con más dureza afirmó que si Laporta no estaba enterado del asunto fue porque “sólo se informa acerca de cuestiones relevantes”.

Olivér argumentó que: “Con esta auditoría se verifican las informaciones que hay en los registros y en los lugares públicos sobre esta persona y se pregunta en determinados ambientes si hay informaciones relevantes sobre ella. No se hace un seguimiento a la persona ni se intervienen teléfonos ni correo”.

Negación

A pesar de cada prueba entregada en su contra, Richard Nixon negó con solidez no conocer nada acerca de Watergate, aunque claro, todo cambió cuando las cintas donde incluso se le escucha hablando fueron fueron escuchadas. Aún más cuando ya en 1977, David Frost lo entrevistó en una serie de encuentros que en total duraron un total de 30 horas. En ellas prácticamente acorraló al exmandatario sobre su implicación en el caso.

Sin embargo, Nixon mantuvo un discurso sobre haber errado en encubrir una situación que conoció después de haber sido impulsada por gente de su propio partido. Y que él jamás incentivó o propició el inicio de todo, aunque claro, dimitió de su cargo como presidente.

Repartiendo culpas

Por su parte, a Laporta se le ha criticado por no haber estado “al tanto” de lo que sucedía en la entidad culé, pues al haber ocupado el puesto de presidente, era claro que tenía responsabilidades. Mucho se habló de que si bien no pudo haber estado al tanto, como él lo dijo, eso no lo exime de no haber cumplido con el cuidado del club, sin embargo no dejó la presidencia.

En el año del 2017, una juez en Barcelona archivó el caso de espionaje por el que Olivér fue imputado, pues se reconoció que tanto la institución como los vicepresidentes no sufrieron ningún daño.

“La grandeza no llega cuando las cosas te salen siempre bien, la grandeza llega y eres realmente puesto a prueba cuando te has dado algunos golpes (…) porque sólo si has estado en el valle más profundo puedes identificar cuan increíble es estar en la montaña más alta”. Comentaría en parte de su discurso de despedida Nixon tras dejar la Casa Blanca.

 

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Por: Ricardo Olín García / @ricardo_olin

 

 

 

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