¿Día de muertos o Hallowen? ¿Futbol o Soccer?
¿Día de muertos o Hallowen? ¿Futbol o Soccer?

“¡Ay, qué bonito es volar! a las 2 de la mañana.

A las 2 de la mañana, ¡ay, qué bonito es volar! ¡Ay, mamá!

Me lleva la bruja me lleva a su casa

Me vuelve maceta y una calabaza…”.

(Son Jarocho)

Entonces el sol comienza a caer, es su hora de irse a dormir, al parecer su jornada ha terminado para dar paso a su hermana luna, las luces de la ciudad comienzan a encenderse, apago la computadora, el trabajo ha concluido por hoy, veo la fecha en el calendario, octubre 31, me levanto de mi asiento y al observar por la ventana veo que pequeños niños comienzan a salir a pedir dulces, fantasmas en miniatura, brujitas, duendes o demonios, muy al estilo gringo, pero bueno, aquí no estamos para decir que fiesta es mejor o no, que tradición debe pesar en el nacionalismo y que otra erradicar. Tan solo sonreír y alimentar un poco esa ilusión infantil que le falta al mundo a veces.

Mi casa está adornada con una calabaza con fuego al interior, justo en la ventana que da a la calle, junto a ella un precioso altar del Día de los muertos, con fruta, con veladoras que revelan el camino al más allá de aquellos que dejaron el mundo hace ya un rato, pero que a pesar de los pesares siempre siguen presentes, papel picado de colores que ondea con el viento suave de una cálida noche de octubre.

La vida suele ser así, adaptarnos al cambio y al mundo, estando tan cerca de Estados Unidos, es difícil que el Halloween no entre a nuestro país con todo su color y marketing, de igual forma que el Día de muertos tiene un lugar especial con nuestro vecino del norte, con todos nuestros paisanos que devotamente colocan un altar con cempasúchil y fotografías en blanco y negro.

Sé que hay mucha gente en el norte del México y franja fronteriza con California, Arizona o Texas que festeja más el 31 de octubre que el 2 de noviembre y eso es algo positivo, nos muestra que como país las costumbres nos enriquecen y nos hacen una nación mega diversa culturalmente.

Suspiro mientras pienso en ambas tradiciones, entonces alguien llama a mi puerta, afuera se encuentra un pequeño niño con una máscara roja de un diablo con una pequeña cornamenta sosteniendo una calavera de plástico llena de caramelos, me pide dulces con una vocecilla aguda, aunque me llama la atención un jersey del Columbus Crew que porta, le digo que su playera está muy bonita y me responde: – gracias, mi papá me la mandó de Estados Unidos. Inmediatamente se va saltando, buscando otra casa o tiendita a donde pedir más golosinas, aunque me quedo pensando que, así como ambas tradiciones se han mezclado con el tiempo, la Liga Mx y la MLS llevan un camino muy similar.

Tal vez hay ciertas cosas que no le gustan al aficionado mexicano sobre la MLS, tal vez muchos de nosotros pensamos que enfrentarnos a sus equipos no nos dará en bagaje que tuvimos al estar en torneos de CONMEBOL, muchos extrañamos la Libertadores o la Copa Sudamericana, pero por ahora nos toca estar en el norte del continente para efectos deportivos, ya sea disputando la Liga de Campeones de CONCACAF o la Leagues Cup.

Tal vez deportivamente el impacto no será tan positivo como en lo monetario, pues debemos considerar que del otro lado del Río Bravo existe un mercado de más de 10 millones de mexicanos que consumen productos de América, Chivas, Cruz Azul o Pumas, incluso más que de las franquicias norteamericanas.

¿La MLS va a superar, deportivamente, a la Liga MX?

Es difícil decirlo, ya que ambas ligas tienen vocaciones diferentes, la Primera División de México es una liga de consumo, de comprar jugadores a Sudamérica principalmente, sus exportaciones a otras ligas son mínimas. La MLS ha tenido mayores exportaciones en los últimos años, pero sin igualarse ni de cerca a ligas de países como Uruguay o Argentina.

La MLS premia ante todo el espectáculo, un modelo de negocio basado muchas veces en el jugador franquicia, pero siempre tratando de ajustar su calendario para convivir con sus ligas hermanas MLB, NBA, NFL y a veces NHL.

La afición estadounidense está acostumbrada, al igual que los patrocinadores, a deportes con tiempos muertos, tiempos divididos en varios periodos, ideales para levantarse del asiento e ir a comprar una cerveza o proyectar un comercial de alguna cadena de comida en horario estelar, pausas que si existen en el espectáculo del basquetbol, en el beisbol o en futbol americano.

El futbol no te brinda eso más que al final del primer tiempo o en sus play-offs, cuando el juego se extiende. El sistema de conferencias es algo que abruma a la afición mexicana, al igual que lo haría una calabaza cortada por el frente para simular un rostro y una vela encendida en su interior.

Ejercicios como el pasado juego de estrellas dejan un buen sabor de boca en el aficionado promedio, ayuda al espectáculo, pero es difícil decir que un solo juego determine el nivel de una liga o de otra. Se debe resaltar el poderío mexicano en la Liga de Campeones de CONCACAF, liga que se ostentaba como monarca del área en los últimos años hasta que Pumas cayó ante Seattle Sounders.

Ya no es extraño que el aficionado mexicano tenga conocimiento de la existencia de clubes como el LA Galaxy, Houston Dynamo, FC Dallas y que no solo recuerden a Pelé y al viejo NY Cosmos. Los tiempos han evolucionado.

El llamado “Soccer” no ha podido arraigarse del todo en la Estados Unidos, en gran parte el que la MLS haya comenzado a tener mayor difusión se debe a la comunidad latina, principalmente a la mexicana, de la misma forma que opera la tradición del día de muertos en la tierra del Tío Sam. Las brujas y calabazas tuvieron algo de ayuda de la calaverita de azúcar mexicana.

El negocio del “Soccer”

Así como los niños salen en México a pedir “Calaverita” los directivos de ambas ligas también lo hacen cuando algún producto mexicano se oferta en ciudades de la unión americana donde los mexicanos son la mayoría de inmigrantes. Ya sea un amistoso entre Chivas y América, o un juego de la Selección Mexicana fuera de la fecha FIFA correspondiente, los dólares siempre van a llover, a veces se lucra con los sentimientos del aficionado mexicano que al sentirse lejos de casa pagará “X” cantidad de billetes verdes por sentir o ver algo que lo identifique con su patria, con la misma devoción y sincretismo en que prende una veladora para su altar y coloca el tequila favorito de su abuelito.

En gran medida, por esa razón la MLS busca alianzas deportivas con la Liga MX, es un ganar-ganar, mientras unos posicionan su producto y lo arraigan más en un país ve lejano el Mundial de 1994, aún sin estar en el gusto del estadounidense promedio, los mexicanos saben el peso de lo que vale la marca de su selección y de sus equipos cuando pisan el campo de juego en ciudades como Los Ángeles, Houston o Dallas. Nunca será lo mismo enfrentar a la selección de Perú, Japón o Colombia en Querétaro, San Luis o Puebla que hacerlo en el Rose Bowl o el Soldier Field de Chicago, acá no se pagan los boletos en dólares.

Muy parecido a cuando tienes ocho años y te pones un disfraz de hombre lobo un 31 de octubre y una señora en el mercado te dice que aquí no se festeja Halloween. Economías diferentes, culturas un tanto opuestas. Ironía cultural.

Hay que recordar cuando se jugaba el extinto torneo Interliga hace ya algunos años, otorgando algunos premios económicos y un boleto a la fase previa de Copa Libertadores. Alegría para los paisanos, bolsillos llenos para todos.

Simbiosis

La Liga MX necesita a la MLS, la MLS necesita a la Liga MX, en varios aspectos, tal vez lo deportivo queda en último lugar. Los directivos estadounidenses han aprendido de sus errores, ven que no todo en el futbol puede cambiarse ni inventar nuevas reglas, como ocurrió en la extinta NASL que ni con una galaxia de estrellas pudo ser rentable ni estar en el gusto del público o el caso de Chivas USA.

Así como en el Halloween y Día de muertos, cada tradición merece respeto y aceptar las diferencias una de otra, pero siempre disfrutarlas en medida de lo posible. Por ahora a ambas ligas las une que no existen ascensos ni descensos, algo que muchos hombres de pantalón largo ven de forma lucrativa, pero que peca contra la esencia básica del futbol.

El deporte que une naciones

Hay algunos jugadores extranjeros que prefieren la MLS sobre la Liga Mx, casos recientes como el del español Víctor Vázquez, exjugador de Cruz Azul que salió rumbo a Toronto, o el del peruano Raúl Ruidíaz, que cambió Morelia por Seattle y a quien hizo campeón de la CONCACAF. En ambos casos se argumentó que la necesidad de sentirse seguros en sus ciudades era algo que encontrarían más fácil en las tierras del norte. Es que en gustos se rompen géneros, a mucha gente le gusta mas la noche de brujas y está bien, es su forma de ver y percibir la vida y las tradiciones.

De la misma forma muchos mexicanos que han militado en la Major League Soccer se han visto muy adaptados al sistema y han caído bien el gusto de la afición. Como el Caso de “el Divo de Tepito” Cuauhtémoc Blanco y su paso por el Chicago Fire, otros más con carreras contrastantes en aquella liga, casos como el de Jorge Campos, Javier Hernández o el mismo Rafael Márquez en el New York Red Bull. No siempre se obtienen los resultados esperados cuando se llevan jugadores mexicanos de renombre a la MLS, los hermanos Dos Santos pueden dar cuenta de eso.

De este lado del muro no se tienen muchos destellos de jugadores norteamericanos tal vez alguno de Damarcus Beasley en Puebla y nada de Landon Donovan en León al igual que Eric Wynalda en los 90´s. El apego o arraigo del Halloween en México puede no siempre ser del agrado cultural de la población, sobre todo en el centro de México.

Nos guste o no, seguiremos consumiendo productos de la MLS, de forma directa o indirecta, seguiremos viendo máscaras y calabacitas de plástico en los centros comerciales de la ciudad y niñas vestidas de brujitas, así como del otro lado la Selección Mexicana seguirá llenando Estadios, Chivas venderá muchas camisetas y nuestra gente prenderá bastantes veladoras este 2 de noviembre y un largo camino de flores y luces alumbrarán la oscuridad para mostrar el camino a  los paisanos que ya se han ido, que se quedaron allá, pero no olvidan que son de acá.

Para los muertos, el cempasúchil y el futbol no existen las fronteras.

 

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Por: Carlos Silva / @SAGA0003

Imagen: Pamboleras

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