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Gignac

Históricamente, son muchos los futbolistas que han dado el salto de México a Europa para encontrar el éxito, pero al revés, no tantos. Uno de ellos es el del delantero de los Tigres, quien decidió partir de Marsella hacia Nuevo León con un objetivo claro: “quiero un cambio en mi vida, algo diferente”: André-Pierre Gignac.

El Gignac que vivía en Francia ya daba tintes de ser figura, pero no encontraba estabilidad ni en el campo ni en la vida: “Sufrió bullying en Marsella, era considerado como un jugador mediano para la afición. Le decían cosas por sobrepeso. Esas bromas, por más fuerte que seas y que no quieras poner atención, van haciendo que tú quieras irte a otro lugar donde sí te sientas querido y apapachado”, analiza Eric Olavarrieta, consultor en imagen y comunicación deportiva.

En México encontró una cultura que va muy bien con su personalidad y que le gusta mucho porque hay más espontaneidad y la gente es más calurosa. Su abuela tenía raíces españolas, le cae muy bien la música, los símbolos y habla un español muy mexicano. Encontró un lugar donde se siente muy bien”, agrega Thomas Goubin, periodista francés de Eurosport, en entrevista con este diario.

La relación entre André-Pierre Gignac y México fue una total irrupción a la normalidad del futbol de este país.

Tigres reencauzó la vida de Gignac. Sus hijos Eden y Mavy nacieron en Nuevo León, él y su esposa se naturalizaron mexicanos, hizo clic con la apasionada barra de los Libres y Lokos, creó una fundación altruista y hasta se siente con la confianza para expresar la palabra “güey”.

Ese nivel de arraigo con México ha sido capitalizado en su trabajo: en cinco años ha ganado ocho títulos oficiales y ya entró en el Top 50 de los máximos goleadores de toda la historia de la Liga MX, por supuesto, incluyendo ser el número uno en esta categoría con Tigres.

“Extraño Francia, pero estoy muy bien en México”, dijo André tras el Mundial de Clubes 2020, torneo en el que obtuvo el balón de plata como segundo mejor jugador solo por debajo de Robert Lewandowski, y en el que Tigres hizo historia al ser el primer club de Concacaf en llegar a la final (aunque perdió 1-0 contra el Bayern Múnich).

‘Hogar, dulce hogar’ a 9,000 kilómetros

“Cuando se fue a Tigres, mucha gente en Francia lo vio como el final de su carrera, como una especie de jubilación anticipada, pero se sorprendieron mucho cuando metió goles muy importantes y ganó títulos; la gente se dio cuenta que México tiene un campeonato espectacular de un nivel interesante”, indica a este medio Florent Torchut, periodista francés de L’Equipe y France Football.

En su última temporada en Europa tenía 29 años y era líder goleador de la Ligue 1, por lo que tenía propuestas de Alemania, Inglaterra, España y de la misma liga francesa. Sin embargo, la propuesta de Tigres le llamó la atención por el rol protagonista que asumiría y hasta por algunas mentiras de Miguel Ángel Garza, presidente del club en 2015. Según el periodista Ignacio Suárez, este directivo le dijo a Gignac durante las negociaciones que Monterrey era “idéntico a Cancún”.

Aunque en ese entonces su valor rondaba los 10 millones de euros, el francés llegó gratis a México porque acababa de expirar su contrato con Marsella. De inmediato marcó en la Liga MX y en la Copa Libertadores y eso le valió la aceptación del público y del ‘Tuca’ Ferretti.

Carácter y temperamento

“La historia empezó bien, llegó en óptimas condiciones y aunque Gignac no es un crack mundial como Benzema ni Mbappé, sí era un jugador de selección nacional. Era protagonista en Francia, pero en Tigres es más líder, también porque llegó en una edad de madurez. Su carrera le había costado, tenía problemas de peso, lo consiguió un poquito tarde (mejorar) pero hoy es un ejemplo para todos sus compañeros”, destaca Goubin.

Gignac era importante en el Marsella, pero rodeado de otros jugadores importantes en la Ligue 1 era uno más”, dice Torchut. El periodista también señala que André rompió en la historia de la Selección de Francia porque ningún otro futbolista que había salido de Europa había sido convocado, ni siquiera Thierry Henry cuando partió a Estados Unidos. Jugando con Tigres, Gignac fue convocado por Didier Deschamps para la Eurocopa 2016 y estuvo a punto de marcar un gol en la final.

Las imágenes de Gignac en México muestran la gama de su temperamento: así como se le ha captado peleando con el entrenador Tomás Boy, también ha abrazado al juvenil arquero Sebastián Jurado. Los periodistas franceses cuentan que en Francia ya tenía esa forma de actuar, pero en México la ha forjado aún más llegando al límite ser calificado como “intocable” por la prensa, ya que nunca ha sido expulsado pese a gritarle a los árbitros.

Impulso de marca e internacionalización

Antes de Gignac, los franceses no tenían ni idea de Tigres ni del futbol mexicano, confirman los periodistas Torchut y Goubin. Cuando se habla de futbol latinoamericano en aquel país, se hace alusión a los clubes brasileños y argentinos, ya que el balompié mexicano no es transmitido en televisión. Youtube y las redes sociales fueron la forma en la que los galos conectaron con México.

Gignac ha sido clave para que otros europeos que no hablan español lleguen a México en el último lustro: sus compatriotas Andy Delort, Timothee Kolodziejczak (ambos en Tigres) y Jérémy Ménez (América), así como el neerlandés Vincent Janssen (Rayados). Ninguno ha tenido el rendimiento deportivo y comercial de Gignac.

Naturaleza por el gol

Gignac ha sabido construir su imagen de una forma muy natural, auténtica, sin ser demasiado rebuscada ni intentar copiar el peinado de moda o los tatuajes o incluso el estilo de vestir, realmente ha sabido ser un jugador diferente. Otros aciertos son que ha sido muy constante y su gran capacidad para aprender español, que le ha abierto la puerta con patrocinadores y van a venir más”, resalta el consultor Olavarrieta.

En 5 años ha impulsado la internacionalización de la marca Tigres, gracias a que ha encajado cultural y comercialmente. El futbol mexicano le significó una puerta para acabar con sus fantasmas y consolidarse

Y es que en estos cinco años, el francés ha generado vínculos comerciales con marcas mexicanas como Charly y Amper Predator (que también tiene relación con el peleador Caín Velásquez), además de crear una fundación con su nombre que ha apoyado a niños de Nuevo León con padecimientos como labio y paladar hendido.

“Ha sabido gestionar muy buen su imagen frente a los niños, los niños siguen a ídolos, y él ha sabido relacionarse bien con este público, que es más inocente, cauto y fácil de responder a estímulos emocionales. También veo un segmento importante de millenials que han encontrado en Gignac esa libertad que están buscando, de hacer algo que te guste, que cuando no estés de acuerdo con algo lo digas y eso es lo que ha impactado con las audiencias”.

Para Tigres y el futbol mexicano, la presencia de Gignac también ha sido un acierto. “Ahora en Francia Tigres tiene muy buena imagen, con una afición con mucha pasión y un equipo que tiene bastantes recursos”, comenta Goubin.

En el análisis de la comunicación deportiva de Tigres, para Eric Olavarrieta, Gignac llegó en el punto idóneo no solo por su rendimiento individual, sino por los logros que ha conseguido el club en su estancia, alcanzando finales internacionales en Concachampions, Libertadores y Mundial de Clubes.

México, clave en la reconversión de su vida

“En un lapso de 10 años Tigres tuvo dos o tres cambios de logotipo, parecía que no lograba identificarse gráficamente hasta tener el logo actual, y eso habla de la madurez del equipo, que también asentó muchas cosas e hizo que Gignac volteara a ver toda esa infraestructura. Gracias a eso, no solo Gignac queda con la etiqueta de ser el atractivo de la Liga MX, sino que Tigres es un atractivo a los ojos de Gignac”.

El francés tiene 35 años. Ha declarado que le gustaría retirarse en México, donde vive con tranquilidad y en un constante estado de autoexigencia, irrumpiendo con la historia de otros europeos que llegaron en decadencia o estuvieron solo de paso por el futbol nacional.

Recibió el balón de plata del Mundial de Clubes en este 2021, un premio que han ganado jugadores como Lionel Messi, Cristiano Ronaldo, Xavi y Luca Modric a lo largo de la historia, portando la playera de un club mexicano, al que promete lealtad: “Mientras pueda y quiera, espero jugar con los Tigres. Tengo realmente todo para ser feliz en Monterrey”, declaró Gignac en 2019. Su historia en México aún tiene páginas por llenar.

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Por Fredi Figueroa / @el_fredinho (El Economista)

 

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