El último 10 “sagrado”, Adolfo Bautista

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Si hablamos de futbolistas mexicanos que nunca emigraron a Europa a pesar de tener una calidad bárbara, sin duda alguna se tiene que hablar de Adolfo Bautista. Un metro con ochenta y seis centímetros, diestra y zurda privilegiadas, excelente visión de campo, velocidad y ritmo; todo lo que cualquier futbolista necesitaría para triunfar. Tras años de una carrera “exitosa”, El Bofo no cumpliría su sueño de jugar en el otro lado del “charco” y terminaría por culminar su carrera en una liga de menor nivel. 

Como buen mexa decidió seguir jugando futbol a pesar de que su mejor momento ya había pasado. Lo hizo hasta los 38 años de edad, dando ya más pena que gloria en el modesto equipo de los Chicago Mustangs de la MASL, segunda división estadounidense. ¡Ay Bofo! Ya ni para la MLS se te requirió.

Pero, ¿por qué con tanta calidad no le alcanzó para más? ¿Por qué el futbol solo le brindó dos títulos a un jugador tan talentoso?

Una historia digna de contar, el inicio de Bautista

Adolfo Bautista Herrera comenzó su carrera jugando en Guadalajara, pero no para las Chivas, lo hizo vistiendo los colores del emblemático equipo de Tecos de la U.A.G (ahora Tecos F.C en tercera división) en el invierno del 97´.

Tras cinco años de mostrar una alta calidad que lo hacía el “distinto” del equipo, fue comprado por Monarcas Morelia. Con el cuadro de Morelia (ahora Atlético Morelia en la Liga de Expansión) pudo llamar la atención de todo el país, marcando 25 goles en 55 partidos disputados y llegando a dos finales sin poder conseguir el tan ansiado título de liga.

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Para Bautista su paso por Morelia sería apenas sería el comienzo de su carrera, pues tras la temporada con los Monarcas, fue fichado por el Club de Fútbol Pachuca, en el que a pesar de poder conseguir el título de liga el mismo año que llegó (2003), no tendría la regularidad deseada y tan solo jugaría 20 partidos, consiguiendo únicamente dos goles.

Era evidente que Adolfo no era un goleador nato, era posiblemente uno de los mejores generadores de juego que había en aquellos tiempos. Tras bajas de juego y problemas con la directiva, se decidió vender a Bautista a Chivas de cara al Torneo Clausura 2004, he ahí donde nació la leyenda rojiblanca, El Bofo.

La llegada a GuadalajaraSi bien es cierto que el poeta John Dryden autor de “Absalón y Aquitofel”,  dice que: “El hogar es el refugio sagrado de la vida”, es algo que Bautista entendería hasta su paso por el conjunto rojiblanco, en donde encontraría por fin su hogar. La mística, el amor por la camiseta que existía entre El Bofo y Chivas era algo indescriptible. El estadio cada 15 días era testigo de un auténtico mago, cada  que  Bautista arrojaba un botín a la afición, millones de personas coreaban su nombre en todo México.

Sin duda alguna había llegado el nuevo 10 del Rebaño Sagrado que tras apenas llevar seis meses en el equipo, consiguió meterlo a una final del futbol mexicano, comandado por Hans Westerhoff y plagado de estrellas como: Oswaldo Sánchez, Carlos Salcido, El Maza Rodríguez, Alberto Medina, Omar Bravo, Ramón Morales, Ramón Ramírez, entre muchos otros más. Una final que a cualquier rojiblanco le dolió en el alma perder. En esta ocasión los Pumas comandados por Hugo Sánchez se coronaron tras un fallo de Rafael Medina en el último penal de la serie. 

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La noche en la que Sudamérica conoció a Adolfo Bautista Herrera es sin lugar a duda uno de los escenarios más emblemáticos en la historia del futbol mexicano. Tras haberse calificado a los Cuartos de Final de la Copa Libertadores en el año 2005, Chivas aparecía como uno de los rivales más fáciles que le podía tocar a Boca Juniors en la instancia.  Tras un primer tiempo de ida y vuelta de los dos equipos, Chivas salió el segundo tiempo a matar o morir, para conseguir un resultado a favor que le permitiera manejar el partido de vuelta y poder aguantar al conjunto argentino que estaba plagado de estrellas: Abbonandzieri, Baiano, Barros Schelotto, Palermo (este último expulsado en la vuelta tras una confrontación con Bautista).

Como se dijo anteriormente, Guadalajara salió a matar o morir en el segundo tiempo en el Jalisco y vaya forma en la que lo hizo. “Les parten la boca”, “Chivismo”, “Chivas boconas”, eran la primera planas de los diarios deportivos al día siguiente del 4 – 0 que le propinaron al Boca Juniors. Cada uno de ellos una auténtica joya que hacía poner los pelos de punta a cualquiera. El cuarto de estos goles fue anotado por El Bofo que se encargó de poner el balón en la red con un tremendo derechazo. Abbondanzieri, Baiano y Schiavi estaban viviendo un auténtico martirio con Bautista. La serie terminaría con un 0-0 en el partido de vuelta, con un partido jugado hasta el 84´, con el delantero más letal que ha tenido Boca (Martín Palermo) expulsado, con la Bombonera agrediendo a Bautista y con “Chino” Benítez (DT de Boca) escupiéndole en el rostro al “Bofo”. 

Podrá haber sido culpa de Bautista todas estas agresiones, pero ¡¿qué va?! el que ama al futbol, sabe que solo los personajes importantes de la historia pueden lograr esto. A la postre Chivas se quedaría en el “ya merito” y perdería en las semifinales ante Atlético Paranaense por 5 a 2. La clase de Adolfo ya era conocida en Guadalajara, solo el destino iba a ser el único encargado de poner a Bautista en su lugar y darle todo por lo que había trabajado durante tantos años. 

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Así que si aún no lo están pongámonos sentimentales y recordemos al Adolfo Bautista que logró callar a dos bomboneras, al que hizo gritar a millones de personas cuando al 69´ con su zurdazo descomunal le dio la onceava al Rebaño Sagrado, tras una descolgada del Venado Medina por la banda izquierda; recordemos el “¡Bofo, bofo, bofo, gooooool!” que hizo bailar a toda la Minerva e incluso al difunto Jorge

Vergara desde la tribuna en el año 2006. Ese llanto inconsolable con dedicación directa al cielo para su madre que acababa de fallecer. Adolfo conseguía la tan ansiada “onceava” de Chivas, el Bofo ya estaba en la historia del conjunto rojiblanco.  

La vida después de Chivas

Tras su salida del conjunto rojiblanco en 2007, Bautista pasó sin pena ni gloria por diferentes equipo de la Liga MX como: Chiapas (2007-2009); un regreso amargo a Chivas en 2010; un discreto paso por Querétaro en 2011 y luego por San Luis en 2013. Inclusive después de jugar para San Luis, jugó para las Chivas, pero esta vez, para las de Estados Unidos. Antes de llegar a la NASL como se mencionó en un principio; jugó para Coras Tepic en 2014- 2015. 

Sujetos como Adolfo ya no hay más en Chivas; los tiempos del quizá uno de los tridentes más poderos de la liga mexicana (Medina, Bravo y Bautista) ya no existen más para los rojiblancos. Ahora tenemos quizá la versión “pirata” o barata de ellos tres con: Angulo, Macías y la “Chofis” ¡Ay Chofis! Ese es un tema aparte… perdón, me desvié un poco. Pero tanta calidad desperdiciada en tanta chela.

Muchos le tienen una tirria impresionante al Bofo; “que si corrió menos que el “Conejo” Pérez aquel partido de octavos de final contra Argentina en Sudáfrica 2010, que no tenía ni siquiera ser convocado, que por qué de titular; como si la culpa hubiera sido de él por jugar y no de Javier Aguirre por ponerlo de titular. ¿No habrá pensado Aguirre que si el Bofo andaba bien ese día era la única forma de ganarle a Argentina?

Quizá es mi corazón rojiblanco, pero a muchos se les olvida que Bautista siempre aparecía en los momentos importantes, tenía guantes en sus pies, tenía una visión del campo que cualquiera que lo haya criticado desearía tener, y más que ningún otro, él deseaba jugar un partido del Mundial. Todo esto debido a que Ricardo La Volpe no quiso llevarlo a Alemania 2006, cuando pasaba el mejor año futbolístico de toda su carrera.

Más que los 141 goles que nos regaló Bautista, tantos botines que hicieron felices a cientos de Chivas, quedará para la posteridad al que para mí, es el más rojiblanco de los últimos 20 ó 30 años, el de la diestra privilegiada, el último 10 ó 100 que ha tratado mejor a la pelota en el equipo más popular del futbol mexicano, Adolfo Bofo Bautista.

 

Por: Diego Soriano

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