Había un romance en la capital de España: un lusitano llamado Cristiano Ronaldo enamoraba a la hinchada de un escudo, el Real Madrid. Proveniente del Manchester United, aquel 2009 fue un momento de alegría para los aficionados merengues. Sólo para su presentación, se congregaron 80 mil personas en el Santiago Bernabéu. El recibimiento y el escándalo que su llegada al club blanco generaron, fueron dignas de lo que estaba por venir: goleador histórico, única figura que hacía contrapeso a Lionel Messi en La Liga, artífice en gran parte de cuatro campeonatos de Champions. La afición amaba al Bicho, y él amaba que lo amaran.

El quiebre

Si la intensidad del idilio amoroso advertía algo, es que, en caso de haber un final, sería abrupto. Dentro de las canchas, las cosas caminaban de maravilla, pero un tercer factor terminó por resquebrajar el matrimonio futbolístico: La hacienda española. Los problemas para Cristiano comenzaron a mediados del 2017, cuando se vio envuelto en un escándalo de delitos fiscales debido al impago de impuestos por derechos de imagen. Aunque pagó lo correspondiente al 8%, el fisco tenía otra opinión y lo acusó de haber defraudado 14, 8 millones entre el 2010 y el 2014.

Aunque en un inicio se declaró inocente, terminó por admitir el delito y terminó por pagar casi 19 millones de euros. Esta situación fue uno de los factores que hicieron que buscara nuevos horizontes. Aunque se rumoró durante meses acerca de cuál sería su próximo destino y saltaron nombres como Milan o Manchester United, la Vecchia Signora se hizo de sus servicios. Entre las razones por las que se decantó por este club se encuentran el hecho de que la Juventus se encuentra siempre en las competencias más importantes del continente: el campeonato de Italia y la Champions siempre están dentro de su radar.

La Serie A y los impuestos: un nuevo amor

Sin embargo también el fisco en Italia sedujo al astro portugués. Luego del trago amargo que supuso todo su proceso en España, el club de Turín tenía una ventaja extra más allá de lo deportivo. Durante el 2016 el gobierno italiano dio luz verde a una nueva ley dentro de la cual se contemplaba una tarifa fija para las rentas que se hayan generado fuera de Italia: 100 mil euros. Esto significa que Cristiano Ronaldo no tendría que pagar por lo ganado en cerca del 90% de sus contratos de patrocinio.

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Cristiano no es el primero (y seguramente no será el último) en verse envuelto en dificultades con la hacienda española. Ya han desfilado por ahí figuras de la talla de Lionel Messi, Radamel Falcao, Alexis Sánchez o José Mourinho, entre muchos otros. Aunque la ley no fue diseñada para los equipos de futbol, sin sitio a dudas puede resultar un factor decisivo al momento de seducir futbolistas de otras ligas. Justamente a finales del 2018 el gobierno español propuso un pacto fiscal que generó un escándalo dentro del mundo del balompié, ya que suponía un mayor cobro de impuestos a los futbolistas en España.

Los enemigos de esta medida aseveraban que todo el talento se iría a otras ligas, donde las políticas respecto a impuestos fueran más relajadas. La Serie A y los impuestos son únicamente un ejemplo de un universo que comienza a cobrar cada día mayor importancia cuando los futbolistas tienen que pensar dónde jugarán: las políticas fiscales de cada nación.

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Por: Alberto Roman / @AlbertoRomanGar

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