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Cuando un jugador es tan elusivo como Marc Overmars, difícilmente podrá ser atrapado. Así podemos resumir la historia del holandés. Sin llegar a ser un futbolista errante, será recordado por su paso desafortunado en Barcelona. El cuadro catalán lo buscó para sanar la herida hecha por el pirata Luis Figo, pero el resultado no fue el esperado.

Marc Overmars llegó como el fichaje más caro de aquella época, con 39 millones de euros procedente del Arsenal, y se fue sin dejar un grato recuerdo. A pesar de este pasaje, la carrera del correcaminos tuvo momentos verdaderamente notables.

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Tras su estadía en las inferiores de Go Ahead Eagles y Willem II, la carrera del entonces joven de 18 años solo podía mejorar. En Ajax llegaría la consagración del tulipán. De la mano de una generación extraordinaria, con Seedorf, Kluivert y Davids como parte de aquel equipo. Comandados por Van Gaal, el cuadro de Ámsterdam lo conquistó todo: tres Ligas, una Copa, tres Supercopas, una Copa de Europa y una Copa Intercontinental.

¿Qué seguía en la carrera de Marc Overmars? Salir de su tierra y buscar la consolidación. Dos opciones se perfilaban para el extremo, Barcelona y Arsenal. En España lo acompañaría Van Gaal, el estratega con el que despuntó, mientras que en Inglaterra lo haría uno de los mejores delanteros holandeses, Dennis Bergkamp.

Overmars decidió ponerse bajo las ordenes de Arsène Wenger. En Arsenal continuó con su estilo, un extremo pegado a la banda —como decían antes, de esos que ya no hay—, el holandés volaba literalmente por la cancha. Lo mismo era anotar que ayudar a la ofensiva comandada por Bergkamp y Henry. Con los Gunners fue campeón de Liga Premier y Community Shield.

1998 parecía ser el mejor año para el holandés. Casualmente ese año la Copa del Mundo de Francia estaba a la vuelta de la esquina. Holanda terminaría como primero de grupo, primera fase que debemos recordar perfectamente, pues México fue uno de los rivales de la Naranja mecánica. La campeona sin corona de nuevo se quedó sin la posibilidad de campeonar, en está ocasión, a manos de Brasil.

Después de este repaso, nos preguntamos, ¿qué falló? ¿Cómo llegamos al fracaso en España? De acuerdo con algunos periodistas, en la carrera del holandés existieron aspectos que lo hicieron trastabillar. Para quienes lo conocieron, el velocista holandés era sumamente despistado. Tal fue el caso de su frase no pasa nada, en la vuelta remontamos, para animar a sus compañeros —lamentablemente algo que no sabía o no recordaba Marc Overmars es que no había partido de vuelta—, u olvidar sus tenis en el vestidor, o dejar sola a su esposa en el Camp Nou, olvidando que iba con ella.

Hasta su afición por las apuestas deportivas lo distraían demasiado. De acuerdo con algunos entrenadores de Barcelona, el jugador se ponía triste tras perder una apuesta. El segundo factor que marcó la carrera de Marc Overmars fueron las lesiones.

En Barcelona las dolencias aquejaron al extremo, de hecho, una lesión en la rodilla fue la que provocó su retiro. Tiempo después, regresó para ayudar al Go Ahead Eagles, aunque sin ningún éxito. Hoy en día es director deportivo del Ajax, pero su nombre suena para dirigir al Arsenal.

En suma, la historia de Overmars fue frenética, al igual que su velocidad en el terreno de juego. El holandés volaba por la banda izquierda, al igual que sus ideas y sobre todo su concentración. Tal vez lo que ayudaba eran las ganas de estar en un equipo. Él mismo declaró que llegar a Barcelona no fue la mejor idea. La realidad es que mientras fue libre, el holandés era una verdadera saeta.

Por: José Macuil García

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