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Conmebol

Entre más al norte viajamos, dentro del cono americano, nos topamos con un futbol que comienza a perder su estado lúdico y convertirse paulatinamente en un negocio colosal. En palabras de Alberto Lati: “Entre más vemos al norte, menos pensamos en el balón”; haciendo referencia a la posible fusión de la Liga MX con la MLS

En cambio, si pensamos contextualizar desde un ambiente más sureño, definitivamente hallamos una especie de futbol más llamativa que se desenvuelve en un mundo lleno de escándalos, “papelones” y controversias. Todo esto orquestado por la Conmebol (Confederación Sudamericana de Fútbol) y su tragicomedia. 

Y precisamente la Conmebol fue protagonista, el 5 de septiembre del año pasado, de la suspensión del partido más importante (Brasil vs Argentina) de la jornada eliminatoria rumbo a Catar 2022, esto a tan solo cinco minutos de haber iniciado el partido.

¿A quién hay que señalar?

Podríamos pasar horas debatiendo e intercambiando puntos de vista sobre quién es el verdadero culpable: el bando argentino por incumplir las reglas o el brasileño por el afán de perjudicar de cualquier forma a su eterno rival. Pero lo que debe forzosamente de señalarse es la pésima gestión que realizó Conmebol. Uno en su sillón esperaba ver un espectáculo “pambolero” y acabó encontrándose con una escena de telenovela latinoamericana. 

¿Acaso no podían suspender el partido unas horas o minutos antes del pitazo inicial?, ¿qué pretendían demostrar montando tal espectáculo?, ¿la autoridad y el “orden” prevalecen antes que lo deportivo? Tres días llevaba el combinado albiceleste en tierras brasileñas y en ningún momento se cruzó la idea de suspender previamente el encuentro. 

No es un tema nuevo

Una vez más, Conmebol volvió a quedar en un punto delicado frente a las federaciones continentales del balompié, este nuevo escándalo se agrega a su reprochable historial. Entre ellos, aquel partido entre Brasil y Chile (eliminatorias rumbo al Mundial de Italia 1990), donde el arquero andino, Roberto Rojas, fingió ser atacado por bengalas de la hinchada carioca y su selección abandonó el encuentro por negligencia.

Días más tarde, las investigaciones comprobaron que se trataba de un complot andino para conseguir su clasificación mundialista sobre la mesa y buscar un castigo hacia el cuadro brasileño. Además se comprobó que Rojas no fue atacado por ninguna bengala y la sangre que derramaba en su rostro había sido producto de una cortada de navaja que él mismo provocó. Este fraude desencadenó la suspensión de Chile para las siguientes eliminatorias mundialistas y la expulsión de Rojas del profesionalismo 

O como olvidar aquella vez que River Plate y Boca Juniors se vieron las caras en la final de la Copa Libertadores en 2018. El juego de vuelta (con sede en el estadio Monumental) tuvo que ser suspendido tras las agresiones por parte de los hinchas “millonarios” hacia el camión del cuadro “xeneize”, quienes fueron atacados con piedras y gas pimienta que introdujo el cuerpo policial. La final acabó disputándose… pero en el estadio Santiago Bernabéu 16 días después del incidente. 

Especialistas para el drama y también para la corrupción, ya que en el alboroto del “FIFA Gate” se descubrió que más de 140 millones de dólares fueron defraudados entre el año 2000 al 2014 y, de todas las federaciones involucradas, Conmebol fue la que más funcionarios detenidos, arrestados o removidos de sus cargos osciló (23 individuos). 

¿Hacia donde patear el balón?

La polarización en América con respecto al futbol es más que evidente y resaltan contrastes de un hemisferio al otro. A nuestra fortuna o desgracia, nos encontramos en el centro geográfico y resulta complicado decantarse por la semiesfera correcta a la que debemos ver como referencia.

Optar por el norte, implica crecimiento de infraestructura y liquidez; sacrificando rebajar nuestro nivel de competencia y aptitud por unos seductores dólares. Optar por el sur, implica competir ante las grandes potencias del continente, pero qué nos garantiza orden cuando Conmebol es quien manda. Reiterando a Lati: “Entre más vemos al norte, menos pensamos en el balón” y entre más vemos al sur, menos pensamos en nuestra estabilidad. Vaya dilema. 

Ver más: México en Conmebol – Zona Mixta

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Por: Nuri Kalach Chelminsky

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