Clásico Nacional
Clásico Nacional

Si, a veces también me produce un profundo pesar leer este tipo de noticias donde jugadores de equipos rivales y de tanta tradición van y vienen de un club a otro como mercancías en feria, la pasión queda relegada a segundo plano, se juega con la identidad y no importa ver a ídolos marcharse de un feudo a otro y vestir con naturalidad el jersey rival. 

Rojiblanco y amarillo, amarillo y rojiblanco, así es como se escribe esta historia, una de esas anécdotas muy clásicas, a veces cotidianas, una historia que ha quedado para los libros de texto, una de águilas y chivas, de “millonetas” y tapatíos,  donde a veces se juega algo más que un partido de futbol que divide al país entero, donde el honor va de por medio, aunque a veces pareciera olvidarse, difuminarse en el viento y cambiar la lealtad por unos cuantos billetes verdes.

Oswaldo y Ramón

Todo comenzó aquella mañana calurosa, el coloso de avenida independencia se despertó en singular calma, sus butacas y su hormigón armado suspiraban los viejos triunfos de un pasado glorioso ahora lejano. Los rumores eran fuertes desde días antes y aquella jornada se confirmaba lo antes escuchado en el viento: Oswaldo Sánchez pasó del odiado rival de Coapa a las Chivas de Rayadas de Guadalajara. En un movimiento un tanto difícil de digerir, ya que por tradición no debería ser algo que ocurriera de manera frecuente, pero es algo más común de lo presupuestado por ambos bandos. 

Es que lo de Oswaldo fue una noticia que causó sorpresa en el viejo Mercado de San Juan de Dios en la capital Tapatía, lo mismo que en el puesto de “Don Pepe” en La Viga. La misma sorpresa que en su momento ocasionó la partida de Ramón Ramírez al vestir los colores amarillos, tal vez una de las más dolorosas, desde la expresión del jugador al hablar de su nuevo club y de sus nuevos colores y compañeros, era obvia su decepción de saber que un gran signo de pesos era su nuevo número en su jersey. Esa extraña unión entre la capital del país y la perla de occidente, entre los intereses comerciales y la pasión por el clásico más importante a nivel nacional, que perdía algo de encanto por este tipo de movimientos. Los intereses comerciales van mas allá de presentar el “Clásico Nacional” en horario estelar un día domingo o de vender el jersey de la estrella del equipo con una gran estrategia de marketing. 

Ramón Ramírez no quería irse, esa es la verdad, pero al final no tuvo opción, únicamente le quedó tomar su maleta y posar con el rostro descompuesto junto a una gran águila de bronce en las oficinas del Club América. Es que eran otros tiempos, sin internet, sin redes sociales, sin tantas oportunidades de expresar una opinión para el aficionado, más lo que se decía en los programas tradicionales nocturnos de deportes o de fin de semana o tal vez de boca en boca en un estadio, entre las voces del graderío, tal vez escribiendo una carta al club manifestando el desacuerdo. 

Oswaldo al final se consagró con Chivas y junto a Adolfo Bautista derrotaron al Toluca en aquella épica final con el golazo del “Bofo” pero mucha gente cuestionó siempre el estatus de ídolo del chiverio al guardameta, debido a su pasado americanista y a su formación y debut con el rival de la ciudad, el Atlas. Oswaldo se fue de Verde Valle rumbo a Torreón con el estatus de “Leyenda” rojiblanca por un gran sector de la afición. 

Es que Javier Aguirre, Joel “Tiburón” Sánchez, Francisco “Maza” Rodríguez, son algunos de los jugadores que probaron los colores de ambas instituciones, que tuvieron la osadía de cambiar de bando pero siempre el profesionalismo de desplegar su juego en cualquier lugar. Tal vez muchos de ellos no en cambios directos entre ambos equipos, pero al final del día defendieron los colores azulcremas y rojiblancos. 

Peláez vs Reinoso

Es que ya lo mencionó hace un tiempo en su etapa como comentarista el gran Ricardo Peláez, quien también defendió las dos playeras diciendo: “Soy un profesional y voy a dar lo mejor donde me pongan”, apuntó ante un reproche de Carlos Reinoso por su paso en el Guadalajara, en un programa de deportes en vivo. 

El Maestro Reinoso argumentó el poco respeto que tuvo Peláez con las figuras americanistas cuando fungió como presidente del equipo en el marco del centenario del club azulcrema y su fallido himno. 

El Dr. de Coapa y de Verde Valle

El ahora llamado Dr. Luis García Postigo es otro de los jugadores más polémicos e icónicos a nivel nacional que ha pasado por ambas escuadras, teniendo un rendimiento mayor con el conjunto de Coapa, después de un paso bastante bueno con el Atlético de Madrid y la Real Sociedad de San Sebastián

García fue en aquellos ayeres el hombre perfecto para los de Coapa y su marketing televisivo, un tipo carismático, que metía muchos goles y vendía muchas revistas, muy exitoso en el terreno de juego y capaz de incursionar en la tv de forma aceptable a favor de la empresa dueña del Club América

Con las Chivas su paso fue más discreto, existiendo la leyenda de que se negó a tirar un penal en una final de liga contra Necaxa que al final erró Alberto Coyote, lo que lo llevó a ganarse algunos abucheos y detractores por varios sectores del publico tapatío. 

Ignacio Hierro, Pedro Pineda, Jesús Mendoza, Ángel Reyna y en últimos tiempos Oribe Peralta han sido de los fichajes más sonados entre ambas escuadras, pero han sido muchos más de los que podríamos pensar para una rivalidad como la que representa a nivel nacional el Chivas vs América y la tradición que engloba dicho juego no solo en México, también en un gran sector de Estados Unidos para la comunidad mexicana de las barras y las estrellas. 

Durante toda la historia hemos visto un desfile de jugadores que van de Guadalajara a Coapa y de regreso a Guadalajara con tal facilidad que a veces cuesta trabajo creer que se tenga un amor a la camiseta como el que se profesaba en tiempos del balón de cuero y de las películas en blanco y negro. A veces no existe el mínimo respeto por los escudos ni por el aficionado que espera el juego durante varios meses y que defiende una identidad y unos colores.  Parece que no hay diferencia entre una torta ahogada y una quesadilla sin queso, entre un pambazo y una birria, la distancia entre los amarillos y rojiblancos es demasiado estrecha en ciertas ocasiones. 

Como siempre pasa, al terminar el día el Estadio Chivas y el Coloso de Santa Úrsula van a estar expectantes de que nuevos movimientos harán los hombres de pantalón largo, que nuevas estrategias pueden llevar a cabo para llenar las arcas de billetes hoy más que nunca en tiempos de una pandemia, pero al fin y al cabo son movimientos que desgastan la tradición de un clásico que ha venido a menos en los últimos años. Los colores rojiblancos y amarillos van a seguir intactos, a pesar de los pesares, pero la calidad de la rivalidad va a ir a la baja, devaluando el partido más importante del país.

 

Por: Carlos Silva / @SAGA0003

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