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Los estadios de futbol son recintos que para muchos de los aficionados son irremplazables, ya sea porque traen recuerdos de su infancia o simplemente por amor a su club, ¿pero qué sucede cuando un estadio se convierte en tu casa? ¿O qué uso tiene un estadio abandonado? Pues hay diversos casos que responden perfectamente a estos cuestionamientos.

Los casos: Sánchez Pizjuán, Benito Villamarín y Highbury

El sueño de todo amante del futbol es pasar toda su vida con su club, pues hasta cierto punto esto se hizo realidad con los estadios de Villarreal y Sevilla, cuando la cervecera CruzCampo en 2013 cuando convirtió los palcos vip en departamentos. Estos recintos para el aficionado contaban con literas, cocina y baños, además de una pantalla para que los residentes pudieran jugar videojuegos, todo esto en un espacio de 30 metros cuadrados, por último hay que agregar que el costo del palco rondaba los 40 mil y 50 mil euros.

Por su parte el histórico Highbury casa de aquel Arsenal que se coronó después de una temporada sin derrota, cerró sus puertas en 2006 tras 93 años, en los que vio más de 2000 partidos, sin embargo, el estadio sufrió una transformación verdaderamente impresionante. Manteniendo la estructura del inmueble, se construyeron departamentos en el área de gradas, mientras que el terreno de juego ahora es un parque. Los departamentos están cotizados entre los 380 mil hasta el millón de dólares, precio que cualquier aficionado al Arsenal pensaría pagar.

De la utilidad de los estadios

No es ningún secreto que los estadios de las Copas del Mundo suelen convertirse en cementerios, mismos que dejan al descubierto los gastos innecesarios en infraestructura. Para no citar la larga lista de los elefantes blancos del mundo de los estadios, nos enfocaremos en Brasil pues además de la dolorosa goleada que le propinaron al anfitrión, las noticias se centraron en las protestas por el gasto excesivo.

Por ejemplo el Estadio Mané Garrincha que costó aproximadamente 550 millones de dólares, llegó a convertirse en estacionamiento para el transporte colectivo, también fue utilizado como oficinas para trabajadores del gobierno o bien empleado ocasionalmente para conciertos. Otro caso similar es el del estadio Cuiabá que fue cerrado por problemas estructurales, el cual fue tomado por familias de pocos recursos que se instalaron en los vestuarios y diversas partes del inmueble. Pero ¿los que construyeron los estadios deben quedarse impávidos? Claramente no, los casos de Arsenal, Villarreal y Sevilla son muestra del aprovechamiento del espacio.

Ahora bien, si necesitaban más ideas, en Australia tienen una muy buena opción, en aquel país el Estadio Deportivo Subiaco que albergaba rugby, cricket y futbol entró en desuso, pero un el gabinete de arquitectos MJA pretende darle vida—¡y de qué manera!—pues plantean convertirlo en un parque acuático. La idea es utilizar la estructura del estadio para convertirla en una especie de lago, y que alrededor se construyan complejos turísticos, una gran opción para recuperar a los recintos que desgraciadamente entran en desuso.

Por José Macuil García

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