La NFL es para muchos la mejor liga del mundo y las razones se fundan en la organización con la que cuenta. Hablamos de: colosales estadios, contratos multinacionales para transmitir los partidos, salarios jugosos, una afición que prácticamente llena sus estadios y una de las competencias más vistas en el orbe, el Super Bowl.

La derrama económica del también conocido super domingo es gigantesca, tan sólo en 2016 los ingresos rondaron los 630 millones de dólares; otro dato a destacar son las toneladas —y vaya que la cifra es grande— de aguacates, o lo que se suman los 325 millones de galones de cerveza. Para cerrar con broche de oro, el espectáculo de medio tiempo fue visto por 117 millones de personas. En líneas generales el negocio detrás de un solo partido es sumamente tentador, entonces, ¿hay que imitarlo?

Antes de continuar debemos aclarar lo siguiente, tanto la Eurocopa, la Copa América y el Mundial de futbol, cuentan con una ceremonia de apertura, nada relacionado con un espectáculo de medio tiempo o como pre de un encuentro, pues tradicionalmente se realiza un evento para dar inicio a las actividades deportivas.

Por otra parte, los organizadores de la Champions League piensan que la fórmula del futbol americano debe imitarse, pues quién vería mal ingresar las cantidades que el super domingo tiene. Siguiendo la lógica del negocio, el futbol ya cuenta con la transmisión de los partidos en gran parte del mundo, a lo que se suma los ingresos generados por patrocinios y comerciales, que también ya están cubiertos.

Entonces, el único detalle que al parecer a los organizadores se les escapó fue un espectáculo para los aficionados, como si el partido por sí solo no fuese algo digno de apreciar durante 90 minutos con un intermedio de 15 minutos. En fin, la pieza que el futbol pretendió atraer hacia su trinchera fue la presencia musical.

La cual se materializó en la final de la Champions League del 2017 entre Real Madrid y Juventus, pues antes del encuentro se llevó a cabo un concierto que corrió por cuenta de los Black Eyed Peas, en un acto de emular al multicitado evento deportivo. Por fortuna lo hicieron antes de que el recital que los equipos europeos tenían preparado; hacerlo al medio tiempo sería el peor error, ya que alargaría la duración del partido y la adrenalina del aficionado podría esfumarse.

Dejando de la lado la “innovación” en la Champions League, la realidad es que esta medida más allá de ser un plus para la final de la máxima competencia de clubes de Europa, se vio como un mal intento de Superbowlizar al deporte más popular del mundo. Sin embargo, estoy seguro de que no será el último intento, pues lamentablemente el modelo de negocio del futbol pretende abarcar todas las posibilidades para generar ingresos.

Por José Macuil García

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