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Finales de la Champions League

Repasar las mejores finales de la UEFA Champions League nos hace revivir historias que conocemos, que observamos, de las que fuimos parte pero que nos siguen emocionando como si no supiéramos el resultado, como si la moneda siguiera en el aire con un sinfín de posibilidades, como si el perdedor tuviera una oportunidad de repetir lo acontecido. Sabemos el resultado pero al regresar el video, leer la crónica, recordar las fichas técnicas, los caminos de los equipos pareciera que el futuro apenas lo desciframos.

Los partidos más emocionantes de un torneo con antecedentes desde 1955 y con una reestructuración en el 92´ no nos bastan en cinco capítulos, pero hay algunos que destacan por un detalle, un gol, un dato o el propio contexto. Es por ello que reconocemos que faltarán o sobrarán juegos en este pequeño conteo, pero el seleccionar cinco solo nos hace pensar que esta competencia no puede limitarse a una cifra por los momentos que se crearon con el mejor futbol del mundo.

Bayern Múnich vs Inter de Milan (2009-2010)

En esa temporada, los bávaros llegaban de golear en un marcador global de 4-0 al Olympique de Lyon mientras que los italianos habían dejado en el camino al Barcelona por 3 a 2. Hace más de una década que ambas escuadras tenían un plantel de ensueño, por un lado los alemanes contaban con la dirección técnica de Louis van Gaal y con jugadores como Lahm, Müller, Robben, Klose, Schweinsteiger, entre otros. 

Los dirigidos por Jose Mourinho también llegaban con un armazón que no cometería errores gracias a Zanetti, Sneijder, Eto’o y claro, Milito. Arribaron al estadio Santiago Bernabéu y por primera vez se jugaría en sábado y no en miércoles como era costumbre. La defensa italiana fue una muralla ante los ataques constantes del holandés Robben que hacía fácil ilusionarse.

Pero a la historia llegó Diego Milito, de 30 años en ese entonces, con la mirada fija en el arco de Hans-Jörg Butt. Le bastaron 35 minutos entre un gol y otro para sentenciar el partido 2-0 a su nombre y con la barrera impecable que no dejó que el balón rodara ni siquiera por equivocación en la portería del brasileño Júlio César. En ese entonces, Mourinho se convirtió en el entrenador más joven en ganar dos Champions con equipos diferentes (la primera en la temporada 2003-04 con el Oporto). Esta ‘Orejona’ fue la tercera para los de Milan.

Manchester United vs Bayern Múnich (1998-99)

Nuestro inconsciente es traicionado cuando nos remontamos a fechas y resultados que conocemos, pero que desaparecen en tanto vemos la repetición de aquel partido de mayo del 99´. Volamos a tierras catalanas al Camp Nou y revivimos una final inglesa-teutona, de la mano de jugadores como Mario Basler, Oliver Kahn, Teddy Sheringham y obviamente Ole Gunnar Solskjær.

Sir Alex Ferguson y Ottmar Hitzfeld se enfrentaban desde los banquillos y protagonizarían con sus respectivos equipos una final para cardíacos, con emociones al borde del sillón, con lágrimas, abrazos y sobre todo gritos. El alemán Mario Basler se adelantó en el marcador desde el 6’ y tuvieron que pasar 85 minutos para que la historia se revirtiera. Kahn parecía detener todo, tapó las esquinas del arco del campo catalán pero eso, al 91´, no fue suficiente.

Ryan Giggs disparó a la portería del teutón desde fuera del área pero un desvío de Teddy Sheringham aseguró que el balón se alejara lo más que pudiera de la gran muralla que figuró Kahn esa velada. El partido ya se había empatado pero hasta el último minuto tiene 60 segundos y al 93´ del tiempo agregado, el pie del ahora técnico de los Red Devils les dio la victoria, tras un rebote en el tiro de esquina. Con ello, Ferguson y toda la banca saltaron pues habían conquistado su segundo título en este torneo.

Borussia Dortmund- Bayern Múnich (2012-13)

Se disputó en un escenario que no solo celebra al futbol, sino también a la mejor competencia del mundo después del Mundial gracias a que se conmemoraba en aquel entonces el 150 aniversario de la FA. Esta fue la primera final entre equipos alemanes y no podía ser otra más que un clásico tan latente como el del Bayern vs. Dortumund, una velada que quedó para el recuerdo de muchos admiradores por la tensión entre ambas escuadras.

De igual forma, el conjunto bávaro volvió a protagonizar una final de la Champions League y lució gracias a futbolistas de la talla de Neuer, Mandžukić, Ribéry y Robben. Mientras que los de Jürgen Klopp eran representados por Gündoğan, Hummels, Lewandowski y Reus. Una anotación del croata Mario Mandžukić al 60´ abrió el telón de la obra de arte que sería aquel juego.

Solo 8 minutos después, İlkay Gündoğan empató el marcador gracias a un penal que cometió el brasileño Dante. El partido lució la mejor calidad de ambos planteles y mientras celebraban a la pelota en tan mágico estadio, pensando ya en los tiempos extras, una jugada colaborativa entre Ribéry y Robben al 89´ le dio al Bayern su quinta copa que los reconocía como campeones del continente, los mejores de Europa y los mejores de Alemania, por su puesto.

Bayer Leverkusen – Real Madrid (2001-02)

En el momento no siempre reconocemos cómo trascenderá un juego, cómo será reconocido en la posterioridad y, de seguro, fue hasta esa final de mayo de 2002 cuando se crearon leyendas en el futbol mundial gracias al conjunto blanco que protagonizó el partido aquella noche de primavera en Glasgow, Escocia. Raúl se aparecería, Zidane también y un joven Iker Casilla que tuvo que debutar en una final a sus 20 años, a cinco días de cumplir la mayoría de edad en el resto del mundo.

Primero cayó la anotación del mítico 7 en el minuto 8, pero los entrenados por Vicente del Bosque no aguantarían mucho la ventaja, pues al 13’, el brasileño Lúcio empató el marcador con la mínima. Fue hasta el 45´ que Zinedine Zidane, campeón del mundo con su país, ejecutó el gol más bello en la historia de las Champions, una volea impresionante que pudo dibujarse a mano por tantos detalles en ella. Fue el tanto que cambió la historia, la novena que festejó el madridismo, con leyendas que forjaban su historia en el club. 

Liverpool – Milán (2004-05)

Los milagros existen. Los milagros se ven de tantas formas que lo irreal deja de ser una ilusión y es parte de una imagen, un momento, una historia. Aquel miércoles 25 de mayo se convirtió en un legado para el futbol, para los admiradores e incluso para los no creyentes de algún ente divino. Ese día el Liverpool y el Milan protagonizaron una película, un cuento, con la estructura requerida para serlo: inicio, planteamiento de problema, clímax y desenlace.

Milan llegaba de eliminar al PSV Eindhoven y el Liverpool al Chelsea, los caminos se habían unido para que todo sucediera así. Las escuadras compuestas por los actantes de la historia no eran personajes menores: Dida, Cafú, Maldini, Pirlo, Gattuso, Kaká y Ancelotti por un lado, Dudek, Gerrard, Alonso y Rafa Benítez por el otro. Un reparto espectacular y la función inició desde el primer minuto, con un gol de Maldini. 

Hernán Crespo se encargaría de anotar un doblete que simulaba finalizar el partido con un abultado 3-0 en la primera parte, pero las películas no retratan una historia donde solo muestran un lado de la moneda, las perspectivas de cada personaje es lo que contribuye al relato visual y esto sucedió ese día en Turquía. En la segunda mitad, el capitán Steven Gerrard marcó el 3-1 que apenas encendía una chispa de ilusión.

Pero a esa trama le faltaba mucho que desarrollar, dos minutos después anotó el checo Šmicer y en cuestión de instantes la balanza volvía a estar igualada gracias al español Xavi Alonso. La energía del partido cambió y lo dirigió hasta la tanda de penales, el clímax y la cercanía al desenlace. Serginho falló y después Pirlo, Hamman y Cissé marcaron pero en el turno de ucraniano Shevchenko, Dudek se convirtió en el héroe del cuento y atajó su tiro. 

¿El público? De pie, ovacionando a los 22 en el césped, aplaudiendo a los directores, a quienes fue posible el espectáculo, impresionados y otros llorando, tratando de comprender la película de la que fueron parte porque una cinta no puede ser especial si no revuelve todo lo que hay al interior de uno. Y entonces, el soundtrack:

You’ll Never Walk Alone. “Though your dreams be tossed and blown, walk on, walk on, with hope in your heart and you’ll never walk alone”.

 

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Por: Samantha González Silva / @ssmanthaglez

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