No le deseo mal a nadie pero ojalá alguien se le barra así como disputando el balón y le esguince un tobillo. O mejor: un rodillazo en los huevos—que salga en la tele agarrándoselos.

Repetición en cámara lenta. Levanta la mano a la altura de su pecho que, de todos modos, queda arriba de la cabeza del otro. Otra repetición: levanta la mano a la altura de su pecho. Otra vez: levanta la mano, levanta la mano, levanta la mano, como saludando a la bandera si fuera mexicano, pero es gringo y se está burlando. El mexicano es más chaparro, dice.

Muy chaparro. Apenas y le llega al pecho. Todos aquí somos chaparros cabrón, hasta los altos. Nos está insultando; a nuestra patria, a nuestra identidad nacional. “¿Qué traes, guey?”, le dice David Medrano por el micrófono de transmisión. ¿Qué traes, guey? Todos se lo decimos, juntos. Ojalá nos oyera. Todos lo vemos pa’ arriba, en las gradas, la mesa en el restaurante, mi sillón. ¿Qué traes, guey?

¿Qué pedo, guey?

El periódico decía que Lainez mide apenas uno sesenta y ocho. Igual que yo. ¿Por qué el árbitro no expulsa a Miazga? No cometió falta pero se burló de Lainez, de nosotros, de mí. Han de tener al árbitro comprado, como siempre. Siempre igual con los pinches gringos. Todo lo compran. Todo. Consiguen todo con dinero, con sus dólares. No van a perder en su casa, en su estadio, mejor sueltan un ladrillo de billetes. Por algo no les hemos podido ganar cuando juegan de local desde hace… ¿cuánto? ¿veinte años?

Con suficiente dinero se compran hasta partidos. Deportivos, políticos. Siempre nos gritan dos a cero, dos a cero. Dos pesos por cero dólares, o casi cero dólares, apenas centavos, o hasta menos. Uno solo por casi veinte. Apenas sería dos a cero si les metemos cuarenta goles. Y encima se burlan del chaparrito de Lainez, de todos los chaparritos, de todos los chaparritos de
aquí, de todos los mexicanos.

Seguro lo está viendo por su tele dorada en su trono dorado con su peluca dorada en su casa blanca; Trump, orgulloso de este defensa de casi dos metros. Seguro lo está viendo. Tiene un puro entre los dientes sonriendo su sonrisa, su herradura de dientes dorados cagándose de risa contando ladrillos de billetes. Contando ladrillos.

¿Qué pedo guey?

Su muro, barrera para nosotros los parásitos; parásitos en tierra que era nuestra. Les quitamos trabajo, dicen, pero también dicen que hacemos los que ellos no quieren hacer y eso es cierto, ahí andan los jardineros y albañiles y cocineros y meseros. Solo buscan—buscamos—trabajo para ganarnos la vida, mandarlo para acá y que los nuestros salgan adelante.

Una güera camina en Nueva York, habla por celular en traje sastre rojo, un güero de traje azul y copete y portafolios de piel de un animal muerto de un país conquistado más, no lo entienden porque son unos consentidos, ahí todos son ricos, ganan en dólares y trabajan tres días a la semana por tres horas, no como aquí, siete días ocho horas doce horas. ¿Y luego a dónde se van de vacaciones a chupar y a portarse mal? Aquí. Mazatlán, Cancún, Cozumel. Aquí, a alguna playa nuestra, les sale casi gratis, casi cuarenta goles por cada dos a cero. Se les trata bien los tratamos bien, de lujo y así nos agradecen, con un pinche muro.

Hay que construir uno nosotros alrededor de las playas y los dejamos fuera que no puedan entrar. Se prohíbe el paso así. Karma, que le dicen. Karma cabrón. Cabrarma. O Karbrón. ¿Karmarón? A la chingada, ni que nos fuéramos a morir de hambre si no vienen luego andan diciendo que necesitamos que vengan a dejar sus dólares acá que porque la economía y no sé qué, pero no son los únicos que vienen en verano a las playas se llenan de ingleses y franceses y alemanes y hasta noruegos y suecos.

Pero aunque quisiéramos correrlos no podemos, o más bien nuestros políticos no pueden no los dejan los del gobierno gringo los tiene de títeres, siempre los tiene de títeres. Si construimos muros en las playas rápido le ordenan que los tumben y que metan a la cárcel a los que los construyeron se acabarían llevando los ladrillos para su muro de la frontera para hacerlo doble más grueso y dorado, doble hilera en la herradura dorada de Trump.

Nos mantienen a raya porque según nosotros somos los que les arruinamos su país nomás vamos a cometer crímenes a matarlos pero antes era nuestro país además como si ellos no nos mataran a nosotros hay cada pinche ranchero salvaje camuflajeado bien chingón en la arena del desierto ahí de la frontera entre los arbustos de la frontera con su pistola o escopeta o cañón que compran en cualquier Oxxo listo para destripar paisanos que solo quieren cruzar para encontrar mejor vida como ese que se ahogó con su niña así sin ningún remordimiento pum pum así nomás y se van y nunca se meten en pedos porque a la policía les vale madres al fin son migrantes son mexicanos son nosotros ¿y qué pedo guey?

Ah pero a huevo vienen a venderlas aquí sus pinches armas a los narcos ahí están armándolos haciéndolos ejércitos como el suyo y nosotros siempre esquivando balas las balas de ellos en la frontera y las de los nuestros aquí que los suyos les dieron y ellos abanican sus caras gordas sudadas rojas con sus verdes y dicen en la tele que necesitan un muro para dejarnos fuera caminando con sus teléfonos y sus portafolios de animales colonizados muertos ¿quién arruinó al país de quién?

Nos tienen miedo siempre han querido frenarnos que no seamos potencia que no progresemos saben que nos los podríamos chingar así cagados de risa porque somos mejores más aguantadores más chambeadores más ocurrentes mejores nos quitan nuestro petróleo que les vendemos bien pinche barato y ahora hasta andan poniendo sus gasolineras gringas aquí al rato van a venir a poner fábricas gringas de nosequé de mezcal de quesadillas de huitlacoche de chiles nos van a quitar todo nos vamos a quedar con nada sin nada siempre nos andan quitando nuestros recursos desde la guerra metales y minerales de nuestras minas y todavía hoy ahí siguen se quedaron que porque somos aliados y llenan sus ejércitos de mexicanos cuando les conviene nomás mientras no quieran más territorio entonces sin pedos nos lo quitan todo nos vamos a quedar con nada sin nada y nadie hace nada ya nos quitaron la mitad desde Texas desde California hasta el otro lado hasta el norte casi llegando a Canadá la última vez y ni les preguntaron a los que vivían ahí Pérez y González y Ramírez que arrestan nomás porque son morenos nomás los meten a sus ejércitos que peleen por ellos y ellos cargan portafolios de animales muertos y los destripan porque dicen que se brincaron la frontera y que sean útiles así sin más pero no ya vivían ahí desde antes y ahí siguen viviendo los Pérez y González y Ramírez y los van a dejar sin nada y nos van a dejar sin nada y nadie hace nada y primero le vieron la cara al Santa Anna pero como no les funcionó órale a chingadazos vinieron a invadirnos aquella vez y Juan Escutia se tuvo que tirar enredado en la bandera para que no se la chingaran pero se la pelaron.

Todavía tenemos país.

Y ahora, ésto.

Pinche Lainez, defiéndete. Nomás le sacas. Bárretele en media cancha como disputando el balón y esguínzale un tobillo. O mejor: dale un rodillazo en los huevos. Que salga en la tele agarrándose entre las piernas. Anótales, por lo menos. Nos están ganando y no haces nada. No hacen nada. Nadie hace nada.

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Por: Patricio Bidault / @pbidault

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