protocolos contra la violencia de género en el futbol

La violencia de género es un tema que, desafortunadamente ha permeado a la sociedad mexicana. Algo que no ha resultado ajeno para algunos futbolistas, quienes han estado involucrados en hechos tan lamentables. Aquí también transita la impunidad, pues de alguna forma terminan por seguir adelante y dejar tras de sí aquellas acusaciones, lo que deja de manifiesto la urgencia de protocolos contra la violencia de género en el futbol. Pero, ¿qué sucede cuando la opinión pública y presión mediática arremeten?

El caso de Renato Ibarra: tentativa de feminicidio

El pasado jueves 5 de marzo, el atacante ecuatoriano del América Renato Ibarra, fue detenido por la Secretaría de Seguridad Ciudadana. Esto tras atender una denuncia en la que se le implicaba junto a otras 4 personas como agresor —tanto física como verbalmente— de: Lucely Estefanía Chalá García (esposa de Renato Ibarra) quien cuenta con 10 semanas de embarazo, y su hermana Ana Karen Chalá García.

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Tras haber permanecido 48 horas en el  Ministerio Público, el jugador americanista fue puesto en prisión preventiva en el Reclusorio Norte por un juez como medida cautelar. Los cargos que se le imputan son los de: tentativa de feminicidio y violencia familiar en agravio de su esposa.

Precisamente todo esto sucedió apenas un día antes de que el cuadro de Coapa se midiera antes los Pumas, en la jornada 9 de la Liga Mx. Así como con 4 días de diferencia con respecto a la marcha 8M, la cual encumbró a gran cantidad de mujeres a lo largo de diferentes partes del país.

Al respecto, el América se pronunció en cuenta oficial de twitter: 

Finalmente el club se deslindó totalmente del jugador ecuatoriano el 12 de marzo. Mediante un comunicado emitido en sus redes sociales el conjunto capitalino reprobó cualquier tipo de violencia contra la mujer.

Ante este hecho, Claudia Pedraza Bucio, quien es investigadora de la Facultad de Ciencias Políticas UNAM, comentó en entrevista para Apuntes de Rabona: “En el cómo está actuando la directiva americanista, se refleja que hay nulo conocimiento de gestión y temas de género.

No hay protocolos, lineamientos ni medidas o acciones para este tipo de casos; esto los coloca es una situación de vulnerabilidad ante la opinión pública. El club tendría que saber qué hacer en caso de que el jugador resulte o no culpable”.

El caso de Marco García

Días después de todo este revuelo mediático se dio otro caso. Día lunes 9 de marzo, Pumas publicó el siguiente comunicado en su cuenta oficial de twitter

Se hizo de conocimiento público que Marco García, quien recién debutó en el torneo  Clausura 2020, fue señalado en el año 2017 —que en ese momento era canterano— por haber tomado fotografías indebidas y sin consentimiento a la entonces tutora del programa de educación en línea del club. Sumado a esto, ha trascendido que semanas después de ese hecho, la profesora fue despedida.

Aunque el mismo 9 de marzo —por la noche—, Leopoldo Silva, presidente del cuadro auriazul comentó en entrevista para TUDN: “He decidido en esta fecha reabrir el expediente y volver a estudiar el tema de lo sucedido y cómo se actuó en su momento, de tal manera que a partir de esta fecha he decidido suspender de manera indefinida en su participación dentro del club al joven Marco García en lo que sacamos las conclusiones del suceso”.

La necesidad de protocolos contra la violencia de género en el futbol

Para Claudia Pedraza, tanto la Federación Mexicana de Fútbol Asociación, así como directivos tendrían que crear un plan transversal para atender las cuestiones de género. Uno que no solamente toque el tema de violencia, pues apunta que ésa corresponde al punto más alto, sino también todas aquellas prácticas que terminan por habilitar la posibilidad de un intento de feminicidio. De hecho, apuntala algunos protocolos contra la violencia de género en el futbol que considera importantes:

Procesos educativos con perspectiva de género (sensibilización) para quienes integran toda la comunidad del futbol. Que va desde jugadores hasta entrenadores.

Generar capacitación en materia en materia de comunicación. Es decir, comunicación interna y pública en todos los niveles, con una perspectiva de género. Saber comunicar tanto en los casos negativos como aquellos en que se quiere promover lo positivo.

Trabajar en paridad. Es importante que los hombres se encuentren cercanos y actualizados en estos temas, pero también se debe promover la formación de cuadros femeniles y presencia de mujeres en todas las áreas del club. Al interior de la institución debe haber mujeres que encabecen el área de comunicación o que estén, por ejemplo, en la supervisión médica. Esto resulta vital, pues un club es un ambiente sumamente masculinizado, lo que las coloca en una situación de vulnerabilidad.

“Es una cuestión normalizada el que los jugadores trasgredan normas, no solo con el tema de género. Es importante señalar que a partir de estos dos casos, debe realizarse un análisis de cómo la industria futbolística puede llegar a proteger a los futbolistas. La violencia de género es un tema púbico, aunque se cometa en los espacios privados”, concluyó la investigadora Claudia Pedraza.

Por: Ricardo Olín / @ricardo_olin

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