Cuando tus raíces se encuentran en un lugar y tus ramas se expanden por el mundo, eres llamado migrante. Este es el caso de Kosovare Asllani, una futbolista que busca modificar el pensamiento de una sociedad hermética en Suecia para abrir oportunidades a los inmigrantes que residen en dicho país.

La semilla sembrada: los inicios de Kosovare Asllani

La familia Asllani llegó de Kosovo a Suecia en 1988, antes del nacimiento de Kosovare. Su madre la llamó así para que siempre tuviera presente de dónde viene. Asllani tenía 15 años cuando debutó como delantera en un equipo de segunda división, el Vimmerby IF, con el cual marcó 49 tantos en 48 partidos.

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Su carrera siguió en ascenso. Voló a Francia para llegar al Paris Saint-Germain, donde estuvo cuatro años siendo de las favoritas del club. Sin embargo, en el 2016 decidió emigrar una vez más. Inglaterra fue su destino y el Manchester City su nueva casa futbolística. Ahí permaneció dos años y obtuvo tres títulos: Women’s Super League, FA WSL Continental Cup y FA Women’s Cup.

Kosovare Asllani regresó en 2017 a la que fuera su casa en dos ocasiones previas, el Linköping FC, club que permanece en el corazón de la sueco-kosovar.

A nivel selección, la futbolista debutó a los 18 años, siendo una de las principales referentes del conjunto sueco. En 2016, Asllani defendería el jersey azul y amarillo en los primeros Juegos Olímpicos donde Kosovo participaría como nación independiente. Kosovare se hizo de una medalla olímpica poniendo en alto ambas naciones.

Estoy muy orgullosa de jugar por Suecia y tengo a Kosovo en mi corazón. Mi familia entera, todos ellos son de Kosovo, así que esta medalla será tanto para Suecia como para Kosovo. Los dos están en mi corazón.

El impacto social del futbol

Kosse ha sido comparada en múltiples ocasiones con su homólogo masculino,-Zlatan Ibrahimovic– siendo llamaba La bella Zlatan, lo que aumentó considerablemente su popularidad. Sin embargo, ella no solo es una referente en el futbol, es un referente social para la comunidad migrante, específicamente la kosovar.

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En colaboración con Anja Gatu y Maria Källström, Kosovare Asllani, realizó un par de libros titulados “Pasa la pelota, grita Kosse y ¡Qué golazo, Kosse!”, en los cuales cuenta su historia con el objetivo de difundir el trabajo en equipo e incentivar a todas las niñas a hacer lo que deseen y luchar por sus ideales.

Recibí muchos mensajes de padres diciendo que soy una gran modelo a seguir para sus niños y niñas aún sin haberme visto jugar, sólo porque leyeron el libro.

Con 29 años de edad, Kosavare Asllani ha logrado poner sus dos banderas en alto, pues en Kosovo están sus raíces –las que nunca olvida– y sus ramas se expandieron por Suecia –a la cual ama y enorgullece-.

Por Samantha Pedraza/@SamStheph

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