Un mexicano muy vasco

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El episodio final de la Liga Española 2019-20 llegó en aquel pequeño estadio, la espera fue larga por volver a ver rodar la pelota. Una pandemia hizo estragos, aunque no impidió al Real Madrid llegar a aquella cita coronado como campeón de Liga, así como tampoco apagó la vela del Leganés por permanecer en la máxima categoría del futbol español. Fue un juego reñido pero al final del último minuto, ni el ímpetu ni las ganas de sobrevivir fueron suficientes para derrotar al gigante blanco. 

Entonces el árbitro pitó el final de aquel juego y vimos muchas cabezas que bajaron la mirada al césped y suspiraron una y otra vez, aquella jornada 38 en Butarque dejó al club Pepinero tendido en el piso, pero con la cara al sol.

Cerca de la banca local un hombre mascaba sus pensamientos, una mueca de desagrado se dibujaba en su rostro, pero al final aceptaba el resultado, la derrota es una palabra que difícilmente aceptamos en nuestro diccionario, después de eso dirigió sus pasos rumbo al vestidor del club y en ese trayecto brevemente se encontró con el técnico merengue, Zinedine Zidane. El francés no pudo más que reconocer de forma breve el gran trabajo y sapiencia de aquel hombre, cuyas canas poblaban casi en su totalidad su cabeza, indicando también que había visto muchos juegos en su vida. 

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Es que hablar de un hombre como El Vasco Javier Aguirre es hablar de un entrenador que se atrevió a dejar su zona de confort y a picar piedra en una liga donde el director técnico mexicano es prácticamente inexistente. Aguirre es la excepción a la regla, con algunos casos aislados que demuestran que el técnico mexicano solo es un producto de consumo nacional.

“Ser jugador, tener una carrera destacada hasta cierto punto, hacer el curso de entrenador, dirigir un equipo tras otro en la liga mexicana y vivir en esa comodidad” así es la regla, no existían variantes hasta la llegada del Vasco”. 

Aprender de los mejores

Así corrían los minutos del Irlanda vs México del Mundial de Estados Unidos en 1994, el Dr. Miguel Mejía Barón daba instrucciones a sus jugadores que escuchaban atentos, junto a él se encontraba un joven Aguirre que tomaba apuntes bajo el sofocante calor de Estados Unidos en esa justa deportiva. 

Aquella selección con nombres importantes tuvo una influencia un tanto indirecta del vasco, pero al fin ya tenía una jerarquía. Campos, García, Zague, Marcelino Bernal y Claudio Suarez ya empezaban a conocer las enseñanzas de ese hombre. 

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Así siguieron las idas y venidas del vasco, a veces en la sombra de alguna banca, otras dando instrucciones sobre el rectángulo verde o cerca de algún graderío. “-Muy bien hijos de p…”, se solía escuchar en sus entrenamientos, siempre pidiendo al jugador dejar todo en cada jugada y en cada barrida. 

Un vasco que conquistó México

Así, en un abrir y cerrar de ojos Javier Aguirre ya se encontraba en una noche soñada en el Estadio Azul mientras abrazaba a Alejandro Glaria, la final de liga le daba a Pachuca su primer titulo en su historia sobre Cruz Azul, a lo lejos quedaba un Óscar Pérez tendido en el césped de la portería azul y un eufórico Jesús Martínez festejando en el palco. La sorpresa era grande, Pachuca se coronaba en la casa de un gigante, Aguirre festejaba y el país se rendía ante los tuzos. El calendario marcaba el viejo año de 1999, el nuevo milenio se asomaba ya muy cercano. 

La fórmula parecía simple, eludir el descenso, hacer un buen grupo, librar el viejo repechaje que hoy cobra vigencia en la liga y por último ganarle la final a un equipo grande, parece fácil, pero es mas difícil hacerlo que escribirlo. 

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Después llegó otra final de liga en territorio lagunero, misma que fue ganada por Santos de la mano de Quirarte, Javier se retiró al vestuario triste, pero acumulando aprendizaje, mas que de las victorias, de las derrotas. 

Sacar las papas del horno

El trabajo de Javier no pasó inadvertido y ante una infumable eliminatoria que se colapsó con aquel “Aztecazo” ante Costa Rica y su verdugo Hernán Medford en contra de la selección que comandaba Enrique Meza, los ojos de los directivos voltearon a Pachuca. El camino era cuesta arriba, primero derrotar a Estados Unidos 1-0 en el Azteca, librar la aduana de Jamaica, echar mano de Cuauhtémoc y Palencia para derrotar 3-0 a Honduras y por fin hacer la maleta rumbo a Corea y Japón 2002

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En el avión rumbo a tierras asiáticas Aguirre soñaba y planeaba sus tácticas, la realidad no estuvo tan lejos de lo planificado por el vasco, al menos hasta primera fase, los 6 puntos obtenidos antes Ecuador y Croacia además del empate con los Italianos daba a México plena confianza para llegar a octavos. 

Entonces pasó lo que nunca debió pasar, la historia que a nadie le gusta contar pero que todos conocen, la derrota ante el vecino del norte y la sonrisa de Landon Donovan. Los diarios mexicanos lo plasmaron, Mexico había sido derrotado en los octavos de final por el vecino incomodo, Estados Unidos

Rojillo y colchonero

Así pasaron los días y el vasco fue anunciado como nuevo DT del Osasuna de Pamplona, una tarea muy compleja llegar a un club que estuvo acostumbrado a ver la liga desde el fondo de la tabla. 

Aguirre realizó un muy buen trabajo, llevando al club navarro a una final de Copa del Rey, misma que perdieron ante el Betis, a pesar de la derrota, se comenzó a pensar en grande, se olvidaron por un rato de la parte baja de la tabla y las fases previas de la Liga de Campeones comenzaron a ser un tema habitual del aficionado del Osasuna. En Pamplona se hablaba mucho de un hombre llamado Javier Aguirre, que había llevado al club a niveles nunca antes vistos. 

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Después se le vio rondar por Madrid, se hablaba de reuniones entre Aguirre y Enrique Cerezo y lo que parecía inminente se convirtió del dominio público. Javier era nuevo entrenador del Atlético de Madrid, un club grande de España, que se encontraba en una época de volver a adaptarse a la alta competencia, una era posterior a su vuelta a primera y de haber sufrido el amargo trago de descender. Aguirre tuvo un buen paso en el club, devolviendo a los rojiblancos a competiciones europeas.

La tierra de Mandela

Entonces la selección mexicana elevó al cielo nocturno de la ciudad una “vasco-señal” al más puro estilo de Batman, solicitando la ayuda de Aguirre ante otro fallido proceso de un sueco que nadie quiere recordar. Javier dijo que aceptaba el reto y se enfundó en la verde nuevamente. Un proceso polémico, con convocatorias extrañas y poco fundamentadas tal como la de Guillermo Franco y Bofo Bautista además de la titularidad de un veterano Conejo Pérez y el llamado de Blanco fungiendo como el eterno salvador tricolor. 

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Un sufrido empate en la apertura mundialista ante el anfitrión Sudáfrica de Carlos Alberto Parreira y un triunfo ante Francia con gol de Javier Hernández marcaron la participación mexicana en tierra de antílopes y leones, en el sur del continente africano.   

La historia y el patrón fue el mismo, difícil de cambiar, los octavos de final como límite y el verdugo albiceleste de 4 años atrás daban cuenta de los muchachos del Vasco Aguirre. Se señala a Javier por confiar demasiado en Adolfo Bautista y de usarlo como “arma secreta” ante los argentinos, rindiendo muy poco o nada. 

Controversias

Después llegó el paso por el Zaragoza y las acusaciones por apuestas, su paso por el conjunto maño se vio envuelto en turbios episodios, no queda mucho por ahondar en este gris capitulo, puesto que no le quitaron las ganas de seguir recorriendo el mundo ni de dejar sus conocimientos en nuevos equipos, así fue su paso por el la selección de Japón, los Emiratos Árabes Unidos y lograr comandar a la selección de Egipto de Mohamed Salah

Realmente es notable señalar las virtudes de un hombre que ha dirigido ente otras cosas, la Liga Mexicana, la Primera División de España, Copa de Asia, Eliminatorias de CONCACAF y partidos de la copa mundial, la carrera de Aguirre ha tenido de todo, puntos positivos y negativos, pero siempre veremos de forma adecuada romper los esquemas y salir del mapa de México para probar suerte en otras latitudes, dejando la baraja y rotación de los técnicos nacionales. 

La aventura con el Leganés no concluyó en el mejor de los términos, pero siempre se supo de la entrega de Javier Aguirre y de sus jugadores, dando todo hasta el último minuto del partido final, en cada balón disputado y en cada córner. 

¡Muy bien hijos de p… muy bien!

 

Por: Carlos Silva / @SAGA0003

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