Equipos como tarjetas de colección

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Una de las historias más dignas de la expresión “México Mágico” ocurrió cuando Morelia llegó a la semifinal contra América en la temporada 87-88. Después de haber empatado dos a dos en el estadio Venustiano Carranza de Morelia, la vuelta se jugó en el Azteca. Ambas escuadras dieron un gran partido que terminó en tiempo regular empatado a dos goles. En los tiempos extra, los Ates se fueron adelante por uno, pero las Águilas empataron de inmediato. Aún así, cuando el árbitro silbó el final del encuentro, Morelia celebró creyendo que el gol de visitante les daba el pase a la final.

El reglamento estipulaba que los goles de visitante solo contaban en los 90 minutos. Después de eso, un empate tendría que ser definido por penales. La Tota Carbajal, entrenador de Morelia, lo sabía, pero al ver la indecisión de Miguel Salas, el árbitro del partido, ordenó que sus jugadores se metieran al vestidor a bañar y de ser posible hasta al camión, antes de que se dieran cuenta del error. Sin embargo, después de 40 minutos, Salas revisó el reglamento y ordenó los penales. Hubo mucha confusión. El equipo moreliano no quería salir. Tuvo que intervenir el gobernador de ese estado para que se pudiera definir el encuentro. América venció y avanzó a la final.

Mi papá veía el partido sentado en la sala de su casa. Una vez consumado el logro azulcrema, celebró feliz. Mi abuela, sentada a su lado, nunca había mostrado el más mínimo interés por el futbol hasta ese momento. En pleno festejo, empezó a darle de zapes y regañarlo, ya que ella es oriunda de Michoacán y un orgullo provinciano salido de la nada, la obligaba a pedir respeto por la derrota del equipo de su estado. Cosas raras de la vida.

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Hay muchísima bibliografía que habla de la importancia de los equipos de futbol como formadores de identidad en barrios y ciudades. Y a pesar de que el Morelia no era un equipo especialmente ganador (una Liga en el 2000, Copa y Supercopa en 2013 y tres subcampeonatos en 69 años de historia), ¿cómo explicar que siete mil personas marcharon en plena pandemia demandando que los dirigentes explicaran las razones del cambio? Son más personas que en algunas de las manifestaciones contra el presidente de la República. No lo lograron. Como en muchos otros casos, los dueños del futbol usaron a Monarcas Morelia y lo intercambiaron como los niños intercambian cromos para completar su álbum en año de Copa del Mundo.

Morelia es un gran equipo y la estabilidad que se puede encontrar ahí no la encuentras tan fácil en otro lado. Morelia era una plaza importantísima en el futbol mexicano, ojalá que algún día se lleve a cabo una buena planeación para cuando regrese el tema de los ascensos, el equipo luche por conseguirlo, porque la puñalada que les dieron en el corazón para quitarles a su equipo fue algo difícil”.

Monarcas generaba cada semana entre 300 y 400 notas periodísticas a nivel nacional y local, y creaba un flujo económico de por lo menos 9 mil millones de pesos anuales al estado de Michoacán, Javier Salinas, quien fungió como director de mercadotecnia del club durante 12 años, dijo al diario El Economista: “La práctica del futbol de Primera División está relacionada con el aumento en la productividad del mercado en una entidad cuando el resultado es positivo, en el turismo, en la promoción del estado, en la disminución de la violencia en los días de partido, en la generación de, en promedio, mil 500 empleos directos y 7 mil indirectos. En general, del flujo económico de una región”.

Sin embargo, hay un lado que poca gente conoce o entiende para comprender por qué los dueños del futbol mexicano intercambian equipos con tanta facilidad, aparte de lo que le gritó al periodista René Tovar un presidente de la Federación Mexicana de Futbol. “¡Que te quede muy claro René y a toda la bola de pen… de los medios… El futbol es nuestro, les guste o no. Nosotros ponemos el dinero y ustedes se chin…!”.

Un reportaje del semanario Proceso reveló que “a cambio de no llevarse a Monarcas Morelia a Mazatlán, TV Azteca del Grupo Salinas, le pidió 400 millones de pesos anuales al gobierno de Michoacán para operar el equipo de Ricardo Salinas Pliego, el segundo hombre más rico de México”.

De acuerdo con el reportaje, Salinas no tiene interés en invertir en el equipo, por lo que busca y extorsiona a quien esté dispuesto a mantener a la institución en lugar de él. No es la primera vez que pasa. En 2011 se remodeló el estadio Morelos que el equipo utilizaba de forma gratuita a través de un comodato. La inversión fue de 49 millones de pesos. El gobernador de Sinaloa, Quirino Ordaz López, fue quien accedió a estas medidas. Ordaz obtuvo del gobierno federal 400 millones de pesos y decidió tomar otros 300 millones del estado de Sinaloa para construir el estadio.

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“Imagínate todo el turismo que va a atraer, el negocio para los transportistas y el comercio fantaseó Ordaz en una entrevista del martes 26 de mayo–. Cada dos semanas la gente va a querer estar allá asistiendo. En dos semanas vamos a saber, pero no está confirmado todavía. ¿Les interesa? Claro que les interesa Mazatlán. Nos va a cambiar la imagen, que vean el verdadero rostro de los sinaloenses. Esto va a mover masas.”

Por la borda se va una institución con 96 años de historia, a cambio de un equipo que no tiene nada más que nombre, estadio, escudo, colores y un administrador de redes que ve en la polémica su mejor forma de ganarse un lugar. Mauricio Lanz, director general de Mazatlán FC, había informado que todo esto se iba a dar a conocer en la tercera semana de junio. Ni en eso se pueden organizar. Durante esta semana se dio a conocer que Francisco Palencia es el primer técnico en la historia de este equipo.

“Si hablamos de un equipo de futbol mexicano que tiene jugadores, estos son considerados como trabajadores y les aplica la ley laboral mexicana, además de las regulaciones FIFA. Aplicado esto de manera en conjunto, se desprende que no se pueden cambiar condiciones de trabajo, en este caso de un futbolista, de manera unilateral. Una de las condiciones más importantes en una relación laboral es el lugar de trabajo”.

“Si le dicen a un jugador que nos cambiamos de plaza y no quiere, no pueden obligarlo, salvo que el contrato contemplara eso desde antes, que no lo creo. Por eso es que hay que ver el contrato. Si le dicen al jugador que cambia el lugar de trabajo, debe dar su consentimiento y si no acepta y lo obligan es orden injustificada y puede rescindir su contrato. El Shaggy Martínez, quien se volvió ídolo en la ciudad, es uno de esos jugadores que ha quedado a la deriva.

¿Y del equipo femenil? “Depende cuánto tiempo les faltaba. Si su contrato ya había terminado, entonces no hay responsabilidad del club. Si el contrato termina el 30 de junio les deben dar finiquito, que es una cantidad pequeña de lo que les deban”.

“No puede haber indemnización, son dos conceptos diferentes y hay que distinguirlos bien”. Además, el club no está obligado a renovar a ninguna jugadora. “No, porque su contrato termina y no hay ninguna relación u obligación, salvo que les deban algo de antes. El nuevo equipo de Mazatlán les ofreció a algunas de las jugadoras conformar su nueva rama femenil.

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Las jugadoras, de acuerdo con Medio Tiempo, pedían “buenas condiciones laborales y poder así seguir su sueño en las canchas, además de comodidades para entrenar y radicar en la ciudad, pues la mayoría son de las localidades de Morelia. La periodista María Fernanda Mora en su cuenta de Twitter dio a conocer que la propuesta contractual a las jugadoras es de 6 a 9 mil pesos mensuales más comidas y nada más. Sin embargo, solo 10 de las 27 jugadoras recibieron dicha oferta.

Y ya, uno pensaría que un caso surrealista por torneo es más que suficiente. Pero en este país parece que nos tomamos como meta de vida desafiar a Dalí y Breton cada día de nuestra existencia. Alberto Castellanos, presidente de Leones Negros, busca desesperadamente que su institución esté en Primera, luego de que cancelaran el Ascenso. Para eso, habló con Enrique Bonilla. “Le pregunto qué opciones me sugería; a lo mejor él tiene conocimiento de cómo están los clubes… Me dice: busca al Atlas, León, Santos, a ver si quieren vender, y no sé qué pensar”, respondió Castellanos. Un equipo con historia y tradición en el futbol mexicano mendigando que le den un lugar, a costa de otros equipos con trayectoria que no se merecen el destino de Monarcas. 

“Hace 4 años se inició el proceso de certificación y hemos cumplido con todo lo que nos han pedido: Remodelamos el Estadio Jalisco, realizamos una gran inversión en infraestructura deportiva, construimos 5 canchas de futbol nuevas, una de ellas con gradería para 900 aficionados, 2 de pasto sintético, 2 gimnasios, 2 rampas y un arenero y estamos terminando la primera etapa del estadio tecnológico con una gradería para casi 4 mil aficionados”, señaló en una carta enviada por Leones Negros a Yon de Luisa, titular de la FMF.

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“Fortalecimos nuestra estructura deportiva incluyendo al equipo femenil Leonas Negras; nuestra cantera se ha fortalecido y el primer equipo inició todos los partidos de esta temporada con una alineación que incluía entre 6 y 8 jugadores hechos en casa. Tenemos 26 centros de iniciación deportiva con la intención de desarrollar estilos de vida saludables y contribuir a la restauración de tejido social. Nunca hemos manejado dobles contratos, ni outsourcing. Estamos al corriente con el SAT, IMSS y FEMEXFUT; somos de los pocos equipos que entregamos estados financieros dictaminados por despachos externos durante el proceso de certificación y no recibimos apoyo financiero del gobierno; el único apoyo que recibimos de la Universidad de Guadalajara es para sostener las fuerzas básicas”, concluyó la carta. ¿No es este, acaso, un proyecto más digno y mejor estructurado que el Mazatlán F.C.

Y mientras tanto, Querétaro, Atlante, Zacatepec, Irapuato, Celaya; aficiones, jugadores, comerciantes…: todos en la más absoluta incertidumbre. Sin poder arraigarse, sin poder comprometerse, sin poder encariñarse. No es ni siquiera que la idea romántica de poder generar identidad alrededor de un club sea importante (que lo es) pero, ¿con qué confianza compro mi playera de un equipo que tal vez no exista la próxima temporada? ¿Para qué planear un negocio alrededor de un espectáculo que el próximo año tal vez no tengamos? 

Parece que el mito del futbol negocio es solo para los de arriba, los dueños, que en lugar de jugar intercambian tarjetas coleccionables. El futbol es nuestro, les guste o no. Nosotros ponemos el dinero y ustedes se chin…!”. Falso. La pelota es de todos. Cuando niños, siempre había un mamón, dueño de la pelota, y todos teníamos que obedecer sus caprichos. Eventualmente, nos hartábamos y entre todos comprábamos un balón. Así que sí, por el momento ustedes ponen el dinero y nosotros nos chin… por el momento. 

 

Por: Bernardo Otaola Valdés

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