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Los Ángeles de Puebla, el equipo que voló a Torreón

Con el ascenso de los sorpresivos Lobos BUAP a la Liga MX, en gran parte gracias a la tutela y dirección técnica de Rafa Puente Jr., el estado de Puebla ya cuenta con dos equipos en el máximo circuito del futbol mexicano. No obstante, no es el primer estado en contar con un par de clubes en el máximo nivel. La Ciudad de México, Jalisco, Nuevo León, Michoacán, Guanajuato y Estado de México tuvieron o tienen la oportunidad de presumir más de un equipo de Primera División, pero si hacemos memoria, Puebla también debe estar en esta lista, pues a la par de la conocida Franja existió otro representativo: Los Ángeles de Puebla.

Pero la historia de Los Ángeles tuvo su antecedente, mismo del que formó parte el Instituto Mexicano del Seguro Social. Durante la década de los setenta la institución vivió una de sus mejores épocas, lo cual se reflejó en su estabilidad financiera, tanto así que empezó a formar parte del futbol al adquirir al recién ascendido Atlante el 19 de octubre de 1978. Sin embargo, el gusto duró poco y ante la crisis económica de la instancia pública, los azulgranas dejaron de ser de su propiedad. Casi al mismo tiempo, en 1979, nació en el estado de Morelos el Club de Futbol Oaxtepec-IMSS, cuadro que también respondía a la dependencia del sector de salud. Los Halcones, como mejor se les conocía, iniciaron su periplo en el futbol mexicano en la temporada 1979-80 en la tercera división. En su campaña de debut consiguieron ascender a la Segunda División y un par de años más tarde llegaron a Primera, donde apenas duraron dos años antes de desaparecer con un legado que no pudo consolidarse más allá de algunos jugadores.

La base de aquel equipo del que pocos se acuerdan dio paso a otro conjunto que desde la Comarca Lagunera ganó protagonismo en los torneos cortos con el impulso de vuelo que tuvieron Los Ángeles.

La falta de instalaciones puede tomarse como un detonante para que Los Halcones tuvieran un paso fugaz en la élite del balompié mexicano, pues más de la primera decena de juegos como local, el equipo jugó en el Estadio Cuauhtémoc del estado vecino de Puebla debido a la remodelación de su casa, el Centro Vacacional Oaxtepec. Ante la buena respuesta de los poblanos, que además de apoyar al cuadro de La Franja también se ilusionaban con Los Halcones, el gobierno del estado compró la franquicia de Oaxtepec de cara a la temporada 1984-85 y le dio alas para convertirla en Los Ángeles.

Uno de los tantos mitos que guarda la Angelópolis es el que protagoniza la campana de la Catedral. Tal era el peso de la misma, que los encargados de subirla a la torre apenas la movían algunos metros por día, hasta que una mañana, al llegar a su labor, descubrieron que ya estaba en su sitio, por lo que comenzó a decirse que eso no podía ser obra de la mano del hombre, sino de los ángeles que la colocaron en su lugar. Con ese mismo ruido y esperanza fue que llegó el nuevo club a la zona. El Estadio Cuauhtémoc empezó a oficiar partidos cada fin de semana al alternar a sus equipos y la algarabía recorría las calles. Una semana la ciudad se pintaba de blanco y azul, la siguiente de rojo y blanco, y así sucesivamente, como un batir de alas.

El primer partido oficial de Los Ángeles se jugó el sábado 25 de agosto en el Estadio Cuauhtémoc. Las Chivas eran el rival a vencer, pero de la mano de un joven entrenador llamado Ricardo Antonio Lavolpe, los poblanos consiguieron su primera victoria con marcador de 3-2. Eduardo Fernández; Guadalupe Díaz, Rafael Jurado, Rafael Loredo y José Rodríguez; Alfonso Rubio, Arturo Castañón, Rogelio Patiño y Martín Reyna (José Luis Martínez); Miguel Ángel Gómez (Arturo Avilés) y Miguel Ángel Casanova, fueron los primeros en defender la playera del novel conjunto y este último consiguió el primer gol en su historia. Los Ángeles terminaron en el puesto número 13 de la tabla su primer torneo y de ahí en adelante no lograron mejorar dicha posición.

A pesar del apoyo de los aficionados, el proyecto no despegó del todo y el equipo se despidió del futbol el 12 de junio de 1988 con una victoria 2-0 contra Atlante, ya que para la temporada 1988-89 Salvador Necoechea compró la franquicia y la trasladó a Torreón para dar origen a otro cuadro: Santos Laguna. De aquel equipo de Los Ángeles se recuerdan nombres como Carlos Poblete, Mario Carrillo, Arturo Cañas y el entrenador Manuel Lapuente, pero su traslado a Torreón sólo fue la primer ala rota. Una nueva oportunidad surgió para Los Ángeles, pero con menos fuerza y elevación que la anterior. Al finalizar el Verano 99 Puebla, La Franja, descendió en el plano deportivo, pero unas semanas más tarde se adquirió al Unión de Curtidores, el equipo que había ganado su derecho al ascenso en el año futbolístico.

La problemática surgió debido a que Puebla FC tenía dos equipos, uno en Primera y el otro en la Primera “A”. No se podía contar con dos equipos con la misma denominación en dos categorías distintas, lo que inclinó a la directiva a denominar al combinado de la categoría de plata como Los Ángeles de Puebla, solamente que en esta segunda aparición lo único que se recuperó fue el nombre. Los Ángeles fueron una filial al grado de usar el uniforme azul con blanco y olvidar el rojo. Las actuaciones de los alados fueron destacadas, pero la falta de apoyo por parte del primer equipo propició la venta de jugadores experimentados y los jóvenes no pudieron mantener el ritmo. Unos meses después se concretó la venta a la Universidad Cuauhtémoc y con esta nueva compra Los Ángeles vieron cómo se desvanecían todas sus esperanzas de resurgir: era su segunda ala rota. Aunque, si lo pensamos bien, la base de aquel equipo del que pocos se acuerdan dio paso a otro conjunto que desde la Comarca Lagunera ganó protagonismo en los torneos cortos con el impulso de vuelo que tuvieron Los Ángeles.

Por: Obed Ruiz/@ObedRuizGuerra