Debemos recapitular qué jugadores naturalizados han desfilado últimamente por el Tri y qué papel han tenido, para resolver si los naturalizados en el Tri son necesarios: en 2002, Javier Aguirre apostó por Gabriel Caballero, uno de sus centrocampistas de confianza en Pachuca. Gabi jugó tres partidos en aquel Mundial, y podemos decir que cumplió las expectativas en una época en la que no abundaba el talento y quedaban poquísimos jugadores de 94 y 98, aunque también recordamos que la convocatoria del Vasco para Corea y Japón 2002 dejó en el camino a jugadores que estaban en buen nivel como, por ejemplo, el Tato Noriega, que había tenido una gran Copa Libertadores con Morelia, o Zague, que vivía un segundo aire con Necaxa.
En el siguiente proceso, ya con Ricardo Antonio La Volpe en el banquillo Tricolor, Sinha tuvo mucho protagonismo al igual que el Guille Franco. El nacido en Brasil es uno de los mejores jugadores extranjeros que han desfilado en las últimas décadas en la Liga MX así que ni si quiera habría que cuestionar su llamado. Por otra parte, Franco jugó dos Mundiales, en ninguno marcó pero el hecho de que jugara en Europa, tanto en el Villarreal, donde fue titular en una semifinal de Champions contra el Arsenal, como con el West Ham, nos habla de un goleador muy por encima del delantero promedio mexicano de esa época.

¿Convocar a futbolistas naturalizados o no?, una de las eternas preguntas que atormentan las mesas de debate de los programas deportivos en México. Y Hoy, vamos a reflexionar sobre el tema.

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