Cass Pennant, el hooligan afrodescendiente del West Ham

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Antes de ser un hooligan, Cass Pennant no tenía sentido de pertenencia. Creció en Londres, pero es de origen jamaiquino; su nombre es Carol, lo cambió para ser “masculino”; lideró a una banda de futbol de blancos en un tiempo en donde lo peor que te podía pasar era ser negro e irle al West Ham, como Cass. 

Pennant se acercó a una de los grupos más agresivos de Londres cuando tenía entre 11 y 12 años. Criado en una familia blanca tras el abandono de su madre, el adolescente buscó la manera de salir de la violencia que sufría en la escuela por su color de piel. Peleó por ello.

Carol adoptó el nombre del más grande boxeador en la historia: Cassius Clay, mejor conocido como Mohamed Ali. Ambos tenían algo en común: casi a la misma edad les cambió la vida. Cuando Clay tenía 12 años, un ladrón le arrebató la bicicleta que le regaló su padre y un policía le recomendó aprender a defenderse en vez de ponerse a llorar.

Sin embargo, Cass utilizó los puños para entrar a los Hooligans West Ham, equipo de la  Premier League inglesa. La vida de pandilla se convirtió en la única opción de los jóvenes, ¡porque no había nada más que hacer!”, dijo en una entrevista.

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Sus 1.95 metros de altura, fuerza y habilidad al golpear le fueron suficientes para pertenecer al grupo, en donde visiblemente escaló de jerarquía hasta convertirse en el líder de la Inter City Firm (ICF). 

Pennant era uno de los miles de aficionados del West Ham United que cada sábado, con tickets de descuento, tomaba los trenes de primera clase de la compañía Inter City al desplazarse a otras ciudades para alentar al equipo.

Protagonizó y dirigió cientos de peleas dentro de las estaciones. Aunque no tantas contra sus enemigos del derbi del este londinense: Millwall FC; una rivalidad obrera que data de una huelga seguida sólo por los aficionados del West Ham en 1926.; los del Millwall siguieron en sus puestos de trabajo.

“Nadie nos quiere, nadie nos quiere. No nos importa. Somos Millwall”, aún corean en las tribunas. Mientras que los del West Ham tenían su propia banda de punk: los Cockney Rejects. En su primer disco dedicaron cuatro canciones a la escuadra: Nos reunimos en el Boleyn todos los sábados. Hablaremos sobre el equipo que vamos a apoyar hoy… Tapa de acero Dr. Martens y barras de hierro…”.

Después de adquirir una temida reputación como un afrodescendiente dirigiendo a un grupo donde predomina la gente blanca, la policía británica sentenció a Cass por encabezar disturbios al terminar los partidos de futbol. Fue el primer hooligan en recibir una condena.

Dicen que los hinchas del Millwall aguardaron afuera del juicio realizado en 1980 y en donde condenaron al aficionado del West Ham a cuatro años en prisión. Salió en el apogeo de los hooligans.  Sin embargo, regresó a la cárcel.

En ese tiempo, el jamaiquino reflexionó sobre su estilo de vida: los cabezas rapadas con tirantes en la ropa y sus botas imprescindibles. No dudó en escribirlo y en dejar del lado a la pandilla que lo adoptó. “Reflexioné sobre cómo convertirme en un líder positivo una vez saliera”.

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Cass inició un trabajo como guardia de seguridad en un bar, pero una noche tuvo un atentado; recibió tres disparos a quemarropa. “Esa vez caminé directamente al cañón”, contó para una entrevista, como si se tratara de su propia película.

Las condenas a los líderes de los hooligans aumentaron tras las tragedias de Heysel y Hillsborough. En los estadios instalaron cámaras de seguridad para identificar a las personas violentas, quitaron las rejas y pusieron a cada aficionado en un asiento. Aunque antes de las medidas Cass se preguntó: “¿En qué nos hemos convertido? ¿Hasta dónde hemos llegado?”.

Pennant abandonó el hooliganismo, escribió un libro (convertido en bestseller) y fundó una compañía independiente de cine. En varios de sus filmes retrató la vida en los estadios y a los hinchas del futbol. Eso le llevó a ganar el premio a la Mejor Película en el Festival de Portobello 2012 y al mejor documental del año por 80 Casuals (2011). 

También participó en la producción The guvnors, premiada por ser la Mejor Película de Acción en los Nation Film Awards 2015. Anteriormente, el director Jon S. Baird hizo una película basada en la vida de Cass.

Pennant hizo frente al racismo gracias a sus puños. Cambió su nombre por el de un afrodescendiente aceptado, dirigió a la barra del West Ham y fue el primer hooligan sentenciado por violencia en los estadios. En un mundo donde todo era blanco o negro, Pennant encontró el matiz.

 

Por: Nayeli Valencia / @nayevalencia_a

Fuentes: Panenka,  The Guardian, AS, The Football Factory, Evening Standard

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